sábado, 7 de agosto de 2021

¡El tiempo de la canción ha llegado!

¡Mira, el invierno se ha ido, y con él han cesado y se han ido las lluvias! Ya brotan flores en los campos; ¡el tiempo de la canción ha llegado! 

Cantares 2:11-12. NVI.


Lectura: Cantares 2:8-13.  Versículos del día: Cantares 2:11-12.


MEDITACIÓN DIARIA


Sin duda alguna se viven diversas situaciones con tiempos torrenciales. A veces pareciera que se sale de un problema para inmediatamente afrontar el que sigue y así sucesivamente. Eso he visto pasar en la vida de una amiga. Y no lo pongo en duda; también viví una borrasca así. Digamos que, en vez de borrasca, estaba cruzando un desierto bien árido y ardiente; donde no se divisaba un oasis para poder calmar la sed y había que proseguir porque no se podía parar.

Al estarme levantando de una de mis convalecencias una amiga muy querida de la Iglesia a donde asistía en Colombia, me mandó una tarjetica con el versículo del día de hoy. Cuando lo leí, recuerdo que prorrumpí en llanto. Vi allí reflejadas las palabras del Señor directamente para mí. Las lluvias, el invierno, las largas travesías del desierto, el calor sofocante, la sed extrema, todo eso, me decía: ‘se ha ido’. Vienen tiempos de primavera, de gozo, de paz. Tiempos para recoger lo cosechado; tiempos de risas, cantos y euforia. 

Querido(a) amigo(a): El Señor ha venido a levantarte y restaurarte. Él no está interesado en verte acabado(a) ni derrotado(a). Él quiere verte triunfante, en victoria. Ya hizo todo lo que tenía que hacer por ti y ahora eres tú quien debes responderle. No es tarde; es el tiempo exacto del Señor.


Amado Señor nuestro: gracias por permitirnos cruzar esos desiertos difíciles de andar. Gracias porque Eres Tú quien cambias el lamento en gozo y permites que volvamos a renacer Contigo. Toma nuevamente nuestras vidas y acomódalas según Tú. No nos dejes salir del camino porque podemos volvernos a extraviar y soportar inviernos borrascosos. No lo deseamos Señor. Continúa a nuestro lado y no nos sueltes de tu mano. ¡Te amamos buen Dios y Señor nuestro!


Un abrazo y bendiciones.

viernes, 6 de agosto de 2021

Lo importante es alabar a Dios y obedecerlo

Además de ellas, hijo mío, ten presente que el hacer muchos libros es algo interminable y que el mucho leer causa fatiga. 

Eclesiastés 12:12  NVI.


Lectura: Eclesiastés 12:9-14.  Versículo del día: Eclesiastés 12:12.


MEDITACIÓN DIARIA


Salomón quien es llamado también el Predicador o el Maestro (según otras versiones), no solamente enseñó todo lo que sabía; también investigó y estudió todo con cuidado y lo plasmó en sus Proverbios expresándolos de la mejor manera para hacerlos entendibles. Sus dichos provienen de Dios para guiar a los suyos (vv. 9-11). Sin embargo, da como consejo esta recomendación: escribir mucho es cuento de nunca acabar y leerlos o estudiarlos también es muy agotador. Por eso concluye diciéndonos que: “Todo lo que debemos hacer es alabar a Dios y obedecerlo” (v. 13 TLA).

Personalmente considero que el proverbio es una expresión dada en pocas palabras que se toma o se deja. O sea, es para mí un consejo. La palabra ‘Proverbio’ es de origen latín ‘Proverbium’ formada por los términos ‘pro’ que significa ‘hacia adelante’ y ‘verbum’ que expresa “palabra. Salomón nos dejó su legado no solamente en el Libro de Proverbios y en el Cantar de los Cantares, también en el Libro de Eclesiastés, y tal como lo dice terminando este: ‘las palabras de los sabios con como la vara que guía al buey’ (v. 11a TLA). Palabras que tú tomas o desechas, pero ten en cuenta que: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto” (2 Timoteo 3:16 NTV).


Amado Señor: gracias te doy porque si permitiste que estos Libros estuvieran en tu bendita Palabra es porque los necesitamos. Gracias por el compendio total de ella; en verdad, precisamos no solamente la enseñanza, también la guía para no desviarnos del camino correcto. ¡Bendito Eres Buen Dios y Señor nuestro!


Un abrazo y bendiciones.

jueves, 5 de agosto de 2021

El Señor sí escucha nuestras oraciones

Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones. 

Salmo 34:15. NVI.


Lectura: Salmo 34:9-22.  Versículo del día: Salmo 34:15.


MEDITACIÓN DIARIA


En el tiempo de la pandemia, nos hemos unido, diría yo, más que antes en oración porque nos han pedido familiares o amigos que los tengamos en cuenta. Lo hermoso de todo es que hemos visto el mover del Señor sanando a muchos; y a los que no, pues se han ido y tenemos que aceptar la voluntad de Dios que, aunque no la entendamos es buena, agradable y perfecta.

Este Salmo nos inspira más a continuar, puesto que nos está afirmando en el versículo del día que sus oídos están atentos a nuestras oraciones. Además de eso, miremos otros apartes que nos dicen: “Los justos claman, y el Señor los oye; los libra de todas sus angustias. El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido. Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas” (vv. 17-19). El Señor oye, libra, salva, desencadena. No nos cansemos de orar; es lo mejor que podemos hacer ante un enfermo o abatido. La oración va directamente al trono de la gracia. Así pensemos: ‘ayer ya oré’; ‘el Señor no es sordo’ y otras excusas más. Ante esto siempre he considerado ‘la parábola de la viuda y el juez injusto’ (Lucas 18:1-8). Esta mujer insistía e insistía hasta que por fin el juez le puso atención. El Señor dice: “¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Os digo que pronto les hará justicia” (Lucas 18: 7-8a). No desmayemos, hay que insistir, persistir y no desistir.


Amado Señor: gracias por estar atento a nuestras oraciones; gracias porque hemos visto tus respuestas y sabemos de tu fidelidad para con los tuyos. Gracias porque tenemos en nuestras manos la mejor arma para destruir al enemigo: la oración. Gracias por escucharnos bendito Señor y Dios. ¡Te amamos!


Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 4 de agosto de 2021

Si el Señor dijo que entraría, lo hizo, no lo dudes

Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo. 

Apocalipsis 3:20 NVI.


Lectura: Apocalipsis 3:14-22.  Versículo del día: Apocalipsis 3:20.


MEDITACIÓN DIARIA


Este versículo es una invitación del mismo Señor a las personas. Recibir a Cristo comprende un cambio de actitud hacia Dios y lo hacemos a través de una oración y si somos sinceros, el Señor entra a nuestras vidas para perdonar nuestros pecados y empezar a hacer la obra transformadora de acuerdo a lo que él desea que seamos. Recibimos a Cristo por fe: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte” (Efesios 2:8-9). La naturaleza pecaminosa del hombre lo hace pensar solamente en su yo; funciona basado en su ego y por consiguiente en el trono de la vida está sentado el ‘yo’. Al recibir al Señor ese trono empieza a ser ocupado por Jesucristo y estando Él ahí, gobierna cada área de nuestra vida, de acuerdo al propósito de Dios en cada uno.

Estoy convencida que cuando aceptamos al Señor Jesús y lo hemos hecho a conciencia y muy honestamente, El Señor empieza a fortalecernos en la fe y poco a poco vamos entendiendo y creyendo lo que Dios dice en su Palabra. Teniendo en cuenta lo anterior, es imposible que una persona que se dice ‘cristiana’, diga que está buscando más razones porque no halla la verdadera razón de su existencia y la de Dios. De ninguna manera eso es así. Jesús es el único Camino, la única Verdad y la auténtica Vida para llegar al Padre (Juan 14:6). El cristianismo no se trata de una religión más; es una relación directa con Dios a través de Jesucristo. Cristo es la Verdad y esa Verdad, es la que nos hará libres (Juan 8:32). Esa Verdad tiene el poder de romper todo tipo de cadenas que llevemos acuestas. Cadenas que nos encierran, nos esclavizan, nos deprimen, nos roban el gozo e incluso la libertad.


Señor Jesús: muchas gracias por un día habernos permitido llegar a conocerte y saber que desde entonces tienes un propósito para nuestras vidas. Señor, te rogamos que seas Tú a través de tu Santo Espíritu dándonos el discernimiento necesario para aceptar tu Palabra y no dejarnos llevar por falsas teorías que nos alejan del significado veraz del Evangelio Tuyo. Toma de nuevo nuestros corazones y vuélvete a sentar en el trono de nuestras vidas. Gracias por tu amor y fidelidad a pesar de nuestra falta de fe. Tú siempre estás ahí para levantarnos y sostenernos. Gracias, muchas gracias buen Jesús.


Un abrazo y bendiciones.

martes, 3 de agosto de 2021

Con tus manos quedaremos bien moldeados

Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva. 

Filipenses 1:6 NTV.


Lectura: Filipenses 1:1-11.  Versículo del día: Filipenses 1:6.


MEDITACIÓN DIARIA


Como cristianos nuestra vida continúa; ya no es igual que antes, pero sí mucho mejor y más firme en la fe. No somos los mismos; la vieja naturaleza ha quedado atrás (Efesios 4:24) y todo comienza desde cero. El Señor, nunca más se acordará de nuestros pecados (Salmo 103:12); y si pecamos, nuestro caso lo defiende el abogado que tenemos para con el Padre: Jesucristo quien es verdaderamente justo (1 Juan 2:1).

No creamos que por el hecho de caer ya vamos a quedar nuevamente condenados. De ninguna manera. Cuando el Señor Jesús murió en esa cruenta cruz, se llevó todo el peso de los pecados de la humanidad. Y precisamente al reconocerle cada uno, como Señor y Salvador personal, estamos aceptando su redención por nosotros. En eso consiste la verdadera conversión y a la vez salvación. Aparentemente es tan fácil, pero una decisión difícil de tomar por la humanidad caída. No hay que asustarse pensando en que caímos, pecamos y perdimos la salvación. Ya nada ni nadie nos podrá separar de su amor: ni ángeles ni principados o potestades; ni lo presente ni lo por venir (Romanos 8:38-39). Entonces, lo que el Señor va canalizando y elaborando perfectamente es la buena obra empezada con cada uno, desde el momento de la conversión. El Señor la va puliendo; diría yo, podando, limpiando, arreglando hasta completarla a su gusto para el día de su regreso.


Amado Señor Jesús: gracias por estar pendiente de nosotros. Bien sabemos que tu fidelidad es inmensa y jamás nos dejarás; al contrario, vas haciendo el buen trabajo en cada uno. Muchas veces ni nos damos por enterados, pero Tú si sabes para dónde nos llevas y con qué fin. Gracias porque somos obra Tuya y en tus manos estas piezas que somos y te pertenecemos, quedarán bien moldeadas tal como las has diseñado Tú. ¡Bendito Eres Gran Dios y Señor!


Un abrazo y bendiciones.

lunes, 2 de agosto de 2021

Tú eres lo que Dios dice que eres, no lo que digan los demás

Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! 

Salmo 139:13-14. NVI.


Lectura: Salmo 139:1-16.  Versículos del día: Salmo 139:13-14.   


MEDITACIÓN DIARIA


Somos obra de Dios. Él nos creó; desde el mismo momento en que papá y mamá lo resolvieron Dios estaba presente: “Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos” (v. 16). Nacemos; los días, meses y años van pasando y en un momento dado de nuestra vida, Dios acude a nosotros a buscarnos para su reino. Entendemos que somos pecadores y que Dios en su infinito amor envió a su Hijo (Juan 3:16). Sabiendo esta verdad tomamos la decisión de entregarle nuestra vida; de recibirlo en el corazón: “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios” (Juan 1:12). Bendita gracia, ya le pertenecemos a Dios; ya no somos del mundo. Somos de Cristo Jesús. Dios nos creó, Dios nos formó, Dios nos redimió y nos llamó por el nombre (Isaías 43:1). Ahora Él quiere que tengamos una vida abundante, con un propósito definido (Juan 14:6). Además, sus planes son perfectos: “planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11). Tenemos un futuro con el Señor y una bendita esperanza de una vida eterna a su lado (1 Juan 5:11-12).

 Como somos su propiedad, nada ni nadie podrá hacernos daño y nadie nos podrá separar. Su Palabra lo dice, somos más que vencedores en Cristo Jesús. “Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 8:38-39). ¡Gloria a Dios! “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

Así que somos perfectos para Dios, Justificados en Jesús nuestro Señor. Somos lo que Dios dice que somos; no lo que los demás piensan de nosotros. Este mensaje es para ti. Créelo así es. Tú que te sientes derrotado, frustrado, acabado y agobiado. No es cierto; el enemigo vive recordándonos que fuimos pecadores y nos hace creer que aún lo somos y no lo somos.


Amado Señor Jesús: te damos tantas gracias por un día habernos escogido para ti. Gracias porque somos Tuyos y Contigo lo tenemos todo. Gracias porque nada nos podrá alejar de tu amor y por saber que te pertenecemos no solamente en esta vida terrenal, sino inclusive en la vida eterna donde estaremos por siempre a tu lado. ¡No merecíamos tanto amor derramado! Tú nos ves con ojos de amor incondicional; somos especiales para Ti. A veces ni lo entendemos porque nuestra mente no lo alcanza a comprender. Te damos infinitas gracias buen Dios y Señor nuestro.


Un abrazo y bendiciones.

sábado, 31 de julio de 2021

Imposible resistirnos ante tanto amor ofrecido

¡Me sedujiste, Señor, y yo me dejé seducir! Fuiste más fuerte que yo, y me venciste. 

Jeremías 20:7. NVI.


Lectura: Jeremías 20: 7-10.  Versículo del día: Jeremías 20:7.


MEDITACIÓN DIARIA


El profeta Jeremías es llamado el ‘profeta llorón’, por todo lo que se lamentó; pero si vemos, no fue nada fácil su vida. Él, por amor al Señor aguantó y aguantó hasta el punto de decirle: “¡Me sedujiste Señor, y yo me dejé seducir!”. Sí, con su amor lo conquistó, lo convenció. Sus lindas palabras llegaron a lo más profundo para decirle: ¡ganaste Señor! “Me venciste” porque fuiste más fuerte que yo.

Es que cuando el Señor nos llama; nos conquista con su amor. Busca el momento de la intimidad para decirnos ‘te amo’; eres mío(a). Nos enamora llevándonos al desierto y con sus palabras tiernas y amorosas toca nuestro corazón (Oseas 2:14). No, no es ficción, ni es un cuento de hadas. Jesús es Real y el Único que jamás nos defraudará. Nuestros padres, hijos, hermanos podrán fallarnos y así decepcionarnos, pero el Señor, jamás lo hará. Incluso, nosotros mismos nos defraudamos; sin embargo, el que nunca nos abandona es nuestro Dios: “pues Dios ha dicho: Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré” (Hebreos 13:5 NTV). Créelo. El que te vino a seducir no cambiará de parecer y su amor será para siempre.


Amado Jesús: gracias porque pones en nuestro corazón el deseo de tenerte, alabarte y adorarte. No tenemos palabras para entender tan sublime amor por nosotros. Gracias porque tu inmenso amor nos ha vencido y no podemos negarnos a seguir Contigo. Gracias, muchas gracias; a Ti no te importó en ningún momento nuestra condición de pecadores, solamente quieres ofrecernos la paz, el sosiego y la esperanza de una vida por siempre a tu lado. ¡Imposible resistirnos a tanto amor ofrecido! ¡Te amamos bendito Jesús!


Un abrazo y bendiciones.

¿Cuál forma de idolatría está reemplazando a Dios?

  ¿Por qué provocan mi enojo quemando incienso a ídolos que ustedes han hecho aquí en Egipto? Lo único que lograrán es destruirse y hacerse ...