sábado, 19 de marzo de 2011

Jesús, la puerta del redil

Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos.
Juan 10:9.


Lectura diaria: Juan 10:1-30. Versículo para memorizar: Juan 10:9.


ENSEÑANZA


Así como el pastor cuida de sus ovejas, así también lo hace el Señor con los suyos. Él es el Pastor mayor, no hay otro como Él; da la vida por ellas y lucha contra el lobo rapaz, cuando quiere arrebatarle alguna. Jesús entra por la puerta al redil, no por atrás, ni salta la cerca. El portero le abre la puerta y las ovejas oyen su voz y le siguen. Llama a cada una por su nombre, va delante, guiando el camino (vv. 2-4), llevándolas a buenos pastos donde puedan descansar y por senderos de justicia (Sal. 23:2-3). “Ciertamente les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas” (v. 7), dice el Señor.

Nosotros, somos las ovejas de su prado. Somos parte de esa manada pequeña que estamos en su mano y nadie podrá arrebatarnos de ella. El Padre mismo nos ha entregado a Jesucristo y Él es mayor que todos (vv. 28-29); así que no tememos nada, porque nada ni nadie nos separará de su amor (Ro. 8:38-39).


¿Quieres permitirle a Jesús entrar a tu vida? ¡Ábrele la puerta! De ese modo serás una oveja más de su rebaño y jamás, jamás Él te dejará. Si deseas hacerlo, podemos orar de este modo:


Jesús: Tú eres el buen Pastor que sabes cómo cuidar a tu redil. Sé que soy pecador y te pido perdón por ello. Por favor toma mi vida, te abro la puerta para que seas mi Señor y Salvador, te la entrego para que me lleves por sendas de justicia y a descansar en verdes prados. Gracias por buscarme y encontrarme; gracias por perdonarme y limpiarme; y gracias por darme la salvación. En tu nombre Jesús, amén.


Un abrazo y bendiciones.