sábado, 4 de enero de 2020

Sus promesas se covierten en milagros


El encargado del banquete probó el agua convertida en vino sin saber de dónde había salido, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces llamó aparte al novio y le dijo: —Todos sirven primero el mejor vino y, cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora. 
                                                                  Juan 2:9-10. NVI.

Lectura: Juan 2:1-12.  Versículo del día: Juan 2:9-10.

MEDITACIÓN DIARIA

Convertir el agua en vino fue una de las primeras señales del Señor Jesús cuando comenzó su ministerio público. En la boda de Caná de Galilea se celebró una boda y tanto María, su madre como sus discípulos asistieron. El vino se acabó y Jesús dijo a los que servían: “Llenen de agua las tinajas. Y los sirvientes las llenaron hasta el borde” (v. 7). Después sacaron un poco y lo llevaron al encargado del banquete. El encargado no sabía lo sucedido con el agua y por eso comentó que siempre se servía el mejor vino primero pero que en este caso habían hecho al revés.
De esta manera son todos los milagros del Señor: a los ojos de los hombres es imposible, pero Él sabe hacerlo de la mejor manera. Jesús es el primero en practicar el dicho de mi esposo: ‘las cosas se hacen bien o no se hacen’. Así que, si le estás pidiendo al Señor un milagro, ten la seguridad que lo hará completo. Si te sana, lo hará totalmente, no a medias. Personalmente considero por mi propia experiencia que Él no obra a pedazos. Pon en sus manos tus peticiones. Recuerda que te concederá lo que anhela tu corazón. Puede ser física, material o espiritualmente; la clave es tener la certeza de que lo hará: “Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Y, si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido” (1 Juan 5:14-15).

Amado Señor: venimos a poner delante de Ti nuestras peticiones con la convicción de que Eres Dios y puedes hacerlo. Buen Jesús, no es la primera vez que recurrimos en Tu ayuda, pero sabemos que puedes hacerlo de nuevo. Te damos las gracias por tu fidelidad y porque tus promesas se convierten en milagros para nuestras vidas y gozosos decimos ‘Sí’ en ti y respondemos ‘Amén’ para la gloria de Dios. ¡Bendito amado Señor!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 3 de enero de 2020

Llegaremos a nuestro Sión con gozo completo


Volverán los rescatados del Señor, y entrarán en Sión con cánticos de júbilo; Tu corona será el gozo eterno. Se llenarán de regocijo y alegría y se apartarán de ellos el dolor y los gemidos. 
Isaías 51:11.

Lectura del día: Isaías 51:1-16.  Versículo del día: Isaías 51:11.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor Jesús vino a rescatarnos de las llamas del infierno. Él nació, sufrió y padeció muriendo en una cruz por nuestros pecados. Pero la victoria también llegó porque no se quedó muerto, sino que resucitó y resucitó para que entremos en el gozo eterno de Sión con alegría y gozo. Ya no habrá más tristeza ni dolor. ¡Gloria a Dios!
Este pasaje es para nosotros los cristianos. Nos lo debemos aprender y apropiar porque de la misma manera que veamos nuestra llegada al cielo, estaremos aquí también fortalecidos con esa bendita esperanza.

Jesús amado: gracias porque por Ti podemos tener la dicha de entrar a Sión con cánticos de júbilo coronados con el gozo eterno que por gracia nos ofreciste. Gracias porque también tu Palabra dice que Tú enjugarás toda lágrima que brote de nosotros. Tu Presencia nos basta para saber que llegamos al lugar preparado por Ti. ¡Bendito Eres Señor Jesús! ¡Te amamos!

Un abrazo y bendiciones.  

jueves, 2 de enero de 2020

Acepta gozoso el regalo de la salvación


Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte. 
Efesios 2:8-9.

Lectura: Efesios 2:1-10.  Versículos del día: Efesios 2:8-9.

MEDITACIÓN DIARIA

Para los cristianos es importante saber que recibimos a Cristo por fe. Hemos confiado y vuelto los ojos hacia Él. Es el regalo más maravilloso que podemos tener y como regalo no tenemos nada que hacer. Todo es obra de Dios quien ha puesto los ojos en nosotros. Ante esto, tenemos que tener la certeza que no necesitamos sacrificios ni obras de ninguna naturaleza porque ya el Señor Jesús hizo lo necesario al morir en una cruz por todos. Cuando recibimos un regalo lo aceptamos sin objetarlo porque al fin de cuentas es eso: un regalo. ¡Cuánto más entonces el regalo de la salvación!
Amigo: si nunca has tenido la oportunidad de conocer a Jesús como el Señor y Salvador de tu vida, te animo a que aceptes este regalo. Comenzando el año, nos hacemos muchos propósitos y queremos cambios radicales en nuestra vida. Permite que este sea uno de ellos. Podemos orarle a Jesús así:

Señor Jesús: gracias porque me amas. Yo te necesito; te abro la puerta de mi vida y te recibo en mi corazón como mi suficiente Salvador. Toma el control del trono de mi vida y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias por morir por mis pecados, por perdonarme, limpiarme y darme la vida eterna Contigo.

Un abrazo y bendiciones.


miércoles, 1 de enero de 2020

Este nuevo año lo dejamos en tus manos

Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría. 
Salmo 90:12. NVI.

Lectura: Salmo 90:1-17.  Versículo del día: Salmo 90:12.

MEDITACIÓN DIARIA

Es importante leer este capítulo de la biblia porque nos damos cuenta que estamos en las manos de Dios nuestro Creador. “Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios” (v. 2). Para el Señor mil años son como un día pasajero y cuando bien le parezca decir: “vuelvan al polvo”, así será. Él arrasa a las personas como si fueran sueños que desaparecen. Somos como la hierba que brota en la mañana, pero en la noche desaparece.  Dice el texto también que la vida se nos va como un suspiro y que llegaremos a los setenta o quizá a los ochenta, pero bien sabe Dios que no es fácil llevarlos (vv. 3-10). Por eso es que tenemos que aprender a contar bien nuestros días; saber que la vida es breve y gozarnos con el ‘hoy’, porque no sabemos si ‘el mañana’ existirá para nosotros.
Cuando entendemos esta enseñanza, dejamos de preocuparnos tanto por cosas que a la larga son inútiles o pasajeras, pero a las que les ponemos mucha tinta y nos atormentamos con ellas. Vivamos el día a día con la certeza que nuestra vida está completamente en las manos de nuestro Dios (Salmo 31:15). Hay algo muy bonito en este Salmo: “¡Sean manifiestas tus obras a tus siervos, y tu esplendor a sus descendientes!” (v. 16 en la lectura). Sí que nuestros hijos también vean su gloria y que el Señor confirme a la vez, la obra de nuestras manos.

Amado Dios: gracias porque bien sabemos que dependemos completamente de Ti. Llénanos de tu Santo Espíritu para que seamos sabios en manejar nuestras vidas. Enséñanos a entender la brevedad de la vida para que aprendamos a gozarnos con cosas sencillas como la sonrisa de un niño o admirando las aves, las flores, las montañas, el cielo o el mar. Tú, de seguro te encargarás de lo trascendental. Gracias muchas gracias bendito Señor por el año que comienza. Lo dejamos en tus manos. ¡Alabado seas por siempre!

Un abrazo y bendiciones. 

martes, 31 de diciembre de 2019

Los tiempos son del Señor. Nos queda agradecerle por los ya vividos

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 
Eclesiastés 3:1. RVR 1960.

Lectura: Eclesiastés 3:1-8.  Versículo del día: Eclesiastés 3:1.

MEDITACIÓN DIARIA

Quizá nos estamos preguntando: ¿qué hicimos en el año que termina? Tal vez, muchos proyectos e intenciones del corazón se nos quedaron en el tintero. De una cosa podemos estar seguros: Dios tiene en sus manos todos nuestros tiempos. Así es: “Mas yo en ti confío, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. En tu mano están mis tiempos” (Salmo 31:14-15). Esa es la clave: confiar en el Señor y dejar que Él nos dirija por la senda correcta con los proyectos que sean de su voluntad. Que el mismo Señor y Dios ponga en cada uno de nosotros tanto el querer como el hacer.
Los tiempos son del Señor. Por ahora, entonces, tengamos un momento de gratitud con nuestro Dios, por los ya vividos. Oremos:

Gracias Señor porque nos permitiste vivir un año más; gracias por los días de sol y por los nublados o con lluvias torrenciales también; por las tardes tranquilas y las noches tristes. Gracias porque nos diste salud para gozar y porque en medio de la enfermedad encontramos tu mano prodigiosa levantándonos. Porque muchas veces sentimos desfallecer, pero Tú fuiste nuestro sustento. Gracias por las manos amigas que permitiste que encontráramos; por las que nos llenaron con su risa, con su enseñanza o con un saludo cariñoso. Gracias por el amor, por lo hermoso y por todo lo dulce que hay al caminar en medio de las flores y la fauna. Gracias por las noches inspiradoras de una luna resplandeciente en medio de un cielo sosegado y con estrellas. Gracias por la sonrisa tierna de los niños, en especial los míos. Gracias por mi familia, la que está tan cerca pero también por la que desde lejos me envía su amor y apoyo siempre. Gracias, muchas gracias mi Señor. Mi vida está en tus manos.

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Te llama. Síguele


 —¿De dónde me conoces? —le preguntó Natanael. —Antes de que Felipe te llamara, cuando aún estabas bajo la higuera, ya te había visto. 
Juan 1:48. NVI.

Lectura: Juan 1:35-51.  Versículo del día: Juan 1:48.

MEDITACIÓN DIARIA

Natanael fue de los primeros discípulos de Jesús. Sin embargo, cuando Felipe lo invitó a ver a Jesús de Nazaret, sus palabras fueron despectivas: “—¡De Nazaret! —replicó Natanael—. ¿Acaso de allí puede salir algo bueno? —Ven a ver —le contestó Felipe” (v. 46). Se convenció porque el Señor dijo de él: “Aquí tienen a un verdadero israelita, en quien no hay falsedad. —¿De dónde me conoces? —le preguntó Natanael. —Antes de que Felipe te llamara, cuando aún estabas bajo la higuera, ya te había visto” (vv. 47-48).
Hoy, en pleno siglo XX1 Jesús también te llama para que lo sigas. Tal vez tampoco crees que sea el Enviado por Dios para restaurar la relación perdida con Él, desde miles de años atrás. Déjame decirte que el Señor también puede permitir que suceda algo extraordinario en tu vida para que creas que Él es el Salvador del mundo. También te ha visto reír, llorar, caminar sin rumbo; en soledad, desorientado, desanimado y equivocado. Él es el puente que simplemente hay que cruzar para volver a los brazos de nuestro Padre Celestial. No cierres tus oídos a su llamado; el tiempo se acaba y quizá ya no exista otra oportunidad. ¡síguele! No te arrepentirás y si ganaras la vida eterna a su lado. Te invito a orar en este momento:

Señor Jesús: te necesito; te abro la puerta de mi vida y decido seguirte para que seas mi Señor y Salvador. Toma el control del trono de mi vida y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias por venir a salvarme. Te pido perdón por mi falta de fe y no creerte. Gracias por perdonarme, limpiarme y darme una nueva vida Contigo. En tu Nombre Jesús, amén.

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 28 de diciembre de 2019

Utilízanos en tu obra


El Señor omnipotente me ha abierto los oídos, y no he sido rebelde ni me he vuelto atrás”. Isaías 50: 5. NVI.

Lectura: Isaías 50:1-11.  Versículo del día: Isaías 50:5.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor se encarga de poner palabras e instruir a los suyos para que en el momento exacto puedan exponer la Palabra a los necesitados o a los que andan equivocados; para que en verdad a los que utiliza, sean sus discípulos (v. 4). “Por cuanto el Señor omnipotente me ayuda, no seré humillado. Por eso endurecí mi rostro como el pedernal, y sé que no seré avergonzado” (v. 7). Estoy convencida que cuando hablamos su Palabra tal como es, el mismo Señor se encarga de respaldarnos y jamás nos dejará avergonzados.
Por eso, todos nosotros que ya conocemos la Verdad y esta Verdad es el Señor Jesucristo, debemos levantarnos con valor y anunciar el Evangelio de las Buenas Nuevas a cuantos podamos, máxime cuando vemos que los tiempos cada día son más difíciles y el día de su regreso está cerca.

Amado Jesús: queremos ser útiles en tu obra. Toma nuestras vidas y permite que seamos testigos fieles que anuncien las Buenas Nuevas de tu reino a diestra y siniestra. Danos el denuedo para compartir de Ti. Gracias precioso Espíritu Santo porque Tú nos das las palabras necesarias para llegar a tanto abatido y caído. ¡Te alabamos Señor!

Un abrazo y bendiciones.

Necesitamos un toque especial del Espíritu Santo

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