sábado, 8 de octubre de 2016

Dios clemente, misericordioso y bondadoso

Porque sólo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría. 
Salmo 30:5.

Lectura: Salmo 30:1-12.  Versículo del día: Salmo 30:5.

MEDITACIÓN DIARIA

El amor del Señor es clemente, misericordioso y bondadoso. Su enojo solo dura un instante, mientras su bondad es por toda la vida. Lo importante es que cada persona reconozca su pecado y pida perdón. El Señor lo perdonará y se olvidará inmediatamente de ellos (Isaías 43:25), y los echa tan lejos como está el oriente del occidente (Salmo 103:12).
Las dificultades pueden llegar y de hecho vienen así llevemos una vida recta. Recordemos a Job. Eso no nos debe extrañar; el Señor dijo que en este mundo tendríamos aflicciones pero que confiáramos porque Él venció al mundo (Juan 16:33).
Siempre he pensado que la vida cristiana es un lecho de rosas; solamente que hay que saber caminar en medio de ellas porque son hermosas pero tienen espinas, y espinas que puyan y duele bastante. Si no fuera por esas espinas, unas más grandes que otras, no podríamos dar gloria a Dios cuando logramos que sane el pinchazo de alguna. Así que no importa si en la noche hemos llorado; cada nuevo amanecer es una nueva esperanza que llega con la luz y el calor del sol.

Amado Señor: infinitas gracias por el amor incondicional que estás listo a ofrecernos. Gracias por tu perdón que es verdadero. Gracias también porque cuando llega el tiempo de la primavera, el sendero se viste de hermosas rosas. Solo te pedimos que nos enseñes a transitar siguiendo tus pautas para no lastimarnos y causarnos heridas. Pero gracias Señor porque en medio de cada dolor estás siempre presente. ¡Te amamos Señor!

Un abrazo y bendiciones.

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