viernes, 28 de octubre de 2011

El trabajo dignifica

El que trabaja la tierra tendrá abundante comida; el que sueña despierto solo abundará en pobreza.
Proverbios 28:19.


Lectura diaria: Proverbios 28:15-28. Versículo para destacar: Proverbios 28:19.


ENSEÑANZA


Se ha creído que el trabajo surgió con la caída del hombre, pero la Biblia nos enseña que en vez de ser maldición es bendición; después de crear Dios a Adán y a Eva “los bendijo con estas palabras: “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla” (Gén. 1:28). Puso a Adán en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara (Gén. 2:15); además le colocó la tarea de ponerle nombre a todo animal (Gén. 2:19). Después de la caída del hombre se nos demuestra un panorama donde va a ser más duro ese trabajo (Gén. 3:17-19), sin embargo esto no significa que vaya en contraposición a lo creado: tiene sus incidencias pero su esencia sigue intacta. El trabajo es parte integral del ser humano y si tanto el Padre como el Hijo trabajan (Jn. 5t:17) ¿por qué el hombre le pone tanto misterio a su trabajo? Realizar una labor no solamente retribuye en calidad de vida sino que también nos permite desarrollar habilidades que quizá antes no teníamos. La mente se ocupa y se abren facultades intelectuales lo cual redundará en satisfacción por el logro obtenido. A través del trabajo aprendemos disciplina, sometimiento, responsabilidad, tolerancia, etc. El apóstol Pablo fue enérgico al afirmar que quien no trabaje, pues que tampoco coma (2 Ts. 3:10); así de fácil. El trabajo fue hecho para hombres valientes, echados para adelante, aguerridos; no para perezosos y fracasados. Dios nos va a pedir cuentas de la manera como manejamos los talentos que nos dio (Mt. 25:14-30), y el modo de administrarlos es a través de la tarea confiada.

Como cristianos tenemos que dar honor al trabajo que desarrollamos independientemente del que sea (porque el trabajo no es deshonra claro está siempre y cuando sea lícito) porque glorifica a Dios. El testimonio del creyente en su labor demandada es vital para llevar a otros a los píes del Señor. Démonos por muy bendecidos si gozamos de un trabajo y pongamos en él la excelencia que nos acredita como seguidores del evangelio de Jesucristo.


Querido(a) amigo(a) lector, si aún no conoces a Jesús como el Señor y Salvador de tu vida, permíteme presentártelo. A través de Él vas a entender y aprender quién es y lo que quiere para ti. Con una oración como ésta puedes empezar tu relación con el Señor. Dile así:


Señor Jesucristo: Yo te necesito. Te abro la puerta de mi vida para que seas mi Señor y Salvador personal. Perdona mis pecados, toma el control del trono que hasta ahora yo manejo y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias Señor por venir a morar conmigo y por perdonarme. Gracias porque contigo aprenderé a llevar una vida fructífera ante tus ojos. Amén.


Un abrazo y bendiciones.

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