jueves, 29 de enero de 2015

Sembro engaño y recibió engaño




A la mañana siguiente, Jacob se dio cuenta de que había estado con Lea, y le reclamó a Labán: — ¿Qué me has hecho? ¿Acaso no trabajé contigo para casarme con Raquel? ¿Por qué me has engañado? 
Génesis 29:25.


Lectura: Génesis 29:1-30. Versículo del día: Génesis 29:25.

MEDITACIÓN DIARIA

Hasta en Jacob se cumplió aquello que dijo el Señor: “Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes” (Mateo 7:2). Jacob, el engañador como lo indica su nombre, engañó a su padre Isaac y a su hermano Esaú (Génesis 27:35-36). Ahora le toca vivir una situación similar y doliéndole quizá en lo más profundo de su corazón: pues la mujer con la que soñaba y por la que se quedó a trabajar con su tío Labán no podía ser suya; tendría que seguir trabajando por otros siete años y esperar a que su tío, le cumpliera lo prometido. Jacob debió de enfrentar situaciones nada fáciles; su hermano deseaba matarlo y por eso huyó de él con la ayuda y el pretexto de Rebeca su madre, de ir hacia la tierra de sus parientes a buscar esposa. Definitivamente sembró engaño y engaño recogió. ¿Que por esto Dios le quitó la bendición? De ninguna manera. Dios continuó su obra en él, pero Jacob tuvo que afrontar las secuelas de su pecado.
Cuando caemos y sufrimos las consecuencias de ese golpe, no podemos salir a echarle la culpa al Señor puesto que hemos sido forjadores del mal dejándonos llevar por la naturaleza pecaminosa. Por eso debemos estar siempre dispuestos a confesar los pecados y a recibir el perdón. Dios en su infinita misericordia y amor nos perdonará y limpiará. Nos queda una lección bien clara: Dios nos ama a pesar de nuestros errores.

Amado Señor: Gracias porque tenemos tu Santo Espíritu quien no solamente nos guía; sino que nos redarguye de pecado y nos enseña el camino que debemos seguir. Perdona la falta de amor al prójimo y el querer pasar por encima de otros con engaños y patrañas para beneficio propio. Gracias porque a pesar de los errores Tú sigues desbordando tu misericordia hacia nosotros. ¡Tu amor es inmutable!

Un abrazo y bendiciones.

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