viernes, 19 de julio de 2019

Eres mi respirar Buen Dios


¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! 
Salmo 150:6. NVI.

Lectura: Salmo 150:1-6. Versículo del día: Salmo 150:6.

MEDITACIÓN DIARIA

Bien dice el versículo “¡Que todo lo que respira alabe al Señor!”. O sea: si estoy viva es porque yo respiro. Siendo así, no me queda más opción que alabar a mi Señor. Pero me pregunto: ¿por qué no lo hago? Quizá como todos ustedes estoy cansada, estresada, ocupada, incluso malgeniada o dejándome llevar por situaciones vanas y sutiles. El caso es que me olvido de alabar y adorar al que es mi Dios, Señor, Rey y Salvador. Se me olvida que si estoy respirando aun es por su voluntad; que estuve al borde de la muerte en dos ocasiones, al borde del secuestro y al borde de la desesperación y angustia. Son tantas cosas por las que mi bendito Dios me ha permitido pasar, pero de las cuales, Él con su infinito amor ha vuelto a entrelazarme en sus brazos; me ha abrazado y devuelto el hálito que me faltaba para sucumbir. Así que no tengo excusa: ¡respiro! ¡Estoy viva!

Oh Dios Maravilloso: a veces me confundo. Mi misma vida es un ¡correr tras el viento! Sé que si estoy aquí no es más que por tu misericordia y bondad para conmigo. Aun no entiendo tu propósito en mi vida y por otro lado quizá no te he dado la cabida necesaria para que actúes plenamente. Mi Señor y mi Dios; en muchas ocasiones te he dicho que me duele cuando repasas nuevamente este molde y notas que todavía quieres pulirlo mucho más. ¡Ay Señor! No soy capaz de decirte que retoques esta, tu obra. Solamente te diré que me enseñes a mirarte con pasión y abnegación, para que cada vez que mi diafragma se contraiga, entienda que Eres la razón por la que vivo y sigo en tu andar por esta senda en que me muevo. ¡Gracias porque Eres mi respirar buen Dios!

Un abrazo y bendiciones.

No hay comentarios:

El mejor vino dado por Jesús transforma vidas para su gloria

Cuando el maestro de ceremonias probó el agua que ahora era vino, sin saber de dónde provenía (aunque, por supuesto, los sirvientes sí lo sa...