martes, 22 de noviembre de 2011

No se necesita un milagro físico para creer

Al ver la señal que Jesús había realizado, la gente comenzó a decir: “En verdad este es el profeta, el que ha de venir al mundo.
Juan 6:14.


Lectura diaria: Juan 6:1-15. Versículo para destacar: Juan 6:14.


ENSEÑANZA


Dice el versículo 10 que solo los varones adultos eran como cinco mil; entonces era una gran multitud allí reunida y para todos hubo comida. El Señor se compadeció al ver que tanta gente lo seguía y no tenían alimento; entonces resolvió nuevamente demostrar su gloria multiplicando cinco panes y dos pescados. ¿Cuántos creyeron en Él por el milagro visto? Muchos. Sí, es necesario que el Señor se glorifique con milagros y señales; de hecho actualmente sucede lo mismo y la gente cae rendida a los píes del Señor reconociendo su grandeza y poder. Pero lo más importante es que la persona entienda que el milagro más grande se produce es por su conversión más no por su sanidad física, porque el Señor dijo: “Más te vale entrar en la vida manco o cojo que ser arrojado al fuego eterno con tus dos manos y tus dos pies” (Mt. 18:8b). Más importante que el milagro físico tiene que ser el milagro espiritual; que se produzca por voluntad propia el deseo genuino de conocer a Jesús como Salvador personal; el milagro de querer pedir perdón por los pecados con un arrepentimiento sincero. Es más importante valorar el regalo de salvación que Dios nos da a través de su Hijo Jesucristo: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios” (Ef. 2:8), para sanidad espiritual que el milagro físico. Cuando ya tenemos la salvación, todo lo demás que venga por añadidura; debemos buscar primero el reino de Dios y su justicia (Mt. 6:33). Nuestra relación con Dios es clave para recibir las añadiduras. No estoy en contra de las campañas de sanidades de diferentes iglesias; considero que se deben hacer pero siempre recalcando por un lado, que quien hace el milagro es el Señor y no el pastor y por otro, que se entienda la conversión como el mayor de los milagros que se produce en el ser humano. No se necesita de un milagro físico para creer en el Señor; sin embargo, Dios es tan compasivo y misericordioso que si tiene que hacerlo lo hace para que el alma no perezca.


Te invito a gozar hoy del más maravilloso de los milagros al recibir a Cristo como Señor y Salvador. Cuando lo tienes en tu corazón, puedes estar seguro que tienes la vida eterna porque eso fue lo que te vino a ofrecer. Lo puedes hacer con una corta oración como ésta:


Señor Jesucristo: Yo te necesito. Te abro la puerta de mi vida para que seas mi Señor y Salvador. Perdona mis pecados, toma el control del trono que yo manejo y hazme la persona que quieres que yo sea. Gracias Señor por hacerlo y darme la vida eterna a tu lado para siempre. Amén.


Un abrazo y bendiciones.