Vengan y escuchen, todos ustedes que temen a Dios, y les contaré lo que hizo por mí.
Salmo 66:16. NTV.
Lectura: Salmo 66:16-20. Versículo del día: Salmo 66:16.
MEDITACIÓN DIARIA
El Salmista nos hace un llamado
para que alabemos al Señor y contemos a los demás la grandeza de su amor.
Seguro que cada uno de quienes lo conocemos como Señor y Salvador, tenemos
testimonios para contar. Así que no nos quedemos callados; el Espíritu Santo
puede usarnos para que otros le conozcan también. “Pues clamé a él por ayuda, lo
alabé mientras hablaba. Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi
Señor no me habría escuchado. ¡Pero Dios escuchó! Él prestó oídos a mi oración”
(vv. 17-19 en la lectura). Algo importante que nos enseña el Salmo, es que primero
confesó su pecado y así estuvo listo para recibir su ayuda. El Salmista termina
su cántico, alabando al Señor porque su oración fue escuchada y su amor eterno:
“Alaben a Dios, quien no pasó por alto mi oración ni me quitó su amor
inagotable” (v. 20). Esto para entender que su amor nunca se acaba porque su
misericordia perdura para siempre y que cuando recurrimos a Él con corazón contrito
y humillado, siempre está dispuesto a escucharnos, a perdonarnos y a conceder
nuestras peticiones. Alentémonos unos a otros a depositar nuestra confianza en
el Único que no nos defrauda y en quien podemos volcar todo cuanto nos pesa, porque
su fidelidad y amor, no se acaban.
Amado Señor
Jesús: gracias por enseñarnos a depender completamente de Ti. Gracias por hacernos
entender que Tú escuchas cuando vamos a Tu Presencia con corazón humilde y
arrepentido; a ese, no lo despreciarás. Gracias, bendito Señor y Dios mío por
tu fidelidad y amor. ¡Te alabamos y adoramos! ¡Toda la Honra y Gloria son para
Ti! ¡Aleluya!
Un abrazo y bendiciones.
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