miércoles, 9 de noviembre de 2016

Oremos por nuestros pueblos

Préstanos oído, Dios nuestro; abre los ojos y mira nuestra desolación y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre. Al hacerte estas peticiones, no apelamos a nuestra rectitud sino a tu gran misericordia. 
Daniel 9:18.

Lectura: Daniel 9:1-19.  Versículo del día: Daniel 9:18.

MEDITACIÓN DIARIA

Creo que así como en Jerusalén se invocaba el nombre del Señor, de igual manera diferentes países nacieron y crecieron invocando su Nombre pero con el correr del tiempo sus raíces han cambiado y se han desviado de la verdad.
Considero que en estos lugares hay que orar igual como Daniel: “¡Señor, escúchanos! ¡Señor, perdónanos! ¡Señor, atiéndenos y actúa! Dios mío, haz honor a tu nombre y no tardes más; ¡tu nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo!” (v. 19). Hay que pedir perdón por las injusticias y transgresiones de nuestros pueblos para que el Señor atienda y escuche las oraciones. Recordemos que la Iglesia juega un papel importante para que nuestras tierras sean perdonadas y sanadas  (1 Crónicas 7:14). Aparte de esto, es un deber de todo cristiano estar orando por el lugar donde habitemos: “Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad” (Jeremías 29:7).
Así que oremos doble: por nuestra tierra natal sin olvidar nuestra tierra emigrante.

Amado Señor: oramos por nuestras naciones de origen para que reine la paz, la justicia y la concordia. Oramos por la nación que nos ha acogido y abierto sus puertas para vivir allí. Pedimos perdón por ellas porque se han olvidado de buscar tu rostro y seguir tus leyes. Bendice Señor nuestras ciudades y naciones y permite que en estos lugares tu Nombre sea exaltado. Gracias buen Dios por escuchar nuestras plegarias.

Un abrazo y bendiciones. 

No hay comentarios:

El mejor vino dado por Jesús transforma vidas para su gloria

Cuando el maestro de ceremonias probó el agua que ahora era vino, sin saber de dónde provenía (aunque, por supuesto, los sirvientes sí lo sa...