sábado, 29 de febrero de 2020

Su Palabra no nos desviará de la fe


El que es de Dios escucha lo que Dios dice. Pero ustedes no escuchan, porque no son de Dios. 
Juan 8:47. NVI.

Lectura: Juan 8:42-47.  Versículo del día: Juan 8:47.

El Señor discutía con los judíos porque ellos no creían en Jesucristo como el Mesías prometido. Por eso los exhorta porque no entienden su modo de hablar ni aceptan su Palabra; les dice que ellos son hijos del diablo quien desde el comienzo ha sido un asesino y no se mantiene en la verdad porque es mentiroso. “¡Es el padre de la mentira!” (v. 43).
Ahora bien, no todos los que hacen una oración de fe son en verdad cristianos. Veamos: el cristiano verdadero está pendiente de su Palabra y tiene estrecha relación con su Señor, así que no se deja engañar fácilmente. Pero aquellos a los que no les gusta o le ponen peros a su Palabra, no son verdaderos cristianos. Son débiles en su fe y cómodamente van tras otras doctrinas que los confunde tan rápidamente que prácticamente desisten del verdadero cristianismo. ¡Qué tristeza!

Amado Señor Jesús: te damos gracias por permitirnos entender tu Palabra de manera clara y sin colocarle obstáculos que nos desvíen de la verdadera fe que tenemos en Ti. Deseamos estar Contigo, buscarte en la intimidad, anidar tus mensajes en nuestro corazón y gozarnos con la salvación que nos has regalado. No dejes bendito Señor que nos desviemos ni a derecha ni a izquierda; que siempre vayamos de tu mano, por la senda que ya nos has trazado. ¡Te alabamos y adoramos tu Nombre!

Un abrazo y bendiciones.


viernes, 28 de febrero de 2020

Ejerzamos esa autoridad


Mira, hoy te doy autoridad sobre naciones y reinos, para arrancar y derribar, para destruir y demoler, para construir y plantar. 
Jeremías 1:10. NVI.

Lectura: Jeremías 1:9-16.  Versículo del día: Jeremías 1:10.

MEDITACIÓN DIARIA

Cuando el Señor me reveló este versículo me puse muy contenta porque recuerdo, empecé en mis oraciones a ejercer la autoridad que aquí por intermedio de Jeremías, se evidenciaba igualmente para mí.  Lo digo porque es sobre el pecado, enfermedades o ataduras que por lo general oramos. Entonces aprendí a arrancar, derribar, destruir y demoler toda clase de artimaña del enemigo, y del mismo modo, después de liberar a la persona que me había pedido oración, con la misma autoridad, levantarla para construir y plantar en su vida las promesas que bien tuvo el Señor dejarnos.
Mi deseo es que todos al orar unos por otros, podamos también aplicarlo para practicar el poderío sobre potestades, principados y huestes de este mundo de tinieblas.

Amado Señor Jesús: con la autoridad que me das yo reprendo al enemigo que, con teorías falsas de las huestes espirituales, han engañado incluso a los que te conocen. Arranco, destruyo, derribo y demuelo todo falso conocimiento, toda conspiración de tu Evangelio y le ordeno a Satanás que pare sus artimañas porque él es el mentiroso y engañador que anda rondando por la tierra. Igualmente yo levanto tu Palabra diciendo que es viva y eficaz; la construyo y la planto en los corazones de aquellos que han querido olvidarte y separarse de Ti y declaro que volverán a tu redil para seguirte con corazón sincero y fidelidad sin límites. ¡Toda la honra y la gloria son para nuestro Dios por los siglos de los siglos!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 27 de febrero de 2020

El mismo Señor nos va amoldando


Él transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas. 

Filipenses 3:21. NVI.

Lectura: Filipenses 3:12-21. Versículo del día: Filipenses 3:21.

MEDITACIÓN DIARIA

Pablo se conocía muy bien y sabía que no había alcanzado todo, pero proseguía su carrera olvidando todo lo de atrás, avanzando hasta el final para llegar a la meta y ganar el premio que Dios ofrece (vv. 12-14).
Creo que así suele pasarnos a nosotros. Lo bonito es que el mismo Señor nos dice lo siguiente: “Todos debemos tener este modo de pensar. Y, si en algo piensan de forma diferente, Dios les hará ver esto también” (v. 15). Así es; Dios mismo se encarga de hacernos pensar y actuar del modo que a Él le agrada. Gracias a Dios. Es el mismo Señor quien se encarga de seguir haciendo la obra en cada uno de nosotros; definitivamente necesitamos su ayuda. Es el mismo Señor amoldándonos de acuerdo a su santa voluntad. Y termina el capítulo con el versículo 21 que dice exactamente, lo que nos pasará cuando vayamos a su Presencia: “transformará nuestro cuerpo miserable para que sea como su cuerpo glorioso, mediante el poder con que somete a sí mismo todas las cosas”.

Amado Señor: gracias te damos por la obra que terminas con cada uno de nosotros. A veces no entendemos y nos cuesta saber que hay Alguien tan bondadoso y misericordioso como Tú. Gracias, muchas gracias mi buen Señor.

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Jesús: la única verdad que rompe cadenas


Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres. 
Juan 8:32 NVI.

Lectura: Juan 8:31-41.  Versículo del día: Juan 8:32.

MEDITACIÓN DIARIA

Muchos dirán que cuál verdad en medio de tanta mentira. Otros, ignoran esas palabras del Señor Jesús o la tergiversan aduciendo que eso no es lo que quiere decir. Pero lo quieran aceptar o no, Jesús dijo ser esa verdad. “Yo soy el camino, la verdad y la vida -le contestó Jesús. Nadie llega al Padre sino por mí” Juan 14:6.
Jesús, la única verdad que no solo te lleva hacia el Padre, sino que además de eso te lleva a gozar de una vida eterna a su lado. No importa que haya falsos profetas y maestros; no importa que se nos diga que Jesús no es Dios, como muchos ahora lo creen; no importa tanta teoría falsa. Lo verdaderamente importante es que tú tengas el firme convencimiento de que Jesús es quien dijo ser y creerle entonces que es la única verdad que nos dará completa libertad. Quizá pienses que no tienes nada que te ate, ni estás en una cárcel y aparentemente todo va a la perfección. Pero ¿cómo está tu vida? Puedes tener algún pecado oculto, un vicio que te domina o un temor que te quita el sueño; entonces estás atado a ese pecado también y necesitas un Salvador. El único Salvador que vino a morir por ti fue Jesús de Nazaret. Es el Único que puede llenar tu vida por completo.

Señor Jesús: reconozco que Eres el Hijo de Dios, muerto por mis pecados y resucitado. Que Eres la única Verdad que puede romper cadenas. Por favor ven a mi vida, perdona mis pecados y dame la completa libertad que mi ser entero necesita. Gracias porque sé que Tú dijiste que lo harías. ¡Alabo y bendigo tu Nombre! Amén.

Un abrazo y bendiciones.


martes, 25 de febrero de 2020

Por tu amor inigualable soy más que vencedora


Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones”. Jeremías 1:5. NVI.

Lectura: Jeremías 1:1-8.  Versículo del día: Jeremías 1:5.

MEDITACIÓN DIARIA

Los caminos del Señor son tan diferentes a los nuestros, que muchas veces, aunque no queramos hablar de Él, no podemos evadir las situaciones y nos toca lanzarnos sea como sea y estemos como estemos. Quizá no lo comprendemos. A mí me pasa eso. A veces le digo al Señor: ¿por qué me pones a hablar? Sabes que por ahora no lo creo conveniente ni merezco que me uses. Pero el Señor sigue insistiendo y es Él mismo quien me arroja al ruedo. ¡Cómo decir que no, cuando estoy ya en sus manos! ¡Cómo decir que no, si desde mucho antes de mi nacimiento ya me había elegido!
Definitivamente mi Señor me asombra cada día más con su amor por mí. Sé que, aunque yo quisiera dejarlo algún día, no podré hacerlo porque me lleva grabada como un sello sobre su corazón. “Fuerte es el amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro. Como llama divina es el fuego ardiente del amor” (Cantares 8:6). Ninguna cosa creada me puede separar de su amor (Romanos 8:39). ¡En Él soy más que vencedora!

Mi buen Señor: gracias por tu amor tan incondicional. Gracias porque me conoces desde siempre y sabes muy bien cómo atraerme cada día hacia Ti. Gracias porque hoy me recuerdas que aun antes de nacer ya habías puesto tu mirada en mí. ¡Te alabo Señor y bendigo tu Nombre! ¡No hay Dios como Tú! ¡Inigualable en misericordia y poder!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 24 de febrero de 2020

Enséñanos a renunciar a todo por Ti


Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo. 
Filipenses 3:7. NVI.

Lectura: Filipenses 3:1-11.  Versículo del día: Filipenses 3:7.

MEDITACIÓN DIARIA

Admiro a Pablo por su amor incondicional para el Señor Jesucristo. Definitivamente, considero que a nosotros nos falta mucho. Dios permita que muy pronto digamos: “Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo y encontrarme unido a él” (vv. 8-9a). Personalmente tengo que reconocer que me falta mucho todavía para decir con mente y corazón que no me importa perderlo todo con tal de lograr conocer profundamente a Cristo y servirle a Él.
Definitivamente para ganar con Dios, yo tengo que perder. Sí, así es. Bien profunda esta frase, pero no puede ser de otro modo. O sea, hay que aprender a agachar la cabeza para que Él se muestre erguido en nuestra vida. Hay que aprender a decir no a tantas cosas que nos gustan y atraen del mundo para que sea Jesús el motivo de nuestra existencia. Podrás verlo fácil, pero tengo que decirte que no lo es. Renunciar a lo que amamos, a lo que nos gusta, quizá a lo que nos hace feliz, duele y duele mucho. Sólo el Señor puede a través de su Santo Espíritu darnos el dominio propio para ir dejando todo aquello que nos va alejando del amor por Jesús el Salvador.

Amado Señor: no queremos que el amor que decimos te profesamos sea un amor hipócrita. Deseamos con todo el corazón amarte como lo mereces y siempre darte la prelación primera que te corresponde. De lo contrario Señor, estamos fallando en amarte por encima de todas las cosas cuando estamos anteponiendo otros gustos. Enséñanos buen Jesús a entregarte todo nuestro ser (espíritu, alma, cuerpo), como lo pides de parte nuestra y poder dejarlo todo por Ti. Gracias bendito Señor.

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 22 de febrero de 2020

Jesús, la luz que jamás se extingue


Una vez más Jesús se dirigió a la gente, y les dijo: —Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. 
Juan 8:12. NVI.

Lectura: Juan 8:12-20. Versículo del día: Juan 8:12.

MEDITACIÓN DIARIA

Jesús, la luz del mundo. La luz que no se extingue; la que siempre permanecerá alumbrando el camino de los débiles, postrados, encarcelados o abatidos. El mundo vive generalmente en tinieblas, pero Él vino precisamente, por todos los que sin conocerle viven en oscuridad. “El pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en densas tinieblas la luz ha resplandecido” (Isaías 9:2).
Si estás atrapado en el pecado, en la enfermedad o en la soledad y no encuentras salida alguna porque te sientes atado, busca esa Luz que es la única que puede sacarte hacia la luz. No temas, Jesús está esperando por ti. Te invito a orarle a la Luz del mundo.

Amado Jesús: gracias te doy porque me has enseñado a verte como la Luz perenne que jamás se apaga y que ahora puede alumbrar mi vida. Gracias Señor por venir a mi corazón. Te la entrego para que hagas de ella de acuerdo a tu voluntad. Alabo y bendigo tu Santo Nombre.

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 21 de febrero de 2020

¡Te amamos Jerusalén!


Mas alégrense con Jerusalén, y regocíjense por ella, todos los que la aman; Salten con ella de alegría, todos los que por ella se conduelen. 
Isaías 66:10. NVI.

Lectura: Isaías 66:1-16.  Versículo del día: Isaías 66:10.

MEDITACIÓN DIARIA

Es bien cierto que los cristianos amamos a Israel y por ende Jerusalén. En las peregrinaciones que se hacen con diversos grupos o iglesias, siempre el pueblo judío tiene que ver con la manera de los creyentes al tratar esa tierra y no es para menos sin ser nosotros de origen judío. Yo no he ido a Israel, pero es mi petición más ferviente. No quiero morir sin antes haber pisado algo del terreno que nuestro amado Señor Jesús pisó. Sí; ¡yo quiero ir a la tierra que fluye leche y miel!
Un primo mío que estaba en la Fuerza Aérea Colombiana, tuvo que viajar a Israel y me contaba, (sin ser, él cristiano), lo asombrado que quedó en su primer viaje a Tierra Santa. Refería admirado, lo grandes que eran las frutas de ese país. Y si nos ponemos a ver el año en que fue declarada como territorio (mayo 14 1948), es de admirar que siendo un país tan joven sea una potencia mundial. Definitivamente es la mano de Dios bendiciéndolos como nación. Israel, reviste una importancia en el mundo oriental, a pesar de ser zona de grandes conflictos precisamente porque el mundo se dio cuenta que fue el cumplimiento de las profecías bíblicas.
Jerusalén fue declarada capital de Israel por el rey David en el año 1004 AC. En la actualidad es la capital de Israel, según una ley promulgada en 1980.  Es venerada como ciudad santa por las tres religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islamismo. Todas estas cosas la hacen interesante; Jerusalén tiene el honor de recibir a miles de turistas que la pueden ver ahora como ciudad histórica, religiosa, pujante y atractiva.

Amado Señor: amamos a Jerusalén no solo porque es tu casa sino igual, porque es la imagen de la Jerusalén celestial. Gracias bendito Señor por poner en nuestros corazones tanto amor por tu ciudad. Oramos por la paz de sus calles, por su gente y sus dirigentes. Te alabamos y te bendecimos.

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 20 de febrero de 2020

Obra en nosotros el deseo y el poder para agradarte


Pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad. 
Filipenses 2:13. NVI.

Lectura: Filipenses 2:12-18.  Versículo del día: Filipenses 2:13.

MEDITACIÓN DIARIA

La buena voluntad del Señor es buena, agradable y perfecta. Teniendo en cuenta esta premisa, entonces, nos corresponde tal como nos lo dice la Carta a los Romanos, presentarle al Señor nuestros cuerpos en adoración espiritual, renovando nuestra mente (Romanos 12:1-2); esto claro está, sin adulterar su Palabra, como hijos de Dios, más que todo en este tiempo donde debemos brillar igual que estrellas, en medio de una generación torcida y depravada (vv. 15-16 en la lectura).
Oremos para que nuestro bendito Señor, por su infinita bondad y misericordia ponga en nuestros corazones el querer cumplir su voluntad.

Amado Dios: Tú nos conoces y sabes de antemano sobre nuestra debilidad. Según tu bondadosa determinación, Eres quien obras en nosotros y nos das el deseo y el poder para hacer lo que te agrada. Por eso buen Señor, enséñanos a ser dóciles a tu voz para que con decisión firme comencemos a hacer tu voluntad y esparzamos por doquier tu mensaje de amor a la humanidad, a través de tu Hijo Jesucristo. Muchas gracias buen Dios. ¡Te adoramos!

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Aprendamos a no condenar a nadie


Y, como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. 
Juan 8:7. NVI.

Lectura: Juan 8:1-11. Versículo del día: Juan 8:7.

MEDITACIÓN DIARIA

Esta pobre mujer, quizá vendía su cuerpo como sucede todavía: por no conseguir un trabajo más aceptable; porque sus hijitos estaban aguantando hambre; porque sus padres viven y es el único medio para sobrevivir con ellos, etc. Siempre este pasaje me ha causado cierta indignación porque en general, muestran los hombres a la mujer, como gran pecadora siendo que son ellos mismos los que la han utilizado y llevado a esa condición.
Gracias al Señor Jesús que vino precisamente fue a rescatar y sacar del pozo cenagoso a mujeres como esta, porque Él mismo lo dijo: “No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos” (Mateo 9:12). Infortunadamente el machismo de los judíos no les dejaba ver más allá. Se creían con todo el derecho no solo de criticar sino de acusar y señalar con el dedo a la mujer, sin darse cuenta de ¿cómo estaban ellos viviendo? En su infinita sabiduría, amor y misericordia, Jesús los deja con la boca callada: “—Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. Ninguno, absolutamente ninguno pudo tirar piedra alguna, porque todos eran igual o mucho más pecadores que ella.
Esto nos sirve de lección para que nosotros dejemos de tildar o juzgar a diferentes personas cuando vemos que caen. Recordemos lo siguiente: “No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes” (Mateo 7:1-2). Aprendamos a tenerles misericordia; a compartirles las buenas noticias e incluso a orar con y por ellas.

Señor Jesús: tal como lo hiciste con esta mujer, te pedimos que nos enseñes a perdonar y no juzgar al prójimo. Llénanos de sabiduría y de misericordia para que más bien podamos hablarles del amor Tuyo y que ellos entiendan tu obra redentora en la Cruz del Calvario. Gracias, muchas gracias buen Señor.

Un abrazo y bendiciones.

martes, 18 de febrero de 2020

Me invocarás y te responderé dice el Señor


Antes que me llamen, yo les responderé; todavía estarán hablando cuando ya los habré escuchado. 
Isaías 65:24. NVI.

Lectura: Isaías 65:17-25.  Versículo del día: Isaías 65:24.

MEDITACIÓN DIARIA

Creo que nos llegó el tiempo de verdaderamente estar pegados de nuestro Dios. Las pocas noticias que nos pasan, no son muy halagadoras en cuanto al Coronavirus. Y digo pocas porque en realidad esta es una nueva cepa de virus que no se había encontrado antes en el ser humano. No podría decir con certeza que se trata de alguno de los sellos que nos habla el Libro de Apocalipsis, pero sí parece ser que va a acabar con mucha parte de la humanidad.
Mi intención con este devocional es que volteemos los ojos al Dios Creador del universo, el que hizo los cielos y la tierra y que es la fuente de toda sabiduría, para que sea Él resguardándonos y librándonos de todo este mal. En el versículo del día tenemos una promesa: “Antes que me llamen, yo les responderé; todavía estarán hablando cuando ya los habré escuchado”. Reclamémosla para nosotros y creámosla. Sigamos todas las reglas de higiene y de alimentación recomendadas y pongámonos en manos de quien todo lo puede: nuestro Poderoso Dios y Señor. “Yo lo libraré, porque él se acoge a mí; lo protegeré, porque reconoce mi nombre. Él me invocará, y yo le responderé; estaré con él en momentos de angustia; lo libraré y lo llenaré de honores” (Salmo 91:14-15).

Amado Jesús: queremos decirte que somos pecadores y hoy más que nunca necesitamos tu perdón. Toma nuestras vidas y llévanos de tu mano por la senda correcta. Reconocemos que Tú ya pagaste en la cruz por todas nuestras iniquidades y te damos gracias por perdonarnos y limpiarnos. Nos postramos ante Ti con la firme convicción que nos escuchas. Clamamos bendito Señor porque Tú sanes nuestra tierra de todo virus que esté rondando por el aire, por las aguas, sobre la tierra, sobre los animales y aun sobre los humanos. Declaramos que Tú eres nuestro refugio y fortaleza; que Tú nos libras de la peste que acecha en las sombras y de la plaga que destruye al medio día. Declaramos que ningún mal habrá de sobrevenirnos y que ninguna calamidad llegará a nuestros hogares. Te damos gracias porque sabemos que tu preciosa sangre no fue derramada en vano y esa preciosa sangre nos cubre por completo. ¡Toda la gloria y honra son para Ti!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 17 de febrero de 2020

Por su obediencia, Él exaltado; por su obediencia, nosotros salvos


Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. 
Filipenses 2: 9-11. NVI.

Lectura: Filipenses 2:1-11.  Versículos del día: Filipenses 2:9-11.

MEDITACIÓN DIARIA

El apóstol Pablo nos afirma que debemos proceder como lo hizo el Señor Jesús. Él siendo Dios, no se aferró a esto, sino que por el contrario se rebajó voluntariamente tomando la naturaleza de siervo para hacerse semejante a los seres humanos y por eso se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte y no cualquier muerte; la más denigrante y humillante en ese entonces, que era la muerte de cruz (vv. 5-8). Recordemos lo profetizado por Isaías donde nos habla sobre el sufrimiento del Señor: “Creció en su presencia como vástago tierno, como raíz de tierra seca. No había en él belleza ni majestad alguna; su aspecto no era atractivo y nada en su apariencia lo hacía deseable. Despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, hecho para el sufrimiento. Todos evitaban mirarlo; fue despreciado, y no lo estimamos. Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados (Isaías 53:2-5). No fue cualquier sufrimiento, fue el peor y más cruel vivido por hombre alguno. A pesar de que a lo largo de la historia se han visto a hombres dar su vida por otros, ninguno puede decir que padeció lo mismo de Cristo Jesús: fue menospreciado, escupido, azotado, humillado, avergonzado. Nadie, absolutamente nadie ha pasado este mismo proceso; solo Jesús se hizo siervo para llevar sobre sus hombros, el pecado de toda la humanidad; no tenía por qué hacerlo siendo Dios, pero lo hizo obedientemente por amor. Lo hizo por ti y por mí.
Precisamente por su obediencia, Dios le concedió un puesto entre los grandes (Isaías 53:12). Y nos lo confirma aquí Pablo en la Carta a los Filipenses. Llegará el momento y quizá muy pronto según los teólogos, en que toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesús es el Señor. Sí, nuestro Jesús es el Rey de reyes y Señor de señores. Que su actitud nos sirva de ejemplo para aprender a bajar la cabeza y amar al prójimo como el mismo Señor nos dio el ejemplo. Todo el que se humilla será exaltado (Mateo 23:12).

Amado Jesús: Por tu obediencia fuiste exaltado hasta lo sumo; por tu obediencia nosotros somos salvos. Gracias bendito Señor por todo lo hecho en esa cruenta cruz. Gracias porque bien hubieras podido no aceptar ese sacrificio tuyo, pero tu amor por la humanidad pesó más que tu misma condición de Dios. Señor, permite que aprendamos a dar a los demás esa clase de amor que nos dejaste como ejemplo. Haznos humildes de corazón para amar incluso a los que nos hacen daño. ¡Te alabamos y adoramos bendito Jesús!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 15 de febrero de 2020

Jesús puede saciar tu sed


En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó: —¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva. 
Juan 7:37-38. NVI.

Lectura: Juan 7:37-44.  Versículos del día: Juan 7:37-38.

MEDITACIÓN DIARIA

¡Jesús es el agua de vida! Bien sabemos que, si hay algo desesperante, es tener sed y no conseguir un vaso de agua para calmarla. Era el último día de la fiesta de los tabernáculos donde el pueblo judío recordaba su paso por el desierto con calores abrumadores y el agua dada por Dios para ellos, les calmaba por un rato, pero después volvía. Cuando recibimos al Señor Jesús, recibimos igual al Padre y al Espíritu Santo. Y es aquí precisamente en dónde el Señor nos confirma este hecho. Es el mismo Espíritu Sato quien nos redarguye de pecado, nos sacia del agua que da vida y calma la sed completamente. Mira la invitación que el mismo Jesús te está haciendo: “que venga a mí y beba”. Sí; el agua que Él ofrece es pura, inagotable, indispensable para vivir. No es fácil movernos por este mundo si no tenemos al Señor Jesús en nuestras vidas.
Si estas cansado, sediento, agotado, sin fuerzas y ya no tienes deseos de vivir porque has perdido toda esperanza, es el momento de aceptar su invitación: Ve a Él y sacia tu sed completamente. Ora así:

Amado Jesús: gracias porque bien sabes el desierto que estoy atravesando y mis fuerzas se agotan. Creo en Ti y deseo que vengas a calmar mi sed. Toma mi vida; te la entrego para que hagas de ella el propósito que tienes. Perdona mis pecados y gracias porque esa agua que me ofreces es el agua de vida eterna. ¡Bendito Eres!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 14 de febrero de 2020

Siplemente tu amor es incondicional


A pesar de todo, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano. 
Isaías 64:8. NVI.

Lectura: Isaías 64:1-12.  Versículo del día: Isaías 64:8.

MEDITACIÓN DIARIA

A pesar de  ser ingratos, desagradecidos y pecadores, nuestro Dios siempre vuelve por los suyos. Siempre actúa en favor de los que en Él confían (v. 4). Sí, definitivamente vivimos cayendo y como dice Isaías: “nuestras iniquidades nos arrastran como el viento” (v. 6), pero Dios nos demuestra su infinita misericordia: “A pesar de todo, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano”. Sí, al ser tan inestables e inconstantes como somos, nuestro Padre tiene que actuar y empezar a moldearnos hasta ver que su obra va quedando como es su deseo. Y es esto lo que no entendemos o mejor, no queremos entender. Bien sabemos y somos conscientes que, si no estamos obrando de acuerdo a su voluntad, Él como buen Padre nos corrige y nos disciplina. Y claro, la disciplina duele. “No te enojes demasiado, Señor; no te acuerdes siempre de nuestras iniquidades. ¡Considera, por favor, que todos somos tu pueblo!” (v. 9).
Solo basta con voltear los ojos hacia nuestro Dios y recibir de Él su perdón. Definitivamente su amor es incondicional.

Sí, amado Señor: somos tu pueblo, tu nación santa. Somos las ovejas de tu rebaño; a veces perdidas, testarudas y porfiadas, pero tu amor y misericordia siempre están al lado nuestro para recordarnos que tu gracia es hasta el final. Gracias por tanto amor derramado. No existe un Dios como Tú. ¡Te amamos bendito Señor!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 13 de febrero de 2020

Si sufrimos que sea por amor a Cristo


Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia. 
Filipenses 1:21. NVI.

Lectura: Filipenses 1:12-30.  Versículo del día: Filipenses 1:21.

MEDITACIÓN DIARIA

Cuando se hacen las cosas bien y para Dios, se tiene bien claro que si morimos va a ser para su gloria. El apóstol Pablo tenía esa certeza y no le importaba estar preso porque bien sabía que le era más importante el ministerio del Señor para el que fue llamado. “Mi ardiente anhelo y esperanza es que en nada seré avergonzado, sino que con toda libertad, ya sea que yo viva o muera, ahora como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo” (v. 20).
Pablo, sufrió muchas adversidades durante su ministerio (2 Corintios 11: 23-ss), pero gustoso las pasaba porque sabía en quién había creído y cuál era su misión o propósito aquí en la tierra. Personalmente creo que, si nosotros tenemos bien definido nuestro propósito en cuanto al llamamiento, tampoco nos afectarían las aflicciones que se nos presenten: “Porque a ustedes se les ha concedido no solo creer en Cristo, sino también sufrir por él” (v. 29 en la lectura).
Como discípulos de Cristo tenemos que estar preparados para lo que se nos venga encima (2 Corintios 6:3-10). La verdad, es muchísimo mejor sufrir por causa del Evangelio que por cualquier otra cosa; de esta manera sabemos también, la recompensa que nos espera.  Así que, si sufrimos, sea por amor a Cristo Jesús.

Amados Señor: a pesar de estar los tiempos como están, deseamos que pongas en cada uno de nosotros el deseo de compartir de Ti. Si llegáramos a sufrir, hay una bendita esperanza e igual que Pablo nos regocijaríamos al saber que esto es una ganancia plena, allá en el cielo. ¡Gloria a Ti Señor!

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Aceptamos su enseñanza como Hijo del Padre que es.


—Mi enseñanza no es mía —replicó Jesús—, sino del que me envió. El que esté dispuesto a hacer la voluntad de Dios reconocerá si mi enseñanza proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta. 
Juan 7:16-17. NVI.

Lectura: Juan 7:14-24.  Versículos del día: Juan 7:16-17.

MEDITACIÓN DIARIA

En la fiesta de los tabernáculos Jesús enseñó a los judíos y como unos lo admiraban mientras otros lo condenaban, les enfatiza diciéndoles que su enseñanza proviene del que lo envió, o sea del Padre y el que esté dispuesto a hacer la voluntad del Padre reconocerá que dice la verdad.
En este tiempo en que se oyen diferentes teorías y dogmas queriendo anular la fe en Dios y su Palabra, es bueno recordar que el Señor Jesús vino a la tierra para reconciliar al hombre con su Creador. No fue porque nosotros lo buscáramos primero, sino que Dios aun sabiendo que éramos pecadores nos dio la posibilidad a través de Jesús, de encontrar el camino para llegar a Él. Pero si en verdad lo creemos, tenemos que estar dispuestos no solamente a leer su Palabra; también hay que aprenderla, meditarla y practicarla. Cuando lo hacemos, entendemos que Jesús es el Emanuel anunciado por los profetas desde tiempos atrás. Jesús es el Hijo de Dios, es el Mesías esperado y que los judíos rechazaron. Es el Salvador de la humanidad. Es el amor del Padre manifestado en su Hijo Jesucristo, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna (Juan 3:16).

Amado Jesús: Aceptamos tu enseñanza, confesamos y creemos que Eres el Hijo Unigénito enviado por el Padre, para salvar a la humanidad y redimirla del pecado. Te entregamos nuestras vidas para que seas Tú gobernándolas y hacernos entender el propósito que tienes con cada una de ellas. Perdona nuestros pecados y guíanos por tu senda. Gracias te damos por venir a morir en nuestro lugar y darnos la salvación para estar Contigo por siempre. ¡Alabamos y exaltamos tu Nombre!

Un abrazo y bendiciones.

martes, 11 de febrero de 2020

Tú salvas todas nuestras angustias

Recordaré el gran amor del Señor, y sus hechos dignos de alabanza, por todo lo que hizo por nosotros, por su compasión y gran amor. 
Isaías 63:7 NVI.

Lectura: Isaías 63:1-10.  Versículo del día: Isaías 63:7.

MEDITACIÓN DIARIA

Sí, cada vez que estamos agobiados o se nos han bajado las defensas espirituales; en momentos críticos o cuando pensamos que al Señor se le olvidó que estamos aquí, sin ser en realidad así, es cuando debemos recordar lo que Él ha hecho por nosotros. ¡De cuántas adversidades nos ha sacado! Personalmente, ¡cuánto tengo para agradecerle a mi Señor!  
Seguramente si revisas bien tu vida, encontrarás varios motivos de agradecimiento por lo que ha hecho contigo: “Así se convirtió en el Salvador de todas sus angustias. Él mismo los salvó” (vv. 8b.9). Sin duda alguna: de todas las angustias. Y tal como lo termina el versículo 9; no envió un emisario ni un ángel; fue Él mismo que con su amor y misericordia nos rescató (v. 9b). Aprendamos a ser agradecidos con nuestro Dios. El Salvador: ¡Bendito Jesús! No solo nos salvó de las garras del infierno, sino que, además, está atento a extender su mano en cualquier aflicción que se nos presente.

Amado Señor: perdona nuestra falta de fe para ver las situaciones difíciles más grande de lo que en realidad son. Tú Eres el dueño de nuestras vidas y en tus manos están. Gracias por estar pendiente de nosotros y salvarnos con tu infinito amor y misericordia. En verdad Señor, no merecemos tanto. ¡Te adoramos Señor!

Un abrazo y bendiciones.   

lunes, 10 de febrero de 2020

Estoy en mi segundo tiempo

Y el Señor le dijo: Hasta por esos diez, no destruiré la ciudad. Cuando el Señor terminó de hablar con Abraham, se fue de allí; y Abraham regresó a su tienda de campaña. 
Génesis 18:32-33. NVI.

Lectura: Génesis 18:16-33.  Versículos del día: Génesis 18:32-33.

MEDITACIÓN DIARIA

Ayer el Señor estando en Bogotá, volvió a hablarme claramente no solo con la predicación sino en pequeños detalles, así como lo sabe hacer Él. Tengo que ser sincera y decir que espiritualmente de un tiempo para acá he venido en un letargo que mi Señor conoce profundamente. Sin embargo, sea en mi Iglesia de Broward o en Bogotá a la que asistí con mi familia, Él ha venido tocando mi corazón fuertemente. Desde cuando comenzó la alabanza empecé a sentir una unción del Espíritu y así como hace quince días en Plantation me quebranté, sucedió igual en ese lugar. Bastó también ver el abrazo que un sobrino le dio a otro sobrino demostrándole todo su amor, al verlo por primera vez en su iglesia, como para que el Señor me hablara y me dijera: ‘Dora, ¿vas a dejar todo esto que tú has ayudado a sembrar? Mira a tu alrededor, la familia que te acompaña ha sido fruto de tu oración y amor por ellos; pero también mira ¡cuántos faltan! No pude más; lloraba y lloraba quebrantada totalmente. Mi sobrinita Angelita, me rodeó con sus brazos y oró por mí. Ya un poco más calmada empezó la prédica y el nombre dado era el siguiente: ‘Las buenas noticias en medio de las malas noticias’. El Pastor hablaba sobre la situación no solo en Bogotá sino en todo Colombia y que él, al ver un noticiero llegó a pensar, (parafraseando yo): Señor, no, no tiene caso esta sociedad y la comparó con Sodoma y Gomorra. Fue entonces cuando el Señor le mostró hasta dónde llegaba su misericordia. Dijo algo que caló en lo profundo de mi corazón: ‘las cosas no terminan hasta que Dios dice que terminen’. Decía que estaba en su segundo tiempo y que era ahí precisamente donde se definía el partido. Este partido ya está ganado. Nadie puede terminar con la Iglesia y nuestra intercesión es muy importante en momentos como éstos.  
Sí, pueden llegar muchísimas malas noticias, pero el amor de Dios nunca se acaba. Mi Señor me dijo: puedes estar como estés, en el fondo, pero este partido lo ganamos nosotros. ¡Esa es para mí la buena noticia! Si yo te busqué, jamás te dejaré. Si yo morí por ti, no fue en vano. Entendí que también estoy en mi segundo tiempo y que en este caso no es Sodoma ni Gomorra, sino soy yo. He hablado con mi Señor y Él conoce perfectamente mi corazón y sabe mi posición. Solo les pido a todos ustedes sus oraciones por mí.

Mi Jesús: ¡Tú sabes cuánto te amo! Tú me conoces y sin siquiera pronunciar palabra, ya sabes qué te voy a decir. Toma nuevamente mi segundo tiempo y lléname del fruto de tu Espíritu para que salga avante en el partido que me pusiste a jugar. Nuevamente te digo que me devuelvas el gozo de la salvación y que un espíritu obediente me sostenga. Sí; ¡la obra en mí no ha terminado hasta que Tú no digas que termina! Gracias porque una vez más, me demuestras tu infinita misericordia. ¡Te amo mi Señor!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 8 de febrero de 2020

Termina tu obra en mí

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. 
Filipenses 1:6. NVI.

Lectura: Filipenses 1:1-11.  Versículo del día: Filipenses 1:6.

MEDITACIÓN DIARIA

Pablo, muy seguro de los que edificó para la obra del Señor, aun estando preso, los recuerda en la prisión y ora con alegría por todos ellos. Sé que esta promesa igual es para nosotros, los que en este tiempo hemos conocido al Salvador. Siempre pensaba que a medida que pasaban los años, el Señor iba perfeccionando su obra en mí. Aunque sé que no debemos vivir por sentimientos sino por fe, últimamente siento como si esas palabras fueran para los demás y yo, encontrarme por ahora al menos, excluida dentro del plan de Dios.
“Esto es lo que pido en oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo, llenos del fruto de justicia que se produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios” (vv. 9-11). Perdonen que lo tome de manera personal, pero mi oración es que por amor al Señor yo pueda abundar en conocimiento y en buen juicio para que discierna lo mejor y en el día de Cristo yo me encuentre ante Él pura e irreprochable, tal como lo dice.

Sí mi Jesús: ¡Necesito tanto de Ti! Muchas veces aun estando acompañada, siento no solo soledad sino un vacío muy dentro. Perdona mi Señor que te haya olvidado por momentos; que haya permitido un lugar para la duda; que otras cosas me entretengan y te saque del primer puesto en mi vida. Sé que tu amor es incuestionable; devuélveme el gozo de tu salvación y que un espíritu obediente me sostenga. ¡Termina tu obra en mí! Gracias mi Señor. ¡Te amo Dulce Salvador!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 7 de febrero de 2020

Así haya oposición, llegarán a los pies de Cristo

Lo cierto es que ni siquiera sus hermanos creían en él. Por eso Jesús les dijo: para ustedes cualquier tiempo es bueno, pero el tiempo mío aún no ha llegado. 
Juan 7:5-6. NVI.

Lectura: Juan 7:1-13.  Versículos del día: Juan 7:5-6.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor Jesús no solamente se tuvo que enfrentar a los sacerdotes y maestros de la ley, sino que también a los de su propia familia. Se ve claramente que ellos no le creían. Jesús estaba más interesado en hacer la voluntad del Padre que en complacer a su familia (Mateo 12:47-50). Sin lugar a duda alguna, se cumple lo dicho por Él mismo: “En todas partes se honra un profeta, menos en su tierra y en su propia casa” (Mateo 13:57).   
Por eso, no nos debería causar tristeza ni dolor el ser rechazados por los nuestros cuando conocemos al Señor y salimos de la tradición. Debemos tener claro que tendremos muchos opositores empezando por los de la propia familia. En estos casos, nos toca orar y orar actuando ante ellos con el mayor amor posible. De todas maneras, hay una promesa que se cumple: “Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos” (Hechos 16:31). Personalmente yo la he podido comprobar porque fue exactamente lo que pasó cuando me convertí al cristianismo; pero pude ver que mi madre, mi padre y tías han muerto con el Señor en su corazón. ¡Gloria a Dios!

Amado Jesús: hoy oramos especialmente por aquellos familiares que no creen en Ti como el Señor y Salvador de sus vidas. Los ponemos en tu presencia y te rogamos que sea a través de tu Santo Espíritu convenciéndolos de su error y llevándolos a tus pies. Gracias porque tu Palabra se cumple y por fe sabemos que ya te pertenecen. ¡Alabado sea tu Nombre!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 6 de febrero de 2020

A pregonar el año del favor del Señor


El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros, a pregonar el año del favor del Señor y el día de la venganza de nuestro Dios, a consolar a todos los que están de duelo, y a confortar a los dolientes de Sión. 
Isaías 61:1-3. NVI.

Lectura: Isaías 61:1-11. Versículos del día: Isaías 61:1-3.

MEDITACIÓN DIARIA

Esto no es más que otro llamado de los que el buen Señor sabe darnos, ya que es necesario dejar todo, cuando es Él mismo insistiendo para que le sirvamos como mensajeros de paz. Hay que llevar el evangelio de las buenas nuevas a los pobres; ir hacia ellos con el fin de llegar a los corazones maltratados y humillados; liberar a los que están cautivos, no solamente en una cárcel sino igual emocional y espiritualmente; a consolar a los que están de duelo y confortarlos. Estamos presos cuando nos encerramos en nuestro ego y ni siquiera podemos ver al prójimo pasando diversas necesidades e igualmente se siente encarcelado cuando caemos buscando otras doctrinas o dogmas que no nos dejan mirar más adelante y día a día van confundiendo nuestra fe.
Suelta tus cargas al Señor Jesús y conviértete en un embajador de la patria celestial.  Ve hacia otra persona y háblale de Cristo. Sé obediente a su mandato; el mismo Señor pondrá en tu corazón tanto el querer como el hacer por su buena voluntad (Filipenses 2:13), pero tú, ten la disposición para que empieces a ser un auténtico mensajero de paz. Que este año sea para pregonar el favor del Señor. Entonces podrás decir: “Me deleito mucho en el Señor; me regocijo en mi Dios. Porque él me vistió con ropas de salvación y me cubrió con el manto de la justicia. Soy semejante a un novio que luce su diadema, o una novia adornada con sus joyas” (v. 10). Sí; no hay satisfacción mayor que saber, estamos obedeciendo a nuestro Dios y Señor.

Amado Jesús: queremos ser auténticos mensajeros de paz e ir a pregonar a otros el año del favor del Señor. Permítenos llevar consuelo a aquellos que sufren; reconciliación a los que están ausentes o en rebeldía; compañía a los que se andan en soledad para que te encuentren a Ti; a los encadenados para que se sientan en completa libertad Contigo. ¡Te alabamos bendito Señor!

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Vistámonos con toda la armadura para enfrentar al mundo


Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo.  Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. 
Efesios 6:11-12. NVI.

Lectura: Efesios 6:10-20.  Versículos del día: Efesios 6:11-12.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor sabiendo a lo que diariamente tenemos que enfrentarnos nos manda en su Palabra vivir armados espiritualmente. Vivimos en un mundo gobernados por huestes malignas que pululan por doquier. Aparentemente no las percibimos, pero basta con escuchar las noticias para darnos cuenta de quién es el que está gobernando el mundo. Por eso se nos manda mantenernos firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad (v.14a). ¿Quién es nuestra verdad? Jesús dijo ser la auténtica verdad (Juan 14:6). Entonces, defendamos nuestra fe en el Señor Jesucristo como lo hemos aprendido y recibido. Protegidos con la coraza de la justicia (v.14b en la lectura). Igual, el Señor Jesús ya nos justificó porque nos redimió con su sangre; estamos disfrutando ahora de su gracia. Entonces no nos dejemos llevar por teorías falsas que nos desvían de ese regalo maravilloso que es el don de Dios dado a cada uno (Efesios:  8-9). Y pongámonos los zapatos de la salvación (v. 15), tal como se nos manda con la decisión de cumplir la gran comisión ya que los tiempos cada vez son más malos (Mateo 28:19-20). El escudo de la fe (v.16); no dejemos apagar la fe; sin ella no podemos agradar a Dios (Hebreos 11:6). El casco de la salvación (v.17a); el casco también lo necesitamos cuando vamos a llevar el mensaje de las Buenas Nuevas porque existe tanta conspiración que si no tenemos esta armadura nos pueden romper nuestros pensamientos. Recordemos que el enemigo no se queda quieto. Y la espada del Espíritu (v. 17b), que es la Palabra de Dios. Es con la Palabra que podemos refutar y sentar nuestra posición como cristianos (2 Timoteo 3:16). Con ella se enseña, se reprende, se corrige y se muestra cómo vivir.
Definitivamente, sin esta armadura no podemos enfrentarnos al mundo que nos rodea.

Amado Jesús: Permite que tu Palabra sea una realidad en nuestra vida. Que siempre podamos decir enfáticamente en quién hemos creído sin temor ninguno porque Tú Eres la única verdad. Gracias porque por fe ya nos justificaste ante el Padre Celestial y ahora podemos gozar del don divino de la salvación. Señor, que estas sean las bases para ir hacia otros llevando tu mensaje de amor y reconciliación con la humanidad. ¡Úsanos Señor!

Un abrazo y bendiciones.

martes, 4 de febrero de 2020

¡Solamente Tú Señor! ¡Nadie más!


—Señor —contestó Simón Pedro—, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios. 
Juan 6:68-69. NVI.

Lectura: Juan 6:60-71.  Versículos del día: Juan 6:68-69.

MEDITACIÓN DIARIA

A unos discípulos del Señor Jesús les pareció dura su enseñanza y resolvieron no seguirlo más (vv. 60-66). Ante esto, Jesús les pregunta a los doce: “—¿También ustedes quieren marcharse?” (v. 67), y Pedro contesta como guiado por el Espíritu Santo una verdad ineludible: ¿A quién iremos? Sí; no hay con quién más ir. ¡Solamente Jesús tiene palabras de vida eterna! Absolutamente nadie más. En ningún otro podemos encontrar salvación. Esta verdad no la podemos refutar; es tan cierta como el saber que, así como nacimos tenemos que morir. Pero gracias a Dios Padre que nos llevó hasta los pies de Jesús (v. 65), nuestro bendito Salvador para que por medio de Él alcancemos la patria celestial.  
Quizá estás confundido o en un letargo como aquellos otros que seguían al Nazareno y que al final lo dejaron; no te dejes engañar ni confundir, Él te afirma: “El Espíritu da vida; la carne no vale para nada. Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida. Sin embargo, hay algunos de ustedes que no creen” (vv. 63-64). Cree solamente. Más adelante la Biblia nos testifica en Hechos de los apóstoles, lo que Pablo y Silas le respondieron al carcelero cuando este les preguntó qué tenía que hacer para ser salvo: “Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos —le contestaron” (Hechos 16:31). Cree en el Señor Jesús. Las palabras de Jesús son espíritu y son vida. Te invito a que le permitas a Él entrar en tu corazón para que puedas por ti mismo experimentar la maravillosa vida con Cristo Jesús. Si te parece podemos orar así:

Señor Jesucristo: yo te necesito. Te abro la puerta de mi vida para que seas mi Señor y Salvador porque ahora entiendo que nadie más tiene palabras de vida eterna sino solamente Tú Señor. ¡Nadie más! Perdona mis pecados y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias por venir a convivir conmigo, por perdonarme y darme la vida eterna a tu lado. Amén.

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 3 de febrero de 2020

Levántate y resplandece


¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla sobre ti! 
Isaías 60:1. NVI

Lectura: Isaías 60:1-7.  Versículo del día: Isaías 60:1.

MEDITACIÓN DIARIA

¡Levántate y resplandece! Así te dice el Señor hoy. Quizá te encuentras abatido, caído o sin ánimo porque estás tendido en una cama. Quizá son tus sentimientos, tu vida misma de la que no vislumbras nada porque consideras que no tienes nada para dar; porque tu vida cristiana se está secando poco a poco y ya no eres la misma persona que fuiste ante tu Señor al conocer su gracia y su perdón. No importa; el amor del Señor es inagotable y sabe cómo llegar al corazón caído como el tuyo. Él es experto en amor y misericordia y en llamar a las cosas que no son como si fueran. Por eso, lo único que el Espíritu me aconseja en este momento es que le creas a Él y dejes que la luz de tu Señor vuelva a brillar sobre ti. “Mira, las tinieblas cubren la tierra, y una densa oscuridad se cierne sobre los pueblos” (v. 2a). No importa que veas todo lo tuyo en oscuridad. A Dios no le importa lo que has hecho o dejado de hacer. Le importa tu ‘hoy’. Por eso te dice: “la aurora del Señor brillará sobre ti; ¡sobre ti se manifestará su gloria!” (v. 2b).
¡Ay mi Señor! ¿Hasta dónde llegan tu amor y compasión? El Señor desea que vuelvas a sus caminos sin dudar en lo que Él ha hecho por ti y en lo que siempre has creído. ¡Vuélvete a Él! “Alza los ojos, mira a tu alrededor: todos se reúnen y acuden a ti” (v. 4). Eso eras tú en otros tiempos y aún todavía acuden a ti porque la semilla que sembraste ha germinado y desean hacerte partícipe de tu obra realizada. “Verás esto y te pondrás radiante de alegría; vibrará tu corazón y se henchirá de gozo” (v. 5). Por eso, el Señor hoy te atrae nuevamente hacia Él diciéndote: ¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla sobre ti!

Amado Señor: bien sabemos de tu amor y misericordia y lo que Tú haces para volvernos nuevamente a tu redil. Perdona Señor la indiferencia hacia Ti; perdona el dejar que el mundo nos envuelva y nos aleje de tu Presencia. Gracias porque a pesar de ser como somos, nos sigues viendo igual y amándonos sin merecerlo. Señor, te pedimos que nos lleves siempre hacia la verdad; dirígenos por tu senda y no permitas que nos desviemos ni a derecha ni a izquierda. Solo tenemos palabras de agradecimiento hacia Ti y el deseo de servirte. ¡Te amamos Señor!

Un abrazo y bendiciones.