lunes, 24 de octubre de 2016

Un siervo obediente en las manos de Dios

¡Tu Dios es el Dios de dioses y el soberano de los reyes! ¡Tu Dios revela todos los misterios. 
Daniel 2:47.

Lectura: Daniel 2:1-49.  Versículo del día: Daniel 2:47.

MEDITACIÓN DIARIA

Dios usa muchas maneras para que el hombre voltee su mirada hacia Él y le reconozca por lo que es. Así sucedió con Nabucodonosor, rey de Babilonia. Utilizó primero un sueño donde ningún mago ni adivino fue capaz de conocer y menos de descifrar; luego dispuso a Daniel para que lo interpretara y de este modo hacer que el poderoso rey le exclamara: “¡Tu Dios es el Dios de dioses y el soberano de los reyes! ¡Tu Dios revela todos los misterios”.
Daniel fue el instrumento necesario en las manos de Dios. Un hombre dedicado a la oración y a su Dios al que no quiso ofender con alimentos prohibidos para ellos: “Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey, así que le pidió al jefe de oficiales que no lo obligara a contaminarse”. A pesar de la negativa del jefe, buscó hablarle al guardia y hacerle entender su deseo. Así sucedió (Daniel 1:8-16). Dios estaba con él y tenía un plan para su vida: sería el artífice de la conversión del rey de Babilonia.
Miremos lo que Dios obra en sus siervos cuando éstos se disponen a obedecerle y seguir su voluntad. Muy seguramente no sabemos o entendemos por qué incluso a algunos los ha sacado de su tierra natal. Tal vez  en otra tierra su propósito se cumplirá en sus vidas. Por eso lo mejor es ser sensible a su voz, andar en sus mandatos y tener la disposición para dejarse usar. Daniel nos deja la lección de un siervo obediente dispuesto a cumplir la voluntad de Dios.

Amado Señor: Definitivamente no importa el lugar donde nos encontremos desde que siempre te tengamos como el Rey majestuoso a quien debemos dirigirnos. Permite que estemos donde estemos, Tú ocupes siempre el primer lugar en nuestras vidas y podamos servirte. ¡Utilízanos Señor!

Un abrazo y bendiciones.


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