miércoles, 20 de mayo de 2015

Porclámalo en la Jerusalén de tu vida




Tanto la gente que iba delante de él como la que iba detrás, gritaba: —¡Hosanna al Hijo de David! —¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! —¡Hosanna en las alturas! 
Mateo 21:9. 


Lectura: Mateo 21:1-17.  Versículo del día: Mateo 21:9.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor Jesús había dicho que nadie es profeta en su tierra (Mateo 13:57) y sin embargo tuvo que regresar a Jerusalén para cumplir la voluntad del Padre. La gente de Jerusalén lo recibió como se recibía a los reyes en aquel tiempo: tendieron sus mantos y pusieron palmas sobre el camino y a la vez lo aclamaban gritándole: “Hosanna”.  Muchos ni lo conocían y preguntaban “¿quién es este?  Éste es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea” les respondían (vv. 10-11). Esta fue la entrada triunfal a Jerusalén. Mientras tanto los sacerdotes y eruditos de la ley, celosos en cuanto a su judaísmo, buscaban la manera de matarlo porque ya eran muchos los sanados y hasta los niños también lo enaltecían (vv. 15-16).
Sí, el Rey de reyes estaba entrando a su ciudad. Quizá hoy es el día en que también quiere entrar a la Jerusalén tuya; desea ser tu Rey y sentarse en el trono de tu vida. Tiéndele el manto de tu corazón; permite que entre en tu hogar, en tu trabajo, en tus quehaceres rutinarios, en tus alegrías y tristezas. Ábrele la puerta para que puedas ver sus maravillas. Dile sinceramente así:

Señor Jesús: Ven a la Jerusalén de mi vida. Hoy te proclamo como Rey y Señor. Perdona mis pecados y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias por venir a convivir conmigo; gracias por hacerme una nueva persona; gracias porque lo primero que has hecho es sanar mi corazón. Hoy también jubiloso grito: ¡Bendito el que vine en nombre del Señor!  ¡Hosanna a ti buen Jesús!

Un abrazo y bendiciones.

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