sábado, 19 de agosto de 2017

Oremos y alabemos siempre a nuestro Dios

¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. ¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas. 
Santiago 5:13.

Lectura: Santiago 5:13-20.  Versículo del día: Santiago 5:13.

MEDITACIÓN DIARIA

Si bien es cierto que la aflicción nos hace llorar tenemos en la mano la mejor arma que podemos utilizar cuando estamos apesadumbrados, doloridos o abatidos: la oración. La oración sincera hacia Dios nos reconforta y levanta. Es que estar frente a frente a nuestro Papito Dios y contarle lo que estamos pasando es muy vivificador. Dios como buen Padre se goza con nuestra confianza y en vez de criticarnos como tal vez lo haría un humano, nos cree y nos anima a levantarnos para continuar. Dios no nos deja aguantar una prueba más allá de lo que podamos resistirla: “Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejará sufrir pruebas más duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dará también la manera de salir de ella, para que puedan soportarla” (1 Corintios 10:13 DHH).  Él sabe los porqués y los para qué; tenemos es que rendirnos a sus pies e ir confiados a su presencia.
Ahora continúa el versículo del día con lo siguiente: “¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas”. En general tendemos a alabar y a regocijarnos cuando todo nos sale bien. Pero recordemos que otra parte de la Escritura nos manda a  regocijarnos en todo momento,  a orar sin cesar y a dar gracias por todo (1 Tesalonicenses 5:16-18), y así no lo entendamos, incluso en angustias bien difíciles hay que darle gracias a Dios y alabarlo por esas situaciones.
No dejemos de hablarle al mejor amigo que tenemos. “La oración del justo es poderosa y eficaz” (v. 16c en la lectura).

Bendito Dios: Gracias por estar pendiente de nosotros. Sabemos que te agrada que estemos en comunicación continua Contigo. Queremos ser agradecidos y regocijarnos siempre con cánticos que te honren y exalten tu Nombre; enséñanos a vivir de ese modo pegados a Ti. ¡Te alabamos Señor y te damos toda la honra y gloria que solo Tú mereces! ¡Aleluya!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 18 de agosto de 2017

Ejercer influencia espiritual en los que vienen

Cada generación celebrará tus obras y proclamará tus proezas. 
Salmo 145:4.

Lectura: Salmo 145:1-7.  Versículo del día: Salmo 145:4.

MEDITACIÓN DIARIA

Es alentador saber que Dios en su infinita misericordia y bondad estará pendiente de nuestras generaciones venideras. Sin embargo, es responsabilidad nuestra ir sembrando en los que vienen la semilla de la Palabra de Dios en sus vidas. En el Antiguo Testamento tenemos diferentes casos como en el de Samuel que siendo muy niño todavía, fue puesto al servicio del templo; y en el de Ester que a pesar de Mardoqueo ser su primo y haberla adoptado como hija supo llevarla siempre por el camino de Dios. En el Nuevo Testamento  la fe sincera de Timoteo fue herencia dejada de su abuela Loida y de su madre Eunice (2 Timoteo 1:5), y es que las mujeres ejercemos una influencia especial en el campo espiritual. Somos las encargadas de esparcir en ellos el germen del amor de Jesús e irles anunciando que el Señor cumplirá su propósito con cada uno. Nunca debemos olvidar lo que dice el Libro de Deuteronomio: “Grábense estas palabras en el corazón y en la mente; átenlas en sus manos como un signo, y llévenlas en su frente como una marca. Enséñenselas a sus hijos y repítanselas cuando estén en su casa y cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten; escríbanlas en los postes de su casa y en los portones de sus ciudades” (Deuteronomio 11:18-20). Primero tenemos que aprender para después enseñarles lo que ya hemos ejercitado.
Les hablaremos de su creación majestuosa y de sus obras maravillosas; de su poder y de su grandeza. Les contaremos las historias de su inmensa bondad de sus proezas, con los testimonios nuestros vividos (vv. 5-7 en la lectura). Esta será la manera para que esas próximas generaciones cumplan con el legado de exaltar a Dios y de abrazar su Nombre.

Señor amado: Danos sabiduría y entendimiento para saber ministrar tu Palabra a los que nos siguen,  para que ellos a su vez cumplan igual con el mandato de instruir a sus generaciones y Tú seas exaltado por siempre reconociendo tu poder y majestad. Gracias por tus enseñanzas y lo que esperas de nosotros. ¡Te exaltamos Dios, Rey, Señor y Salvador nuestro y bendecimos tu Nombre!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 17 de agosto de 2017

Con la mirada puesta en Jesús

Pon la mirada en lo que tienes delante; fija la vista en lo que está frente a ti.
 Proverbios 4:25.

Lectura: Proverbios 4:20-27.

MEDITACIÓN DIARIA

Tendría que preguntarte: ¿qué tienes delante? ¿Qué miran tus ojos? Otras versiones dicen: “Que tus ojos miren lo recto”. ¿Si estás buscando lo recto, o por el contrario te complace ver lo que no te edifica? O te haces el de “la vista gorda’: que vea, lo que vea todo me es indiferente, nada me importa. Como si no hiciéramos parte de este mundo en el que vivimos. Pero así no podemos seguir. Tenemos que enderezar y allanar el camino (v. 26), porque de lo contrario estamos perdidos; iremos a tientas como ciegos y eso no es lo que Dios quiere de nosotros. Dios desea que busques el verdadero camino y lo sigas. Jesús dijo ser ese único camino (Juan 14:6). Hay que buscarle, seguirle y no desviarnos ni a derecha ni a izquierda y apartar los pies del mal (v. 27 en la lectura).
Si vas por el camino de Cristo, Él te guiará con su Santo Espíritu para avanzar hacia la meta segura. El apóstol Pablo escribe en su Carta a los Filipenses: “Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14). Así que esforcémonos por proseguir hacia adelante sin dejarnos engañar por el mundo, por las tentaciones de la carne ni por el demonio que está presto a confundirnos. De esta manera avanzaremos firmes, con la esperanza de ganarnos el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo.

Amado Señor: Sabemos que Tú eres el único camino seguro para llegar al Padre. Queremos caminar solamente cogidos de tu mano mirándote de frente y sin volver atrás. No queremos ser el blanco de Satán y permitir que nuestro corazón se debilite. Gracias por tenerte y por darnos Contigo la confianza plena de ir avanzando por la senda correcta. ¡Queremos ese galardón que nos tienes preparado! ¡Te amamos Señor!

Un abrazo y bendiciones. 

miércoles, 16 de agosto de 2017

Compruébalo por ti mismo

¿Quién eres, Señor?, pregunté. Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues, me contestó él. 
Hechos 22:8.

Lectura: Hechos 22:1-21. Versículo del día: Hechos 22:8.

MEDITACIÓN DIARIA

Podemos leer una y mil veces la conversión de Saulo y no solamente nos apasionará sino que nos edificará para aprender de su ministerio. Es hermoso ver cómo Dios puede voltear completamente el corazón de una persona cuando se dispone a Él. Por eso no podemos dudar o poner en tela de juicio la conversión así sea del más grande asesino porque no sabemos el propósito de Dios con su vida.
Hay tantas maneras de negar a Jesús: no se necesita hacer la persecución, arrestar o echar a la cárcel a los seguidores del Señor. En esa época eran los judíos tradicionales los que peleaban por sus creencias igual que Pablo celosos de la ley y de su Dios. Ahora, en nuestros países latinos de religión tradicionalista nos tildan también de fanáticos y locos porque seguimos a Jesús de Nazaret. Se señala con el dedo a los cristianos y existe también un celo, creo yo mal interpretado, por quizá nosotros haber salido de sus arcas. Es igual de difícil para ellos entender que nuestro Dios es su mismo Dios y que lo conocimos de una manera genuina por su infinito amor, al darnos a su Hijo para que muriera en nuestro lugar. Es que conocer a Jesús y su mensaje de salvación es el mejor regalo que podemos recibir de parte de Dios Padre. Ya no se pelea por la ley como en tiempos de Pablo, se pelea por dogmas y tradiciones que nada tienen que ver con el plan redentor de Cristo Jesús. Si hay algo bien sencillo de expresar son las Buenas Nuevas de los Evangelios y sin embargo, el corazón endurecido de los nuestros, no les permite abrirse y dejar a Jesús reinar en sus vidas.
Para ti que estás leyendo este devocional: no has escuchado directamente la voz de Jesús ni te has quedado ciego como Saulo, pero muy seguramente has tenido personas a tu lado que te han hablado de Él; has visto sus testimonios en sus vidas y no aceptas el reto de ser tú mismo abriéndole la puerta de tu corazón. A ti también el Señor te pregunta: ¿por qué me persigues? Te invito a que aceptes el desafío y compruebes por ti mismo quién es en verdad Jesús de Nazaret. Será la mejor decisión de tu vida de la que jamás te arrepentirás. Si deseas podemos orar así:

Señor Jesús: Sé que eres el Hijo de Dios y que moriste en una cruz pero lo sé más por tradición que por experiencia propia. Deseo que vengas a mi vida y me enseñes todo lo tuyo. Te acepto como mi Señor y Salvador personal. Hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias por perdonarme y darme una nueva vida contigo, amén.

Un abrazo y bendiciones. 

martes, 15 de agosto de 2017

Serás dichoso si Dios es el Señor de tu casa

Bendito sea el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para la guerra, mis dedos para la batalla. Él es mi Dios amoroso, mi amparo, mi más alto escondite, mi libertador, mi escudo, en quien me refugio. 
Salmo 144:1-2.

Lectura: Salmo 144:1-15.  Versículos del día: Salmo 144:1-2.

MEDITACIÓN DIARIA

Sí, igual que David podemos decir que es el Señor quien va preparándonos  para resistir las dificultades, porque también en las enfermedades y en las diferentes crisis que afrontamos hay que librar batallas y batallas bien fuertes. Si no fuera por nuestro Dios amoroso, por refugiarnos y esperar en Él, no seríamos capaces de enfrentar las guerras. Él es en verdad nuestro escondite más alto y seguro, nuestro libertador y protector. ¿Cuánto no nos hace pensar esto en que si no hubiéramos conocido al Señor a quién iríamos para buscar consuelo? Su amor llegó a nosotros no porque lo mereciéramos ni porque fuéramos nosotros quien le buscáramos; fue Él, quien nos amó primero (1 Juan 4:19) y vino a rescatarnos para su reino.
Solo nos queda ser agradecidos con el Señor, cantarle y proclamar su Nombre por la grandeza de su poder y por su infinita misericordia. Poco importan las tribulaciones cuando se tiene la certeza de un nuevo amanecer, porque cuando llegue ese mañana veremos su gloria reflejada en nuestros hijos e hijas; veremos la abundancia en nuestras casas. Nuestras alacenas rebozarán de alimento y una paz diferente entrará a reinar en los hogares (vv. 12-14 en la lectura). Así que te digo  hermano: Confía en el Señor aunque los tiempos sean duros porque la recompensa llegará si en verdad Dios es el Señor de tu casa.  

Señor amado: También como David podemos preguntarte ¿qué somos para que nos cuides y pienses tanto en nosotros? ¡No lo merecemos! Deja por lo menos buen Dios, que te alabemos con labios sinceros y llenos de gratitud por tu inmensa bondad. Sólo Tú que eres el modelador de la vida sabes hacer las cosas de la manera perfecta para los tuyos. ¡Tu fidelidad es asombrosa! ¡Eres nuestro Dios amoroso y benigno! ¡Te amamos bendito Señor!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 14 de agosto de 2017

Ahora lo entiendo mejor

Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. 
Jeremías 29:11.

Lectura: Jeremías 29:4-14.  Versículo del día: Jeremías 29:11.

MEDITACIÓN DIARIA

Para empezar diré que quise quitarle algo a este devocional, pero en últimas el Señor me dijo que lo dejara así. Sé que es muy largo pero es parte de mi testimonio de vida y Él desea que lo comparta con ustedes.
No podía dejar pasar esta fecha inadvertida. Hace exactamente nueve años me detectaron el cáncer de mama y hace cinco si aún no estaba en la clínica donde me atendieron, estaba igual al borde de la muerte a causa de una pancreatitis aguda que pasé. Muchos me preguntan cuál momento fue para mí más difícil y todavía no sé explicarlo. A veces creo que el primero por el impacto de lo que es saber que se tiene una enfermedad de la cual inmediatamente asemejamos muerte pero que a diferencia de la otra no tenía dolor alguno. Con la pancreatitis creí exactamente morir de dolor; tanto que los médicos dijeron que había pasado el umbral. Sí, creo que ya no existirá ningún otro dolor físico o por lo menos mi cuerpo se resistirá por el ya experimentado.
Hasta ahí pensaba e incluso otros años más, que agosto no me gustaba. ¡Pero qué equivocada estaba! El Señor, mi buen Dios que todo lo puede me arrebató de las garras de la muerte en aquellas dos oportunidades para empezar a mover sus fichas como sólo Él lo sabe hacer. Bueno, de lo primero sí tengo que decir que en ese trance fue cuando el Espíritu Santo me dijo muy claro que empezara a enviar mis devocionales; y no puedo negarlo, han sido de gran bendición y de gloria para el Señor. Prosigo: ¿quién iba a imaginarse en esas clínicas por las que pasé, que hoy, a esta fecha estaría incluso en un país lejano? Un país donde al comienzo no me fue fácil el acomodarme pero que poco a poco Dios ha ido mostrándome como apareja mi camino para cumplir su gran propósito en mi vida. Si soy sincera, el primer semestre de este año fue de incertidumbre, de no entender, de inestabilidad, de bajones y subidas como si se tratase de un columpio o mejor de una pirinola donde percibía que el Señor unas veces me decía: ‘pon una’ y después, ‘pon una más’. Pero luego me salía un ‘pon todo’ y con dificultad se lo entregaba. Ahora ya estoy entendiendo este juego porque espiritual y emocionalmente la pirinola va cayendo en ‘toma una’ y después otra tras otra. El Señor está moviendo las cartas de mi vida de modo trascendental. El escenario ya se ve despejado. Mi nueva Iglesia donde nos estamos congregando este año ha sido de gran bendición; junto con mi esposo estamos sirviendo en un ministerio y sin desconocer todo lo que aprendí de mi anterior Congregación y del amor que allí me ofrecieron Pastores y fieles, por lo cual si soy sincera me sentía temerosa de cambiar, mi buen Dios me enseño que donde quiera que yo vaya Él ahí estará. Me ha enseñado a ser valiente y fuerte aun temiéndole a los cambios.
Tuve la oportunidad de estar el viernes pasado con Dany mi hijito mayor en Expolit (Exposición de literatura cristiana hispana en Miami) y allí encontrarme con una gran amiga: Patricia Fernández y su esposo. Su saludo fue más o menos la siguiente exclamación refiriéndose a mi Dany: ‘¡Tenés un hijo nuevo; su cambio se nota en todo su ser!’. No fue mucho lo que hablamos pero esas palabras me llenaron por completo porque ya lo habíamos notado y hablado con mi esposo. Después de tanta turbulencia, el Señor ahora nos muestra la calma y el sosiego. Además de eso mi Sarita, mi hijita del alma que ha tenido que afrontar solita su vida en los últimos años, terminó ayer sus estudios en mi país de origen. Por otro lado, ya casi nace nuestro esperado Lucas, el hermanito de Juanita que viene a hacerle compañía a esa Princesa que también ha sido un regalo espectacular de Dios.
La verdad, no le tenía título ni pasaje a este devocional, pero ahora el Señor me muestra sus planes de bienestar y solo me queda rendirme a sus pies con el corazón agradecido por la familia maravillosa que me ha regalado. Mi Dany para quien tampoco ha sido fácil su área emocional, Dios ha volcado sobre él un cúmulo de bendiciones y de aquello que parecía malo en su vida, lo ha transformado en bendición tras bendición. Desde aquí quiero darte las gracias no solo por tu apoyo material sino por todo lo que hemos aprendido a través de tu área espiritual. Dios ha llegado hasta lo profundo de tu ser para que las raíces tuyas broten hasta alcanzarlas con mi amado esposo. Juan Manuel y Paolita desde Medellín junto con Juanita y pronto con Lucas: valoro en cantidades el desplazamiento de mi hijito en estos momentos a estar con Sarita en su grado y no dejarla sola. ¡Ha sido tanto también lo que hemos aprendido de ti, de tu hogar en general y de tu amor hacia el Señor! Y a mi Sarita hermosa, no tengo palabras para describir lo que mi corazón desea expresarte. Eres esa mujercita valiente, arriesgada, talentosa que Dios en su infinito amor nos regaló para motivar mucho más nuestras vidas. ¡Te amo hijita mía! ¡Tus triunfos son los míos, tus tristezas las mías y tus alegrías las mías! Sigue adelante cogida de la mano del que ya sabes jamás te dejará: nuestro buen Jesús.
Para ti mi amor, eres el esposo que yo necesitaba; cada día lo entiendo más. Al mover sus fichas el Señor, sabía el por qué eras tú el escogido. ¡Te amo esposo mío! Sin ti no habría podido cruzar todos estos caminos empedrados y el andar hoy por sendas más llanas y afirmadas. 

Solo me queda mi Señor darte una vez más las gracias por mi vida; por lo que me has enseñado en este tiempo. Me has permito pasar muchas veces por debajo del puente de aguas turbulentas pero me has demostrado que ahí a mi lado siempre estás. Quiero decirte que eres la Torre fuerte de mi vida, que eres mi Pastor, mi Amigo, mi Dios en quien siempre confiaré porque eso me lo has enseñado Tú. En momentos de tristeza y de aflicción me recuerdas a Pedro y tengo que decirte: ¿A quién más iré Señor? ¡Solo Tú tienes palabras de vida eterna! Y en momentos de alegría como ahora, grito con gozo: ¡has cambiado mi lamento en danza! ¡Te amo mi Señor!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 12 de agosto de 2017

Que todo cuanto hagamos sea para honrarte

Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo ni planes ni conocimiento ni sabiduría. 
Eclesiastés 9:10.

Lectura: Eclesiastés 9:1-10.  Versículo del día: Eclesiastés 9:10.

MEDITACIÓN DIARIA

Bien dice el sabio Salomón que todos tendremos el mismo final. Todos sabemos que vamos a morir; así que hay que sacarle el mayor provecho a la vida: comer con alegría y tomar el vino con corazón contento porque Dios lo aprueba. Dios quiere que además te vistas bien, te perfumes y que seas feliz al lado de tu esposa(o). Ella(él) es la persona que Dios te ha dado en recompensa por todo tu esfuerzo terrenal, pues sólo eso queda después de tanto trabajar (vv. 5-9).
Teniendo en cuenta que este es el destino común, nos recomienda entonces que todo lo que hagamos, lo hagamos con empeño, con alegría, con entusiasmo, de la mejor manera porque allá en la tumba no habrá trabajo, ni planes, ni conocimiento ni sabiduría.  Muy buen encargo: hacer las cosas bien, de lo contrario es hasta mejor no hacerlas. También leemos en Colosenses 3:23 que cuando hagamos cualquier trabajo, lo hagamos como para el Señor y no para los hombres. Nuestro trabajo es una manera de glorificar a Dios y por eso debemos poner todo el empeño y la dedicación para que sea excelente.

Amado Señor: Permítenos gozar esta vida disfrutando todo cuanto has puesto a nuestro alcance. Que el trabajo se transforme en una bendición donde podamos expresar lo mejor de nuestros talentos y dedicación. Que todo cuanto hagamos sea para honrarte a Ti y dar fiel testimonio que somos de la familia celestial. ¡Gracias buen Señor!

Un abrazo y bendiciones.