viernes, 27 de febrero de 2026

Jesús el Sumo Sacerdote muerto por ti y por mí.

 Entonces Cristo ahora ha llegado a ser el Sumo Sacerdote por sobre todas las cosas buenas que han venido. Él entró en ese tabernáculo superior y más perfecto que está en el cielo, el cual no fue hecho por manos humanas ni forma parte del mundo creado. Con su propia sangre—no con la sangre de cabras ni de becerros—entró en el Lugar Santísimo una sola vez y para siempre, y aseguró nuestra redención eterna”. Hebreos 9:11-12. NTV.


Lectura: Hebreos 9:1-28.  Versículos del día: Hebreos 9:11-12.


MEDITACIÓN DIARIA


Lo que hizo el Señor Jesús, al morir por cada uno de nosotros que somos pecadores. Él como Sumo Sacerdote Superior, entró en el Santuario celestial ofreciendo su propia sangre, para así redimirnos y ofrecernos una redención eterna y definitiva. De esta manera ya no necesitamos de sangre de cabras ni becerros; el Señor Jesús lo hizo por nosotros; entró en el Lugar Santísimo una sola vez y para siempre. “Pues Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos humanas, que era solo una copia del verdadero, que está en el cielo. Él entró en el cielo mismo para presentarse ahora delante de Dios a favor de nosotros; y no entró en el cielo para ofrecerse a sí mismo una y otra vez, como lo hace el sumo sacerdote aquí en la tierra, que entra en el Lugar Santísimo año tras año con la sangre de un animal. Si eso hubiera sido necesario, Cristo tendría que haber sufrido la muerte una y otra vez, desde el principio del mundo; pero ahora, en el fin de los tiempos, Cristo se presentó una sola vez y para siempre para quitar el pecado mediante su propia muerte en sacrificio” (vv. 24-26 en la lectura).

Amado lector, ahora que ya sabes lo que hizo Jesús por ti, te desafío a que le entregues tu vida a Él. Jesús murió por ti y por mí; De ti depende si aceptas que derramó su propia sangre para redimirte; para alcanzar la salvación que por sí solos no se puede lograr. Él es el puente que nos comunica con Dios Padre. ¿Deseas entregarle tu vida? Lo puedes hacer con una corta oración. Dios no está interesado en la belleza de tus palabras, sino en la sinceridad de tu corazón. Yo te puedo guiar; dile así:

Señor Jesús entiendo que te necesito y que viniste a morir por mí. Hoy decido entregarte mi vida para que vengas a morar conmigo y seas mi Señor y Salvador; toma el control del trono que yo manejo, perdona mis pecados y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias Señor por perdonarme, limpiarme y darme la vida eterna a tu lado. Amén.


Un abrazo y bendiciones.

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