viernes, 28 de julio de 2017

Más sobre la sabiduría

¿Quién como el sabio? ¿Quién conoce las respuestas? La sabiduría del hombre hace que resplandezca su rostro y se ablanden sus facciones.
 Eclesiastés 8:1.

Lectura: Eclesiastés 8:1-8.  Versículo del día: Eclesiastés 8:1.

MEDITACIÓNDIARIA

Retomé el libro de Eclesiastés que está dentro de los de mis lecturas devocionales y el Señor me siguió hablando sobre la sabiduría. ¡Qué bonito! Y también es gratificante saber que la sabiduría ilumina el rostro y transforma la dureza de semblante. Es decir, se verá siempre sonriente, amable y por ende esa alegría hará que el rostro se hermosee; una razón más para que el corazón entendido busque la sabiduría (Proverbios 15:13-14). Eclesiastés 7:12 dice: “Puedes ponerte a la sombra de la sabiduría o a la sombra del dinero, pero la sabiduría tiene la ventaja de dar vida a quien la posee” (Eclesiastés 7:12). ¿Queremos tener larga vida? Esta es una de las claves. El dinero se esfuma rápidamente mientras la sabiduría sigue. El dinero no nos garantiza una vida eterna, la sabiduría sí.
¡Cuántas ventajas nos da la sabiduría! No desperdiciemos el tiempo como necios ya que el Señor nos sigue hablando sobre ella; busquémosla y no la dejemos ir. Recordemos que el principio para encontrarla es el temor del Señor (Proverbios 1:7). Dios es Dios y nos demanda que le honremos y le respetemos a través de la obediencia a Él. ¡Hagámoslo! Nos llenaremos espiritualmente y siempre tendremos su Palabra para responder; para proseguir y para fortalecernos en  tiempos de prueba.

Señor: queremos tener todo el conocimiento tuyo y ser inteligentes para saber discernir la verdadera sabiduría. Gracias por tu Palabra que nos guía para alcanzarla y lograr así un comportamiento de acuerdo a lo prescrito por Ti. Enséñanos a ser obedientes. ¡Es maravilloso ser sabios, queremos llenarnos de tu sabiduría!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 27 de julio de 2017

Busquemos la sabiduría que proviene de Dios

Pero, si ustedes tienen envidias amargas y rivalidades en el corazón, dejen de presumir y de faltar a la verdad. 
Santiago 3:14.

Lectura: Santiago 2:13-18.  Versículo del día: Santiago 3:14.

MEDITACIÓN DIARIA

Buena pregunta la que nos hace el apóstol Santiago aquí: “¿Quién es sabio y entendido entre ustedes? Que lo demuestre con su buena conducta, mediante obras hechas con la humildad que le da su sabiduría” (v. 13).No podemos decir que andamos sabiamente cuando hay en nosotros envidias, celos, rivalidades y contiendas. Tal presunción es un orgullo que se convierte en una mentira que oculta la verdad. Esta es la sabiduría del mundo que es terrenal, puramente humana y diabólica. Hay confusión y toda clase de acciones malvadas (vv. 15-16). Tengamos cuidado con nuestros actos, pues estos demuestran quiénes somos. Como dice Proverbios: cuando no somos sabios nos convertimos en necios. “En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera” (v. 17). Busquemos andar siempre bajo esa sabiduría; es la que proviene de Dios. Nada sacamos si nuestras obras son para mostrarle al mundo lo que somos.
Igual tengamos en cuenta que la buena sabiduría es pacífica. Así que “el fruto de la justicia se siembra en paz para los que hacen la paz” (v. 18). Es de sabios buscar la paz, pero además de eso, ser bondadosos y llenos de compasión. ¡Ay Dios, cuánta compasión nos falta! Y fijémonos que esta es indispensable si queremos caminar sabiamente.

Amado Señor: ¡Qué fácil es desviarnos y creer que estamos obrando sabiamente cuando en realidad estamos es alimentando nuestro orgullo! Gracias por tu Palabra Señor. Permite que la impregnemos en el corazón para que día tras día la recordemos y de este modo hacerla un hábito hasta que de verdad empecemos a andar como personas sabias que te temen y buscan agradarte en vez de agradar nuestra carne y al mundo. ¡Gracias buen Señor!

Un abrazo y bendiciones. 

miércoles, 26 de julio de 2017

Enséñanos a vivir como quieres Tú para gozar de tu presencia

Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos. 
Salmo 139:23.

Lectura: Salmo 139:19-24.  Versículo del día: Salmo 139:23.

MEDITACIÓN DIARIA

Teniendo en cuenta que la esencia de este Salmo es la presencia del Señor, David le dice al Señor que ni siquiera desea ver a los impíos y a los que en vano se rebelan contra Él. “¿Acaso no aborrezco, Señor, a los que te odian, y abomino a los que te rechazan?  El odio que les tengo es un odio implacable; ¡los cuento entre mis enemigos!” (vv. 21-22). Esto lo entiendo como no queriendo David empañar esa ‘dulce presencia’ en su vida con los que no amaban al Señor. Claro, ya en el Nuevo Testamento las cosas cambian porque es un nuevo mandato el dejado por Jesús: que nos amemos todos, amigos y enemigos de la misma manera como Él nos ha amado (Juan 13:34). 
Lo importante de la lectura de hoy es concluir diciéndole al Señor que nos examine y mire a fondo lo que hay en nuestro corazón y en nuestros pensamientos. Si en verdad le estamos agradando, nuestras palabras serán coherentes con nuestro corazón y nuestras acciones. El Espíritu Santo se encargará de mostrarnos si algo de nuestra conducta va mal y de llevarnos por el camino recto (v. 24). De este modo gozaremos de su presencia real para siempre.

Amado Señor: Gracias por las enseñanzas dadas en este Salmo y la convicción de que tu presencia es real desde siempre y para siempre. Guíanos por la senda que te agrada y no permitas que nos desviemos de ella. Gracias porque aun si nos encontramos con los que no te conocen y difaman tu Nombre, ahí estás en medio nuestro para que encendamos tu luz y brillemos en la oscuridad. ¡Eres un Dios lleno de misericordia y de amor! ¡Bendito eres Señor!

Un abrazo y bendiciones.

martes, 25 de julio de 2017

Tu presencia desde siempre y para siempre

Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. 
Salmo 139:16.

Lectura: Salmo 139:13-18.  Versículo del día: Salmo 139:16.

MEDITACIÓN DIARIA

Esta segunda parte es más que extraordinaria; ¡se sale de toda mente humana, de toda lógica, de lo coherente! Pensar que Dios estaba presente en el mismo momento de la gestación es para mí sublime. Dios, allí mirando y ordenándole al óvulo de mi madre que esperara el esperma de mi padre para que se unieran y empezar así su obra, rebasa mi comprensión; es tan alto que no puedo entenderlo (v. 6 de este mismo capítulo). Esto es más que significativo. No hay palabras para describir su presencia en ese momento crucial de lo que fue mi comienzo de vida. La versión Reina Valera Contemporánea dice: “Con tus propios ojos viste mi embrión”. ¡Qué belleza! Tú ya tenías anotado en tu libro, todo lo mío. Ya me mirabas con ternura y amor; ya decías: ‘mi propósito se cumplirá en ti”.
Miremos el versículo 18. Lo voy a tomar de la versión Traducción en Lenguaje Actual (TLA): “Dios mío, ¡qué difícil me resulta entender tus pensamientos! ¡Pero más difícil todavía me sería tratar de contarlos! ¡Serían más que la arena del mar! ¡Y aun si pudiera contarlos, me dormiría, y al despertar, todavía estarías conmigo!”. Por más de que fuesen millones, al despertar, mi Señor estaría a mi lado. No hay la menor duda: su presencia desde siempre y para siempre.
Dios también estaba presente cuando fuiste engendrado. ¡Alábalo!

Mi amado Señor: Yo no alcanzo tampoco a comprender tu inmensa sabiduría. Tanto conocimiento tuyo es difícil de asimilar. Se sale de lo normal, de lo natural para pasar a lo sobrenatural. ¡Eres incomparable oh Dios! Con razón la creación entera te alaba y declara tu gloria; gloria que sólo Tú mereces. ¡Grande eres Dios y Señor mío! ¡Gracias por estar siempre a mi lado y por cumplir tu propósito en mí!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 24 de julio de 2017

Su presencia es real

¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? 
Salmo 139:7.

Lectura: Salmo 139:1-12.  Versículo del día: Salmo 139:7.

MEDITACIÓN DIARIA

Este Salmo es quizá el capítulo de la Biblia que más habla a mi corazón. Resolví dividirlo en tres partes: su presencia real; su presencia desde siempre y conclusión. Hoy hablaré de su presencia real.
Creo que uno de los versículos que afirma mi fe en el Señor y por ende en mi salvación es precisamente el del día. En un momento crucial de mi vida me sentía desolada, triste, abandonada y que no valía nada. Recuerdo haberle dicho al Señor muy adolorida que no quería nada más con Él. ¿Y cómo me respondió? Con lazos de amor, con ternura poco a poco me fue llevando nuevamente hacia sus brazos. Era impresionante: si me subía en una buseta en mi ciudad natal, la persona de al lado empezaba a hablarme de Dios, de cuánto me amaba. A veces en Bogotá especialmente los conductores de transporte público son imprudentes con los usuarios y colocan emisoras a todo volumen; pues a mí me tocó en una ocasión una parte de una predicación dónde Dios también me hablaba de su amor; claro, no lo tomé como imprudencia sino como otro mensaje para mí.  En esos momentos y en otros más, pude percatarme que así me fuera para el lugar más recóndito mi Señor jamás me dejaría. “¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia?”. En ninguna parte podría estar porque ya no me pertenezco; “aun allí tu mano me guiaría, ¡me sostendría tu mano derecha!” (v. 10). Desde el instante en que le dije: ‘toma mi vida’ no soy yo la que me mando es Cristo quien vive en mí.
El Espíritu Santo estará continuamente abogando con gemidos que no pueden expresarse con palabras (Romanos 8:26); además de eso me hará entender cuando he pecado (Juan 16:8) y no queda nada más que hacer como en aquel entonces: pedirle perdón, echarme en sus brazos y llorarle a Él. Su presencia es real en mi vida y tienes que tener la seguridad que en la tuya también. Si un día le dijiste que tomara el centro de tu vida, Él lo hizo. Jamás te dejará, jamás te abandonará. Su amor lo cubre todo.

Señor amado: muchas gracias por estar siempre ahí. Porque tu amor es tan grande que rebasa todo entendimiento. Nada, absolutamente nada nos podrá separar de tu amor. Gracias por habernos dejado tu Santo Espíritu para que Él en nuestra debilidad interceda por nosotros. ¡Gracias buen Señor! No somos dignos de tanto amor que nos has dado.

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 22 de julio de 2017

La triste historia de un divorcio

Tengan todos en alta estima el matrimonio y la fidelidad conyugal, porque Dios juzgará a los adúlteros y a todos los que cometen inmoralidades sexuales. 
Hebreos 13:4.

Lectura: Hebreos 13:1-9.  Versículo del día: Hebreos 13:4.

MEDITACIÓN DIARIA

En mi nueva Iglesia tuvimos la oportunidad con mi esposo en la reunión de parejas, de ver una película que trata del divorcio que el esposo le pide a su mujer porque se enamoró de una chica mucho más joven y llena de vida. La historia es bien conmovedora porque ella muy inteligente cuando él le pide que firme los papeles, le dice que lo hará pero que por favor se den 30 días para que no se empañe el cumpleaños de su hijita adolescente que está próximo; durante esos días, le solicita que la vuelva a cargar como cuando se casaron y la sacó cargada de la iglesia hacia el auto. Él, escéptico por lo exigido acepta pensando más en que era una locura de su esposa. Así sucede: el primer día la carga con cierto desdén; en los siguientes se da cuenta que  es muy frágil y ha perdido peso e incluso cabello. Por un momento piensa que su juventud la gastó a su lado y siente algo de tristeza. Mientras tanto su hija se ve feliz de ver el amor de su padre hacia su madre; ella nunca se entera de la situación. Con el correr de los días se va llegando a la fecha determinada y el esposo se da cuenta que aun ama a su esposa y le dice a su amante que estaba equivocado y que jamás la dejará a ella ni a su hija. Esta mujer alega y le da una cachetada echándolo de la casa. El hombre va corriendo a una floristería a comprarle unas lindas rosas a su esposa y le dice a la vendedora que en la tarjeta le escriba: “te seguiré cargando por toda la vida”. Sale corriendo hacia su casa y empieza a llamar a su esposa pero no encuentra respuesta. Sube a su habitación y allí la haya tendida en el suelo muerta. Estaba sin su peluca y se da cuenta que ya no tenía pelo en su cabeza: tenía cáncer y quería dejarle a su hijita la mejor imagen de su padre. ¡Qué triste y conmovedora historia! Vi a los hombres llorar con el final trágico de la película.
Quise hacer mi devocional sobre esta historia porque cuántas veces pasamos por encima del versículo del día y no comprendemos lo importante que es en el matrimonio el lecho puro, como dice otra versión: ‘sin mancilla’. Es que siendo para Dios tan importante la relación del matrimonio (hombre-mujer), lo menos que desea es que estos se rompan quizá por la rutina, el descuido, la falta de detalles o por cosas todavía más insignificantes. No sé cómo se llame la historia; traté de buscar el nombre pero la verdad no lo encontré y fue escrita por un anónimo. Tal parece, pero no estoy segura: ‘Historia de un divorcio’. Si pueden les recomiendo que la vean; sacarán mucho provecho de ella. Deseo que sigan sacando adelante sus hogares y no pierdan el tiempo en discusiones tontas. Vivan el hoy; olviden el pasado; perdónense mutuamente las faltas que el futuro de amor, ternura, y comprensión todavía les espera.  

Señor amado: hoy te ruego por todos los matrimonios para que si no te conocen entiendan que Contigo es fácil el perdonar y continuar. Si ya saben de Ti permite que estas uniones florezcan cada día más para que precisamente el mundo note la diferencia y busquen que sus hogares estén centrados en tu Nombre.

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 21 de julio de 2017

Así será el renacer de mi Colombia

Las naciones verán tu justicia, y todos los reyes, tu gloria; recibirás un nombre nuevo, que el Señor mismo te dará.
 Isaías 62:2.

Lectura: Isaías 62:1-12.  Versículo del día: Isaías 62:2.

MEDITACIÓN DIARIA

Le dije al Señor: dame una palabra que pueda ser para mi patria también y el Señor me mostró este capítulo de Isaías. Colombia: un  país hermoso bañado por dos mares; con montañas, sabanas, laderas y ríos que lo cruzan, ha tenido que soportar dolores entrañables por el narcotráfico y la violencia desatada a lo largo de su territorio y a la vez,  ha sido mirado por otros como indeseado. Pero la calidez de su gente, el aroma de su café, el dulce de su caña y el sabor de sus frutas, así como la diversidad de su flora y fauna junto con sus tres climas tropicales, me hacen pensar que es un terruño donde Dios ha querido poner su mano bondadosa y no hay que dejarlo escapar. ¡Colombia, mi patria bella volverá a renacer!
Todos los que la amamos e invocamos al Señor no podemos cesar en nuestras oraciones por ella porque Dios la levantará con orgullo, como la nación que se convertirá en la alabanza de la tierra (vv. 6b-7). Su posición geográfica estratégica le permitirá ser grande: “Las naciones verán tu justicia y todos los reyes, tu gloria… Serás en la mano del Señor como una corona esplendorosa, ¡como una diadema real en la palma de tu Dios!” (vv. 2-3). Ya no volverán a tildarte como desolada ni abandonada porque serás llamada: ‘deleite’ (v. 4). Yo le digo a mi Colombia: “¡Ahí viene tu Salvador! Y trae su premio consigo; su recompensa lo acompaña”. Sí veré a mi patria levantada como antorcha y sirviendo de luz para América Latina y sus gentes serán llamados: ‘pueblo santo; redimidos del Señor; pueblo anhelado’ (v. 12). Esa será mi Colombia cuando todos los cristianos nos unamos para luchar por ella. Y yo creo, confieso y proclamo que ¡Colombia será para Cristo y tendrá un nuevo renacer!

Amado Señor: Sé que todo lo que has puesto a los pies de mi país no ha sido porque sí. Tienes un propósito con ella y mi Señor, hoy te clamo con todo mi corazón porque le permitas conocerte y tenerte como el Señor y Salvador a todo lo ancho de su territorio. Gracias por esa tierra linda y prospera que nos has regalado y perdónanos porque no la hemos sabido aprovechar ni defender. Gracias porque tu Nombre renacerá en medio del dolor y la aflicción y será el deleite de todo el que la quiera acoger. ¡Bendito eres buen Dios!

Un abrazo y bendiciones.