martes, 31 de marzo de 2020

Amarnos como Dios nos ha enseñado


En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros. 
1 Tesalonicenses 4:9. NVI.

Lectura: 1 Tesalonicenses 4:1-12.  Versículo del día: 1 Tesalonicenses 4:9.

MEDITACIÓN DIARIA

Tal cual Pablo les dice a los tesalonicenses, es lo que nos corresponde hacer a cada uno de nosotros, si en verdad decimos que somos cristianos. Definitivamente el mensaje del Señor Jesucristo está basado en el amor y como dice Pablo, son las instrucciones dadas de parte del Señor Jesús (v. 2). Por eso nos insta: “No obstante, hermanos, les animamos a amarse aún más, a procurar vivir en paz con todos, a ocuparse de sus propias responsabilidades y a trabajar con sus propias manos” (vv. 10-11). Miremos lo que dice el versículo: “a amarse aún más”. Si creemos que ya estamos amando, hacerlo mucho más. Y “a procurar vivir en paz con todos”; bien se nos dice que, a procurar vivir en paz con todos, porque Dios mismo sabe que hay situaciones que se nos salen de las manos. Muchas veces sin saber el por qué, resultamos metidos en líos que no esperábamos. Pero en fin, aunque nos hagan daño, recordemos que el Señor nos llamó a perdonar muchísimas veces (Mateo 18:22). Es ahí, precisamente donde tenemos que amar mucho más. Seguro que no es fácil, pero hay que hacerlo. El amor está por encima incluso de la fe y de la esperanza, porque definitivamente el mundo se debería mover solo por amor.
Pidámosle al Señor que seamos portadores de ese amor incondicional como Él mismo nos lo ha ofrecido.

Amado Jesús: bien es cierto que nos enseñaste con tu ejemplo a amarnos, pero a nosotros como humanos nos queda difícil practicarlo. Permite buen Señor que ese amor se arraigue por completo en nuestros corazones, de manera tal que sea el testimonio que nos identifique como fieles seguidores tuyos. Que la voluntad de Dios Padre se cumpla, con una vida santa en todos. Gracias bendito Señor.

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 30 de marzo de 2020

Amor y humildad para servir al prójimo


Ciertamente les aseguro que ningún siervo es más que su amo, y ningún mensajero es más que el que lo envió. ¿Entienden esto? Dichosos serán si lo ponen en práctica. 
Juan 13:16-17. NVI.

Lectura: Juan 13:1-17.  Versículo del día: Juan 13:16-17.

MEDITACIÓN DIARIA

Palabras del Señor Jesús a sus discípulos cuando les lavó los pies. Después de hacerlo, les pregunta: “¿Entienden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues, si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros” (vv. 12-14). Buena lección la que nos ha dejado el Señor. ¿Hasta dónde seremos capaces como cristianos de actuar de esa manera si vivimos llenos de escrúpulos y de cautelas? Si hay algo que me ha puesto no solo a pensar sino a admirar en la situación que estamos viviendo actualmente es el coraje, amor y dedicación del cuerpo médico a nivel mundial. Es que no es simplemente lavarles los pies; es estar en contacto físico con los contagiados del virus, a sabiendas que pueden infectarse también.
Por eso creo, que el pasaje de hoy nos puede hacer reflexionar y por consiguiente hacernos más humanos. Quizá nos lleva también a mirar a nuestro prójimo exactamente igual al amor de Jesús. Recordemos que el Señor no tuvo inconveniente alguno en tocar a los leprosos; en darle un consejo y quizá un abrazo a mujeres adúlteras. El Señor permita que aprendamos la lección y brindemos amor al necesitado con la misma humildad que Él lo hizo. Basados en eso oremos:

Señor nuestro: gracias por tu Palabra que es verdad y es la que nos motiva y enseña a vivir de acuerdo como lo deseas Tú. Gracias porque nos demuestras precisamente en este tiempo cuánto podemos hacer con el necesitado. Permite buen Señor que seamos útiles, si se nos presenta la ocasión para que no solamente ayudemos a sanar cuerpos sino almas también. Te damos gracias por tu amor y misericordia.

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 28 de marzo de 2020

Sólo Tú Eres Dios y Señor

¡No hay nadie como tú, Señor! ¡Grande eres tú, y grande y poderoso es tu nombre! ¿Quién no te temerá, Rey de las naciones? ¡Es lo que te corresponde! Entre todos los sabios de las naciones, y entre todos los reinos, no hay nadie como tú. 
Jeremías 10:6-7. NVI.

Lectura: Jeremías 10:1-16.  Versículos del día: Jeremías 10:6-7.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor le habla al pueblo de Israel por intermedio del profeta Jeremías acerca de los ídolos diciéndoles: “No aprendan ustedes la conducta de las naciones, ni se aterroricen ante las señales del cielo, aunque las naciones les tengan miedo” (v. 2). Muchos dirán que no estamos en el Antiguo Testamento y así es; pero ahora somos su pueblo adquirido, su nación santa; por lo tanto, nos corresponde escuchar también sus advertencias porque, además fácilmente caemos en la idolatría. Bien el profeta hace la descripción de cómo el escultor corta un tronco, lo labra y adorna con oro y plata; lo afirma con clavos y cincel para que no se tambalee y supuestamente ya está. Estos ídolos no pueden hablar, aunque tengan boca, ni caminar, aunque tengan píes. Estos ídolos son obra de artesanos (vv. 3-5 y 9). “Pero el Señor es el Dios verdadero, el Dios viviente, el Rey eterno. Cuando se enoja, tiembla la tierra; las naciones no pueden soportar su ira” (v. 10). Por eso le enfatiza al pueblo: “Así les dirás: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra desaparecerán de la tierra y de debajo del cielo” (v. 11). Cabe preguntarnos: entonces, ¿por qué se le rinde culto a tanta imagen creada con manos humanas? El único Digno, Grande y Poderoso y a quien le corresponde toda adoración es al Señor; al Rey de las naciones, al Dios Sapientísimo.
Si nos ubicamos en nuestro tiempo actual, aunque para algunos existen los ídolos expuestos, son muchos los que en su cotidianidad han hecho ídolos. Cabe destacar el carro, la vivienda, los lujos, el mismo trabajo, e incluso de los hijos o cónyuge. Definitivamente todo lo que esté por encima de Dios, se convierte en ídolo. Precisamente, la situación que mundialmente estamos viviendo nos hace reflexionar y pensar, pero qué de abolengos, de riqueza, de títulos, de carros y lujos desmedidos. Creo que Dios ha hecho temblar la tierra para que el ser humano se dé cuenta de que en este momento todos estamos en igualdad de condiciones y nada, absolutamente nada de lo que creíamos nuestro y lo teníamos por encima de nuestros intereses nos sirve para que este virus mortal no nos toque. El Único que nos puede salvar es el Dios Grande y Poderoso, creador de cielos y de tierra, y es a Él a quien debemos buscar y exaltar.

¡Así es buen Señor! Solamente Tú Eres digno de recibir toda adoración y alabanza. Ningún ídolo fabricado con obras humanas puede asemejarse a Ti que Eres el Rey del universo y Dueño de todo cuanto existe, incluyendo nuestras vidas. Por eso hoy reconociéndote como nuestro Dios y Señor, te entregamos todo nuestro ser, para que seas Tú mismo cubriéndonos con tu preciosa sangre y guardándonos de todo mal. Te damos las gracias porque a través de esta situación nos has permitido buscarte y adorarte como lo mereces. ¡Te amamos Dios!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 27 de marzo de 2020

Dios recompensará estas buenas acciones


Amos, proporcionen a sus esclavos lo que es justo y equitativo, conscientes de que ustedes también tienen un Amo en el cielo. 
Colosenses 4:1. NVI.

Lectura: Colosenses 4:1-6.  Versículo del día: Colosenses 4:1.

MEDITACIÓN DIARIA

Sí que me parece oportuno este versículo. Ahorita, con lo del Coronavirus COVID-19, en aras de que haya menos contagio, se ha declarado el toque de queda en todo Colombia. Muchos empresarios entonces, se preguntarán: ¿cómo pagamos si no estamos produciendo? Humm; pero ¿qué sacamos con que haya economía si no hay vidas? El derecho a la vida es el principal derecho. Gracias a Dios hay empresarios y comunidades que lo seguirán haciendo. De los que yo sé cabe destacar al empresario Arturo Calle que, a pesar de cerrar sus tiendas, seguirá pagando a sus empleados para no afectar su economía. ¡Muy bien por el empresario! Estoy segura que Dios le bendecirá esta acción. Otras empresas como Crepes&Wafles, la librería Panamericana, Mario Hernández y Cine Colombia entre los que sé, seguirán también garantizando el pago a los suyos. Otras empresas han permitido que sus empleados trabajen desde casa. Sin embargo, no se deja de pensar en el trabajador independiente que labora el día a día para llevar un sustento a sus hogares.  Incluso, cantidad de venezolanos que han logrado un trabajo callejero por lo menos en Colombia con el mismo fin. El Señor quiera que de alguna manera se le pueda colaborar a esta gente, así sea a través de las iglesias, fundaciones o alguna ONG que sea para el servicio de la comunidad. Igual sucederá en toda Latinoamérica; Colombia no es la excepción.
Dios permita que haya conciencia humana y se pueda ver reflejado el versículo del día en la mayoría de empresas, establecimientos comerciales y en las personas de bien. Dios recompensará estas buenas acciones. Les pido que oremos:

Señor Dios Eterno y Justo: venimos ante Ti para rogarte por la economía no solo mundial sino asimismo la de nuestros países latinos que se ven afectados por esta epidemia. Pon en los corazones de los grandes empresarios, ser ayuda esencial en estos momentos de crisis. Bendice Señor esta buena acción y que ellos vean reflejados en sus ganancias después, el bien hecho hacia su prójimo. Gracias Dios porque Tú Eres el dueño de todo el oro y la plata del mundo y Tú no te quedas con nada guardado. ¡Honramos tu Nombre Señor!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 26 de marzo de 2020

Pase lo que pase, Eres digno de toda honra y gloria

Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 
Habacuc 3:17-18. RVR 1960.

Lectura: Habacuc 3:1-19.  Versículos del día: Habacuc 3:17-18.

MEDITACIÓN DIARIA

Esta hermosa oración de Habacuc nos sirve para reflexionar acerca de lo que estamos viviendo. Él empieza diciéndole al Señor lo siguiente: “Señor, he sabido de tu fama; tus obras, Señor, me dejan pasmado. Realízalas de nuevo en nuestros días, dalas a conocer en nuestro tiempo; en tu ira, ten presente tu misericordia” (v. 2 NVI). “en tu ira, ten presente tu misericordia”, Ese es el clamor del pueblo cristiano. Nosotros que entendemos y conocemos más las Escrituras, igual podríamos orarle a Dios del mismo modo, pidiéndole clemencia para esta tierra. Reconociendo que: “Su gloria cubre el cielo y su alabanza llena la tierra. Su brillantez es la del relámpago; rayos brotan de sus manos; ¡tras ellos se esconde su poder! Una plaga mortal lo precede, un fuego abrasador le sigue los pasos. Se detiene, y la tierra se estremece; lanza una mirada, y las naciones tiemblan. Se desmoronan las antiguas montañas y se desploman las viejas colinas, pero los caminos de Dios son eternos” (vv. 3-6 NVI). Sí; los caminos de Dios, no paran; continúan.
El poder del Señor es innegable. Él es el Único Dueño de todo cuánto existe. Así que veamos lo que veamos; pasemos la situación más difícil o veamos que la carga se hace muy pesada; todo esto es comprensible, pero “Su gloria cubre el cielo y su alabanza llena la tierra”. Entonces, ¿a quién más podemos acudir? Solo el Señor es merecedor de nuestra honra y gloria. A Él, orémosle:

¡Si buen Señor! Es comprensible escuchar a familiares y amigos que no te conocen y viven el día a día en sus trabajos, se pregunten: ¿qué vamos a hacer? O ¿de qué vamos a vivir? Permite que nosotros seamos portadores de buenas noticias. Que nuestro corazón no se contamine de lo que estamos viviendo; que tengamos presente que por encima de toda esa pandemia y lo que se lleva a su paso, que todo, absolutamente todo, está bajo tu control. Que este sea el momento para confiar plenamente en Ti; que sea el momento para anunciar tu amor y perdón y a la vez, el momento para regocijarnos por tu Grandeza y Poder. Sí bendito Señor: pase lo que pase, nunca dejaremos de pronunciar tu Nombre y darte la gloria que mereces.

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 25 de marzo de 2020

El mensaje de Jesucristo el Hijo de Dios


Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensaje, y a quién se le ha revelado el poder del Señor? 
Juan 12:38. NVI.

Lectura: Juan 12:37-50.  Versículo del día: Juan 12:38.

MEDITACIÓN DIARIA.

No solo se cumplió en los tiempos de Jesús, creo que también es Palabra profética para estos días. Podemos ver la gloria del Señor en diferentes manifestaciones, pero no se cree en Él. Aunque con esta epidemia hemos visto a muchos clamarle a Dios, otros, por el contrario, les cuesta hacerlo: “Por eso no podían creer, pues también había dicho Isaías: Les ha cegado los ojos y endurecido el corazón, para que no vean con los ojos, ni entiendan con el corazón ni se conviertan; y yo los sane” (vv. 39-40).
Jesús vino a morir por nuestros pecados. Dios Padre lo dispuso así, solo por amor a la humanidad: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”; “Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Juan 3:16 y Romanos 5:8). Sin embargo, todavía se cuestiona a Jesús como el Cristo vivo que fue muerto y resucitado: “El que cree en mí —clamó Jesús con voz fuerte—, cree no solo en mí, sino en el que me envió. Y el que me ve a mí ve al que me envió” (vv. 44-45 en la lectura). El mundo anda en completa oscuridad; Jesús dijo ser la Luz del mundo (v. 46); cojámonos de Él para que podamos ver con claridad lo que está sucediendo. Definitivamente, no existe otro camino para ser salvos, llegar al Padre y tener vida eterna. Este es el mensaje del Hijo de Dios. No hay otro.

Señor Jesús: hoy reconozco que soy pecador y que Tú Eres el Hijo de Dios enviado para salvarme. Ven, entra a mi vida, perdona mis pecados y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias por venir a morar conmigo, por perdonarme y limpiarme, y por darme una vida diferente. Mi pasado no existe más porque ya lo llevaste en la cruz por mí. Te doy gracias por tantos beneficios que me otorgas y alabo tu Nombre.

Un abrazo y bendiciones.

martes, 24 de marzo de 2020

Señor: sana y salva nuestra tierra


Nuestros ojos se inundarán de lágrimas, y brotará de nuestros párpados el llanto. 
Jeremías 9:18. NVI.

Lectura: Jeremías 9:17-26.  Versículo del día: Jeremías 9:18.

MEDITACIÓN DIARIA

Terminando de leer este capítulo de Jeremías, no pude dejar de relacionarlo con lo que estamos viviendo actualmente. Imposible dejar a un lado los mensajes de las redes sociales donde nos hablan especialmente de Italia y España. Muy duro; y es exactamente lo que nos dice la Escritura: “La muerte se ha metido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios”; “Yacen tendidos los cadáveres como estiércol sobre los campos como gavillas que caen tras el segador, sin que nadie las recoja, afirma el Señor” (vv. 21a y 22). También que esto nos sirva de ejemplo para que atendamos el llamado a cuidarnos y a recogernos en nuestros hogares.
Definitivamente, yo sigo insistiendo a través de mis devocionales, que el Señor busca al hombre porque no desea que nadie se pierda, Él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4). ¿De qué nos sirve en estos momentos riquezas, abolengos, títulos? Absolutamente de nada por eso nos dice la lectura: “Así dice el Señor: Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza. Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia pues es lo que a mí me agrada —afirma el Señor—”. (v. 23-24).

¡Oh Soberano Dios y Señor! Permite que el hombre llegue a conocerte y a entender que Eres el Dios Todopoderoso. Señor, bien sabemos de tu amor por la humanidad y de tu infinita misericordia. Perdona el pecado de nuestra tierra y haz que los ojos de todo ser humano vuelvan a Ti. No solamente te pedimos por la sanidad del mundo sino también por su salvación. ¡Escucha nuestra plegaria bendito Señor!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 23 de marzo de 2020

Es momento de orar por las empresas


Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo. 
Colosenses 3:23, NVI.

Lectura: Colosenses 3:19-25.  Versículo del día: Colosenses 3:23.

MEDITACIÓN DIARIA

En la Palabra de Dios, dentro de las normas para la familia cristiana no solamente nos habla del deber de la esposa, del esposo, de los hijos y de los padres (vv. 18-21), sino que también nos deja muy claro lo que nos corresponde hacer en el trabajo como empleados cuando lo somos. Nos afirma que sea el trabajo que sea, lo hagamos como para el Señor porque al fin de cuentas le servimos es a Él. El trabajo es una bendición y por lo tanto debemos darle gracias a Dios por el que se tenga, porque no todos actualmente tienen este privilegio. Por otro lado, vale la pena mencionar que, por lo mismo, no hablar mal de la Institución donde se labora ni de los jefes o compañeros de trabajo.  
Enfoquémonos en la actualidad y ¿cuántos no quisieran estar laborando como de costumbre en vez de sentirse encerrados? Que este sea el momento para darle gracias a Dios por la empresa que te tiene contratado; porque esa empresa pueda salir adelante a pesar de las dificultades que por ahora enfrenta; por sus directivas y jefes. Entonces oremos:

Amado Dios: ponemos delante de ti las empresas que bien sabemos están en un momento crítico debido a esta parálisis mundial. Permite buen Dios que cuando esta pesadilla termine, toda la economía logre reactivarse y con ella las entidades que bien nos han servido y tendido la mano para trabajar en ellas. Oramos Señor por sus propietarios, presidentes, juntas directivas, jefes y personal en general. Por favor guárdalos y que se tenga la dicha de reencontrarse todo el personal en un futuro próximo. Gracias bendito Dios y Señor.

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 21 de marzo de 2020

Antes de que las tinieblas te envuelvan


Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo. 
Juan 12:32. NVI.

Lectura: Juan 12:20-36.  Versículo del día: Juan 12:32.

MEDITACIÓN DIARIA

Palabras del Señor Jesús prediciendo su muerte. Sí, ya vamos en el Siglo XXI y aún de un modo u otro el Señor sigue haciendo hasta lo imposible para que el hombre voltee sus ojos hacia Él. No creamos que esto que está sucediendo a nivel mundial es porque sí. No; estoy convencida que es un llamado de Dios para que el hombre (digo en término genérico), por fin decida entender que Dios en su infinito amor entregó a su propio Hijo para salvar a la humanidad (Juan 3:16).
“—Ustedes van a tener la luz solo un poco más de tiempo —les dijo Jesús—. Caminen mientras tengan la luz, antes de que los envuelvan las tinieblas. El que camina en las tinieblas no sabe a dónde va” (v. 35 en la lectura). Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12). El Señor desea que el mundo lo conozca para que deje de dar tumbos de un lado para el otro; para que su corazón cambie y abandone la arrogancia, el egoísmo, la petulancia, la iniquidad, la mentira, la corrupción. En una palabra, para que de verdad sea la persona que Él desea.
Mira, Jesús está a la puerta de tu vida y te está llamando para que le abras (Apocalipsis 3:20). Déjale entrar; estamos en un momento caótico y tú tienes la palabra; mañana ya puede ser tarde. Hazlo antes de que las tinieblas te envuelvan; la decisión es tuya. Si deseas conocerlo te puedo guiar con una corta oración; puedes invitarle así:

Señor Jesús: Sé que he andado en tinieblas y por eso voy caída tras caída. Hoy en medio de este mundo trágico, te abro la puerta de mi vida y te acepto como mi Señor y Salvador. Perdona mis pecados y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias por venir a morar conmigo y por darme una nueva vida Contigo. Amén.

Un abrazo y bendiciones.  

viernes, 20 de marzo de 2020

Dura cosa es caer en manos del Dios vivo


Por eso, así dice el Señor Todopoderoso: Voy a refinarlos, a ponerlos a prueba. ¿Qué más puedo hacer con mi pueblo? 
Jeremías 9:7. NVI.

Lectura: Jeremías 9:1-10.  Versículo del día: Jeremías 9:7.

MEDITACIÓN DIARIA

Dura cosa es caer en manos del Dios vivo (Hebreos 10:31). No es fácil ver que el Dios de la vida tenga que castigarnos a ver si por fin lo buscamos a Él. Es que lo que nos dice la lectura tiene que ver con la realidad que estamos viviendo. Tal vez nosotros en Latinoamérica no alcanzamos a dimensionar esta situación, pero personalmente he visto mensajes por las redes sociales en que hablan de sus seres queridos que los ha tocado el COVID-19. “¡Ojalá mi cabeza fuera un manantial, y mis ojos una fuente de lágrimas, para llorar de día y de noche por los muertos de mi pueblo!” (v. 1 en la lectura).
En la lectura Dios a través de su Profeta Jeremías, nos hace ver lo engañoso que es el corazón. Aún con los amigos o familiares más cercanos se usan frases déspotas y mienten.  Hablan cordialmente mientras se está al frente; pero tan pronto dan la espalda tienden una trampa (vv. 4-8). “Su lengua es una flecha mortífera, su boca solo sabe engañar”; “Lloraré y gemiré por las montañas, haré lamentos por las praderas del desierto, porque están desoladas: ya nadie las transita ni se escuchan los mugidos del ganado. Desde las aves del cielo hasta los animales del campo, todos han huido” (vv. 8 y 10). Sí, tal cual ahora lo describen personas que ya están saliendo a flote de la enfermedad, pero que han visto su vida cambiar de la noche a la mañana en un giro total inesperado.

Amado Señor: hoy venimos a implorarte por todas las personas que están padeciendo esta enfermedad. Permite que antes de cualquier cosa, sus ojos se volteen hacia Ti que Eres el Dueño de la vida. Es triste ver tanta gente confundida y alarmada. Reconocemos Señor que solamente Tú puedes parar esta pandemia y por tu infinita misericordia y amor, te rogamos que lo hagas. También te rogamos que nos cuides a nosotros, a familiares y amigos en donde quiera que estén. Descansamos en Ti Señor y te damos todo el loor que mereces como Señor y Rey que Eres. ¡Alabado seas por siempre!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 19 de marzo de 2020

El amor, nuestro verdadero testimonio


Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal: inmoralidad sexual, impureza, bajas pasiones, malos deseos y avaricia, la cual es idolatría. 
Colosenses 3:5.

Lectura: Colosenses 3:1-17.  Versículo del día: Colosenses 3:5.

MEDITACIÓN DIARIA

El apóstol Pablo aquí nos da unas normas que debemos cumplir como cristianos que somos. Además de alejarnos de todo lo que viene de la naturaleza pecaminosa, nos recomienda: “abandonen también todo esto: enojo, ira, malicia, calumnia y lenguaje obsceno. Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza con sus vicios, y se han puesto el de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su creador” (vv. 8-10).
Dejando todo lo que nos hace daño atrás, entonces: “como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro” (vv. 12-13). Y nos afirma bien claro, lo que en verdad es el Evangelio del Señor: “Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto” (v. 14). Sí; definitivamente es el amor el eje central de nuestra vida cristiana; sin él no somos nada, ni cristianamente valemos nada. Recordemos que fue el nuevo mandato dejado por el Señor Jesús. Todas nuestras acciones deben moverse a través del amor. Que el Señor permita que aprendamos a dejar todo resentimiento y nos desplacemos solamente en un círculo lleno de amor.

Señor Jesús: te pedimos perdón porque somos débiles y nos dejamos llevar por los deseos de la carne; porque igual se nos olvida la grandeza del amor tuyo y nos cuesta perdonar y ser tolerantes con nuestro prójimo. Señor, enséñanos a dar el mismo amor que Tú nos diste. Permite que el amor sea el verdadero testimonio que nos identifique como seguidores tuyos. Gracias por escuchar nuestra oración. ¡Alabamos y bendecimos tu Nombre!

Un abrazo y bendiciones.


miércoles, 18 de marzo de 2020

El hombre de doble ánimo


¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el Rey de Israel! 
Juan 12:13. NVI.

Lectura: Juan 12:12-19.  Versículo del día: Juan 12:13.

MEDITACIÓN DIARIA

Siempre me ha impresionado este pasaje, porque es la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Y digo que me impresiona porque los habitantes de Jerusalén, lo vitoreaban y con ramas de palma salieron a recibirlo. Lo triste es que estos mismos que lo aclamaban gritándole loores, fueron los mismos que unos días más tarde, le estaban pidiendo a Pilato que lo crucificara. Así somos los humanos. Somos de doble ánimo: un día decimos Sí a una cosa y más tarde, o al otro día ya cambiamos al No rotundo.
El doble ánimo nos hace desobedientes a Dios. Acatamos fácilmente dándole gusto al diablo para enseguida caer en la tristeza quizá, y decir que el Señor es el todo. Su inestabilidad no le deja progresar ni avanzar. Dice la Biblia al respecto que es como una bola de mar que es llevada de un lado para el otro. El hombre de doble ánimo es inestable en todos sus caminos. Tiene una doble vida, mientras la una vive para Dios, la otra le juega una mala pasada y vive para su mal hábito.   
Quizá a ti te pasa lo mismo. Entonces, hay que entregarle completamente a Jesús esa carga. Es dejar que Él sea el verdadero Amo y Señor de nuestras vidas. Hay que tomar la decisión de decir ‘No’ al pecado y ‘Sí’ a una vida rodeada de su gracia.

Señor Jesús: perdona nuestra dualidad. Queremos empezar a servirte como deseas que lo hagamos. Precioso Espíritu Santo, ven y muévete a través de nosotros. Tu Palabra es la Verdad; es infalible; es inerrante e inmutable. Jamás cambia. Enséñanos a leerla todos los días y a depender de ella. Gracias por mostrarnos cuan débil somos en nuestra fe, que nos dejamos llevar por lo incorrecto. ¡Te amamos buen Señor! ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el Nombre del Señor!

Un abrazo y bendiciones.


martes, 17 de marzo de 2020

¿Qué van a hacer ustedes cuando todo termine?


Algo espantoso y terrible ha ocurrido en este país. Los profetas profieren mentiras, los sacerdotes gobiernan a su antojo, ¡y mi pueblo tan campante! Pero ¿qué van a hacer ustedes cuando todo haya terminado? 
Jeremías 5:30-31. NVI.

Lectura: Jeremías 5:12-31. Versículo del día: Jeremías 5:30-31.

MEDITACIÓN DIARIA

Creo que el mismo corazón endurecido del hombre ha traído el mal sobre la tierra. Como en tiempos de Israel y de Judá, “Ellas han negado al Señor, y hasta dicen: ¡Dios no existe! Ningún mal vendrá sobre nosotros, no sufriremos guerras ni hambre” (v. 12). Se ha llegado al punto de creer que Dios somos nosotros mismos, como si el hombre se hubiese creado solo y aparte de eso, llegar a pensar que se es igual a Dios. Exactamente como lo hizo Lucifer y por lo que fue echado del Paraíso. “Escucha esto, pueblo necio e insensato, que tiene ojos, pero no ve, que tiene oídos, pero no oye” (v. 21): “Como jaulas llenas de pájaros, llenas de engaño están sus casas” (v. 27). Sí; están engañados; claro el enemigo quien es el engañador lo tiene confundido esa es su obra.
Aunque no se sabe el día ni la hora del regreso de Jesús a la tierra, la Biblia si dice que será como en los tiempos de Noé (Mateo 24:36-38). Miremos a nuestro alrededor: al género humano le cuesta creer que estamos viviendo un tiempo difícil. Está tan absorto en la tecnología y avance de la ciencia que ni siquiera le para atención a esta pandemia mundial; piensa más en sus propios intereses que en su misma vida. Por eso no acatan las medidas de prevención de la OMS, dadas a través de sus países. Por eso mismo se han levantado falsos cristos y profetas, con la tristeza de tener que decir que a ellos sí les creen. ¿Y qué de lo que nos dice la Biblia? Esta es la Palabra de Dios veraz y cortante como espada de dos filos. “Pero ¿qué van a hacer ustedes cuando todo haya terminado?” Una pregunta que nos hará reflexionar.

Amado Señor: te pedimos perdón en nombre de tu creación destruida; del corazón humano endurecido, de los gobiernos corruptos que se levantan cada día, de los líderes religiosos mentirosos que engañan fácilmente a los incautos y de los conspiradores que buscan solo oportunidades para negar tu verdad. Reconocemos el pecado que habita en medio de nosotros. Transforma los corazones y ablándalos para que se te reconozca como el único Dios Todopoderoso e Inigualable. Perdona buen Dios esta tierra; confiamos en tu infinita misericordia y amor por la humanidad. Gracias por escuchar nuestra oración.

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 16 de marzo de 2020

Toda su plenitud en nosotros


Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud. 
Colosenses 2:6-7. NVI.

Lectura: Colosenses 2:1-23.  Versículos del día: Colosenses 2:6-7.

MEDITACIÓN DIARIA

Al aceptar al Señor Jesús en nuestras vidas, nos fueron perdonados todos los pecados y es por su bendita gracia derramada en cada uno de nosotros que ahora vivimos sin dejarnos esclavizar por leyes. “Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deuda que teníamos pendiente por los requisitos de la ley” (vv. 13-14). Por eso mismo debemos tener muy en cuenta lo que nos dice el apóstol Pablo: “Cuídense de que nadie los cautive con la vana y engañosa filosofía que sigue tradiciones humanas, la que está de acuerdo con los principios de este mundo y no conforme a Cristo” (v.8). Sí, porque es muy fácil dejarnos llevar especialmente en este tiempo de vanas y engañosas filosofías que lo que van a hacer es, alejarnos de la fe en nuestro Salvador.
“Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo; y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud” (vv. 9-10). Con el Señor Jesucristo estamos completamente plenos; entonces, no tenemos ni necesitamos nada diferente que no sea seguirlo: “vivan ahora en él, arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud”. Esto es lo que nos corresponde hacer.

Amado Dios: Queremos darte las gracias por el regalo maravilloso que nos diste en Cristo el Señor. Gracias porque nos has dado vida con Él al perdonarnos todos los pecados. Ahora no solamente somos plenos en Cristo sino también somos libres. No permitas que nos dejemos esclavizar por teorías y doctrinas falsas que no son más que reglas y enseñanzas humanas que a nada bueno conducen; queremos solo seguirte buen Señor. ¡Te alabamos y bendecimos Dios Poderoso y Amoroso!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 14 de marzo de 2020

Jesús también puede frenar esta pandemia


Cuando Jesús oyó esto, dijo: Esta enfermedad no terminará en muerte, sino que es para la gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios sea glorificado. 
Juan 11:4. NVI.

Lectura: Juan 11:1-16.  Versículo del día: Juan 11:4.

MEDITACIÓN DIARIA

Estas fueron las palabras del Señor cuando Marta y María mandaron a decirle que su amigo Lázaro estaba enfermo (v. 3). Sin embargo, Jesús se quedó dos días más donde se encontraba. Al final resolvió volver a Judea y para cuando llegó, ya Lázaro había muerto; “Lázaro ha muerto, y por causa de ustedes me alegro de no haber estado allí, para que crean. Pero vamos a verlo” (vv. 14-15). Era importante que el Señor se demorara en ir a Betania porque allí ocurriría uno de los acontecimientos más significativos en la vida de Jesús. Por eso mismo, no le importó que sus discípulos objetaran el volver a la tierra de Judea (vv. 7-10). Con este hecho, por una parte, se comprueba la naturaleza divina de Jesús y por la otra, la parte humana de Él como hombre que fue. Su naturaleza divina porque va a realizar el milagro asombroso de resucitar a Lázaro; de igual manera su naturaleza humana al demostrar sus sentimientos de amor y aprecio por esta familia, al punto de llorar cuando vio la tristeza de María y de otros judíos que estaban en la casa.
María corrió al encuentro de Jesús tan pronto supo que había llegado, porque en el fondo necesitaba el consuelo de su Maestro y Señor. Recordemos que ella le había ungido y secado los pies con su cabello y ahora era preciso que Él la consolara en momentos de angustia y dolor.
Considero que esto es lo que tenemos que hacer nosotros ante una calamidad. Es más, ahorita en medio de tanta confusión es necesario voltear los ojos buscando protección y alivio del Único que nos puede brindar paz a pesar de la aflicción que el mundo entero está padeciendo. Oremos:

Amado Señor: venimos ante Ti primero que todo a pedirte perdón por tenerte olvidado y para decirte que creemos en tu inmenso amor y misericordia. Que el mundo está caótico por la pandemia que estamos viviendo, pero creemos en tu poder y también creemos que Eres el único capaz de frenar esta plaga. Gracias porque necesitamos tu consuelo como amigos también muy amados por Ti. Gracias bendito Señor porque te levantarás como el Rey y Señor de esta humanidad para la gloria y honra de Dios Padre.

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 13 de marzo de 2020

Aprendamos la lección


Mi pueblo es necio, no me conoce; son hijos insensatos que no tienen entendimiento. Son hábiles para hacer el mal; no saben hacer el bien. 
Jeremías 4:22. NVI.

Lectura: Jeremías 4:11-26.  Versículo del día: Jeremías 4:22.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor sabe hablarnos en el momento apropiado. Leyendo a Jeremías me encontré con estas profecías que bien pueden ser para este tiempo. Según datos recientes hay 660 millones de evangélicos (digamos cristianos), a nivel mundial. Pero cabe preguntarnos ¿en dónde estamos? ¿Por qué no hacemos el acto de presencia que nos corresponde como tal? Creo por tanto, que esto es para nosotros: “si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra” (2 Crónicas 7:14). Así es; no podemos pedirles a los incrédulos que se humillen, oren, busquen al Señor y abandonen su mala conducta. Esto es explícitamente para el pueblo de Dios y nosotros, su Iglesia somos los llamados a hacerlo.
Es tanto el caos que se está desatando con esta epidemia que las noticias que nos llegan no demuestran nada más que pánico generalizado y lo peor, que se cree que para allá vamos todos. Igual que lo dicho en la lectura: “¡Qué angustia, qué angustia! ¡Me retuerzo de dolor! Mi corazón se agita. ¡Ay, corazón mío! ¡No puedo callarme!”; “Un desastre llama a otro desastre; todo el país está devastado” (vv. 19a y 20).  
Pueblo de Dios, es hora de levantarnos a orar por nuestra tierra. No es solamente decir por decir y como si fuera un fetiche, que estamos amparados por el Salmo 91. Hay que actuar. Pongámonos en oración, humillados con corazón sincero y el Señor cumplirá su promesa: “yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra”.

Amado Dios: en verdad hemos sido débiles en nuestra fe y se nos han olvidado tus reglas. Perdónanos Señor. Ten piedad de esta tu tierra, en la que un día pusiste al ser humano para que señoreara sobre las obras de tus manos. Perdónanos porque no lo hemos sabido realizar y ha sido el pecado el que se ha enseñoreado en cada uno de nosotros, dejando por fuera la verdadera adoración a Ti y tus enseñanzas dadas. Gracias por la lección que nos dejas porque como alguien lo decía: necesitábamos de esto para volver a reunirnos en familia; para buscarte y entender que Eres el Dueño de todo cuanto existe y que tu voluntad es inquebrantable. Las lecciones de esta manera duelen amado Dios, pero ¡sí que son necesarias!

Un abrazo y bendiciones,
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

jueves, 12 de marzo de 2020

La preeminencia de Cristo nuestro Salvador

Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. 
Colosenses 1:15-16. NVI.

Lectura: Colosenses 1:15-23.  Versículos del día: Colosenses 1:15-16.

MEDITACIÓN DIARIA

Por si tenemos alguna duda o no sabemos quién es en realidad Cristo Jesús, el apóstol Pablo nos describe aquí lo que Él es: la imagen del Dios invisible. Para los que piensan que Jesús no es Dios, la Palabra nos ratifica, que sí lo es. También es el primogénito de toda creación. Él estaba desde el comienzo: “En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir” (Juan 1: 1-3). Todo, absolutamente todo; tanto lo que se ve como lo que no se ve ya sean ellos seres espirituales, dominios, principados o autoridades fue creado por Él.
“Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero” (v. 18). El Señor Jesús es la cabeza de su Iglesia. Tanto tú como yo hacemos parte de ella y por ende nos toca asumir ser parte de esa membresía. El Señor vuelve por su Iglesia al final de los tiempos. A decir verdad, tal pareciese que estamos al borde de este acontecimiento, por eso debemos de estar preparados. Sigue diciendo la lectura, que el Señor vino a reconciliar todas las cosas tanto las del cielo como las de la tierra y en eso está incluido el hombre. Quiere decir entonces, que es únicamente a través de Jesús que nos podemos reconciliar con el Padre, por su sangre derramada en la cruz (vv. 21-23); sangre que nos limpia de todo pecado. Esto con el fin de mantenernos firmes, cimentados y estables en la fe, sin abandonar la esperanza que ofrece el Evangelio. Cristo, la piedra angular fuerte y bien estructurada; Él es la cabeza de su Iglesia; el fundamento en el cual ella confía. Entendiendo la grandeza de nuestro Señor y Salvador, debemos entonces darle en nuestra vida el lugar que le corresponde: el primero.

Gracias Señor Jesús por habernos mirado con compasión un día, para que tuviéramos el privilegio de estar Contigo por siempre y para siempre, y ser parte de esta tu Iglesia. Ahora Señor te adoramos y damos toda la gloria y el honor porque solamente Tú lo mereces. ¡Alabado seas Rey de toda creación!

Un abrazo y bendiciones. 

miércoles, 11 de marzo de 2020

Nada ni nadie podrá arrebatarnos de su mano


Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. 
Juan 10:27-28.  NVI.

Lectura: Juan 10:22-42.  Versículos del día: Juan 10:27-28.

MEDITACIÓN DIARIA

Hermosas palabras del Señor que animan y dan seguridad de salvación. Sí; se necesita estar en la manada pequeña de ese redil, para reconocer la voz de ese Pastor que es nuestro amado Jesús. Ahí empiezo a entender que si nos alejamos de la manada va a ser difícil nuestra vida aquí en la tierra; pero de una cosa hay que tener certeza y es que por ser de Él tenemos el derecho a una vida eterna. Así que nunca moriremos y algo que por lo menos a mí, me da mucha tranquilidad es que dice: “nadie podrá arrebatármelas de la mano”. ¿Por qué también tanta seguridad del Señor al decir esto? Porque continúa afirmando: “Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar” (v. 29). Que nos quede bien claro: nada ni nadie podrá arrebatarnos de la mano del Padre. ¡Aleluya! Y al final claramente confirma su deidad legítima como Dios que es: “El Padre y yo somos uno” (v. 30).
¡Qué más se puede pedir! Ahora que todos estamos expuestos al Covid-19, esta promesa es reconfortante tenerla a flor de piel: nada ni nadie nos puede arrebatar de su mano poderosa; así que si vivimos, Él cuidará de nosotros; y si nos vamos gozaremos eternamente a su lado.

Amado Señor: gracias, muchas gracias por esta siempre a nuestro lado; por vivificarnos con tu amor y no permitir que el enemigo venga a llevarse lo que te pertenece. Buen Jesús no tenemos palabras para expresar nuestro agradecimiento por tanta fidelidad de parte Tuya. Creemos en Ti y te amamos con un corazón sincero. ¡Alabado seas por siempre Rey de reyes!

Un abrazo y bendiciones.

martes, 10 de marzo de 2020

Él te espera con los brazos abiertos


Tan solo reconoce tu culpa, y que te rebelaste contra el Señor tu Dios. Bajo todo árbol frondoso     has brindado a dioses extraños tus favores, y no has querido obedecerme —afirma el Señor. 
Jeremías 3:13. NVI.

Lectura: Jeremías 3:1-20.  Versículo del día: Jeremías 3:13.

MEDITACIÓN DIARIA

Esta profecía de Jeremías fue dada para el pueblo de Israel y su hermana Judá, pero bien pueden ser palabras del Señor para hablarnos a nosotros en este tiempo; a su pueblo, la Iglesia. Quizá tú has desviado tus ojos hacia otros dioses; tal vez, en tu endurecido corazón no aceptes que te has equivocado porque estas ciego espiritualmente y el enemigo te tiene confundido llevándote hacia otros caminos que no son los de tu Señor. Recuerda que su Palabra es verdad y allí está escrito hace miles de años que al final de los tiempos vendrían muchos en su Nombre (Mateo 23:5), precisamente para engañar incluso a los suyos; si esta advertencia ya estaba escrita por el mismo Señor que un día conociste ¿por qué ahora dudas de Él? Solo te pido que seas sincero contigo mismo. No encontrarás ninguna otra verdad, porque solo existe una: Jesús de Nazaret. Todo lo demás que te pintan como verdades son falsas. Nuestro adversario el diablo es el falso y padre de la mentira; no te dejes engañar.
El Señor hoy te pide que vuelvas a su camino; te estará esperando con los brazos abiertos. Solo desea que reconozcas y admitas que te rebelaste contra Él, que no le obedeciste. Mira los tiempos; son difíciles y es hora de aceptar tu culpa. Te invito a orar así:

Señor Jesús: sé que te amo y quiero seguirte. pero tantas teorías y doctrinas me tienen confundido y atrapado. Perdóname porque estoy ansioso buscando otra verdad, sin tener en cuenta que la única verdad Eres Tú mismo. Reconozco mi falta y te pido perdón por dudar de Ti. Sé de tu inmenso amor y que a pesar de mi error me abres tus brazos para envolverme nuevamente. Gracias mi Señor. No merezco tanto, pero siempre me cautivas con ese amor que solamente Tú sabes ofrecer.

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 9 de marzo de 2020

Seamos verdadero testimonio de su obra redentora


Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados. 
Colosenses 1:13-14. NVI.

Lectura: Colosenses 1:1-14.  Versículos del día: Colosenses 1:13-14.

MEDITACIÓN DIARIA

Cuando entendemos la obra de Jesús realizada por nosotros en la cruz del Calvario, es cuando en verdad deseamos que los que no le conocen se acerquen a Él y puedan experimentar su amor verdadero. Es imposible decir que su muerte y resurrección son mentira porque la misma expansión del evangelio no solo en esa época (v. 6), sino todavía después de dos mil años, sigue dando frutos inalcanzables para la humanidad. Nadie más, solamente Jesús de Nazaret nos redimió con su sangre y por esa sangre derramada tenemos el perdón de pecados y por ende la entrada al cielo para gozar de su Presencia por siempre.
Pablo al igual que todos los líderes cristianos ora porque sus discípulos puedan conocer plenamente su voluntad para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo (vv. 9-10). De esta manera, considero, por el testimonio de muchos, también muchos llegarán a sus pies. No malgastemos ese amor del Señor; su obra redentora no fue cualquier cosa, ha sido la obra más sublime realizada en bien del ser humano. No creamos que el Señor quedó como nos lo muestra un crucifijo, Él quedó completamente molido por nuestros pecados (Isaías 53.5), y eso lo hizo por ti y por mí. Que seamos verdadero testimonio de su obra redentora.

Amado Señor: muchas gracias porque solamente Tú viniste a pagar por todas nuestras transgresiones. Gracias por tu obra maravillosa en favor nuestro en esa cruenta cruz. Gracias por tanto amor derramado;  queremos no defraudarte desobedeciendo tu voluntad . ¡Te amamos Señor y te adoramos! ¡Eres nuestro Precioso Redentor!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 7 de marzo de 2020

Jesús, el verdadero Pastor


El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. 
Juan 10:10 NVI.

Lectura: Juan 10:1-21.  Versículo del día: Juan10:10.

MEDITACIÓN DIARIA

Jesús es el buen pastor que entra por la puerta al redil de sus ovejas. A cada una la llama por su nombre y estas oyen su voz y le siguen. Él es el verdadero buen pastor, antes vinieron otros, pero eran engañadores y ladrones. Jesús nos rectifica aquí: “Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos” (v. 9). Por eso todo el que crea en Él tendrá vida en abundancia.
¿Deseas encontrar la puerta de ese redil para entrar a morar con Jesús? Seguro que has estado buscando paz en tu vida y no la has encontrado, solamente este buen Pastor puede llenarte porque Él entiende tu soledad y amargura. Sabe cuándo tienes sed y te llevará a fuentes de agua. Te llevará a descansar a delicados pastos; el bien y el amor estarán contigo todos los días y en su casa habitarás para siempre (Salmo 23). Mira, es el mismo Señor invitándote a formar parte de su manada. No lo rechaces. Si te parece podemos orar:

Señor Jesús: hoy reconozco que no existe ningún otros Pastor sino solamente Tú. Toma mi vida; te la entrego para que seas mi Señor y Salvador. Perdona mis pecados y hazme la persona que deseas que yo sea. Quiero formar parte de tu redil y seguirte. Gracias por permitirme encontrarte. Amén.

Un abrazo y bendiciones.


viernes, 6 de marzo de 2020

Por más vueltas que des, el Señor no te dejará


Dos son los pecados que ha cometido mi pueblo: Me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. 
Jeremías 2:13. NVI.

Lectura: Jeremías 2:5-37.  Versículo del día: Jeremías 2:13.

MEDITACIÓN DIARIA

Tal vez, ante esto digas: ‘no he sido yo’. Déjame decirte que tú eres parte del pueblo de Dios y que tanto tú como yo caemos y esto nos hace alejarnos de nuestro Señor. “¿Cómo puedes decir: No me he contaminado, ni me he ido tras los baales? ¡Considera tu conducta en el valle! ¡Reconoce lo que has hecho!” (v 23). Sí; en vez de recurrir a la fuente de agua viva, te desvías y te dejas llevar por todo lo que no es agradable al Señor. Se te olvida que Él es la fuente de agua viva y que bebiendo de esa agua es que se puede continuar. Pero queriendo encontrar supuestamente algo diferente, la verdad que dices no aparece para ti, te has ido tras dioses ajenos que mucho menos podrán salvarte. Esas son las otras cisternas que has cavado, pero son cisternas rotas que no pueden retener el agua. Has hecho dioses de madera y de piedra que jamás te responderán en la desgracia (vv. 27-28). 
“¿Por qué dice mi pueblo: Somos libres, nunca más volveremos a ti?” (v. 31). Mira bien claro lo que el Señor te dice hoy: “Saldrás de allí con las manos en la nuca, porque el Señor ha rechazado a aquellos en quienes confías, y no prosperarás con ellos” (v. 37).  Pero recuerda que eres parte de ese pueblo. Déjame decirte que más temprano que tarde el Señor Jesús con su infinito amor te atraerá nuevamente hacia sus brazos. Solo tienes que reconocer que lo has abandonado; Dios en su inmensa fidelidad te perdonará y te limpiará totalmente (1 Juan 1:9). Por más vueltas que des, el Señor no te dejará.

Amado Señor: gracias por tu Palabra que es verdad. Permite que todo aquel que se ha desviado aun conociéndote vuelva a tu manada. Por favor buen Señor, no tengas en cuenta su indiferencia hacia Ti y que sea tu Santo Espíritu hablando a su corazón. Gracias porque sé de tu inmenso amor y misericordia que unidos a tu fidelidad no dejará que los tuyos salgan de tu cobertura ni de tu gracia derramada sobre ellos. ¡Bendito Eres Señor!

Un abrazo y bendiciones.