Alégrense; regocíjense para siempre en mi creación. ¡Y miren! Yo crearé una Jerusalén que será un lugar de felicidad, y su pueblo será fuente de alegría.
Isaías 65:18. NTV.
Lectura: Isaías 65:1-25. Versículo del día: Isaías 65:18.
MEDITACIÓN DIARIA
A pesar de Israel haber
desobedecido al Señor, la bondad y la misericordia de Él se extiende más allá
de lo imaginado. Hay un remanente que no será destruido. “Tal como se
encuentran uvas buenas en un racimo de uvas malas (y alguien dice: - ¡No las
tires todas; algunas de ellas están buenas!), así mismo, no destruiré a todo
Israel. Pues aún tengo verdaderos siervos allí. Conservaré un remanente del pueblo de Israel y
de Judá, para que posea mi tierra” (vv. 8-9 en la lectura). Habrá cielos nuevos
y tierra nueva; las angustias pasadas quedarán atrás. Habrá una era de
longevidad y prosperidad; la muerte prematura no se verá y la paz será tal, que
hasta el lobo y el cordero apacentarán juntos (v. 25). En mi entender creo, que
este capítulo se refiere a lo que sucederá en los tiempos finales con el pueblo
de Israel, al igual que con los suyos (Apocalipsis 21).
Gracias,
bendito Señor, porque pensar en la nueva Jerusalén es motivo de alegría, de
regocijo y de felicidad verdadera. En estos días el mundo está tan alejado de
Ti, tan lleno de pecado y tan indiferente a tu Palabra, que el solo hecho de leer
y pensar en lo que Tú tienes predispuesto, hace que mi corazón salte y se
regocije en Ti que Eres mi Señor y Salvador. Oh mi Señor, desde aquí yo te
ruego por tantos familiares y amigos que no te conocen; atráelos también a ellos
para que entren a formar parte de los gentiles redimidos. Gracias, gracias buen
Señor y Dios. ¡Te amo mi Señor y Salvador!
Un abrazo y bendiciones.
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