miércoles, 8 de septiembre de 2021

Dios es fuente de sabiduría

Afirma tus planes con buenos consejos; entabla el combate con buena estrategia. 

Proverbios 20:18. NVI.


Lectura: Proverbios 20:1-30.  Versículo del día: Proverbios 20:18.


MEDITACIÓN DIARIA


Siempre he pensado que en la multitud de consejos está la sabia decisión. Y al primero que debemos tener en cuenta para confirmar nuestros proyectos debe ser al Señor; miremos lo que nos dice más adelante la lectura: “Los pasos del hombre los dirige el Señor” (v. 24a). En oración, es importante acercarnos al Señor y contarle lo que deseamos hacer; incluso como decía un amigo de mis primeros años de cristiana: dialogar con Él, ponerle también una silla y empezar a ir formando el plan; seguro que las estrategias saldrán a flote. Después considero, sí vienen los consejos de personas, por un lado, sabias en sus apreciaciones y por otro, las que pueden aportarnos valiosas ideas de acuerdo a sus experiencias. No debemos echar a la borda ningún consejo; si hemos buscado la dirección de Dios, seguro nos guiará hacia lo necesitado y si lo planeado no sale a satisfacción, recordemos que no tenemos que entenderlo todo, Dios está al tanto del asunto (v. 24b).  El Señor irá evolucionando el proyecto; Él es fuente de sabiduría.


Amado Señor: gracias por poder contar Contigo en todos nuestros planes. Gracias por los consejos que recibimos de personas temerosas de Ti y de las que nos colaboran con consejos que nos ayudarán a sacar avante lo planeado. Señor, definitivamente en Ti encontramos todo lo que necesitamos en cualquier área de nuestra vida y esta no te es indiferente. Gracias, muchas gracias bendito Dios.


Un abrazo y bendiciones.

martes, 7 de septiembre de 2021

Tú sabes exactamente cuáles son los tiempos perfectos

 Pero tú, espera en el Señor, y vive según su voluntad, que él te exaltará para que heredes la tierra”. 

Salmo 37:34. NVI.


Lectura: Salmo 37:34-40.  Versículo del día: Salmo 37:34.


MEDITACIÓN DIARIA


Siendo sinceros, no es fácil esperar en el Señor. Cuando el Señor nos ha dado una promesa y pasan los días, los meses, los años tal vez, y nada que llega, no es fácil esperar. A menudo creo que son nuestros pensamientos los que se interponen de un modo u otro para alterar la confianza que, en últimas, es la que cuenta en ese periodo. Sí, sí; nuestra confianza está basada en la fe y la fe debe de estar soportada exclusivamente en Dios y su Palabra. De ahí que sea tan necesario alimentarnos diariamente de ella y a la vez, no cortar la comunicación con el Señor. Recordemos que Él es todo un caballero y no se inmiscuye si no le tocamos; sin embargo, yo diría, que va mirando, mirando y nos deja a ver hasta dónde avanzamos solos, pero en el momento exacto: ¡llega! Su fidelidad jamás se agota: “Él es su fortaleza en tiempos de angustia. El Señor los ayuda y los libra” (vv. 39-40). Y quizá es en esos instantes en que comprendemos su enseñanza esperando la respuesta.

No porque seamos débiles para esperar no somos justos; no porque no sepamos esperar en Él no somos salvos. Recordemos algo del devocional de ayer: “Mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9). Esta debilidad también cuenta y ahí estará nuestro amoroso Dios para tendernos su mano nuevamente y proseguir. En tus manos están nuestros tiempos.


Amado Señor: gracias porque en nuestra carne no es fácil esperar. Gracias porque Tú Eres un Dios Inmutable; no cambias. Gracias porque incluso en la espera, nos demuestras amor y fidelidad. Gracias Señor por amarnos tanto. Somos inconstantes, perezosos, despreocupados; sin embargo, no te cansas de nosotros. Perdónanos por no apreciar tan grande tesoro que tenemos. Enséñanos a ser fieles a Ti, a hacer tu voluntad y a no permitir que dejemos de buscarte por circunstancias adversas. Tú lo sabes todo y sabes exactamente cuáles son los tiempos perfectos. ¡Te amamos Señor Dios, Sabio y Poderoso!


Un abrazo y bendiciones.

lunes, 6 de septiembre de 2021

¡Tu superabundante Gracia lo es todo!

 Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos. 

Hebreos 4:16. NVI


Lectura: Hebreos 4:14-16.  Versículo del día: Hebreos 4:16.


MEDITACIÓN DIARIA


A veces pasamos una y otra vez por encima de determinados versículos sin la mayor atención. Y el del día, es uno de esos; quizá el Señor me quería hablar en el momento propicio y ayer, después de la predicación en mi Iglesia, sí que le hallé significado.

Cuando recibimos al Señor Jesús en nuestras vidas, tenemos la plena seguridad de su bendita gracia, que siempre nos acompaña y por ende sabemos que nos ha regalado la salvación. Y no una parte de la salvación o una incompleta. Miremos lo que nos afirma la Palabra de Dios más adelante en el mismo Libro de Hebreos: “Como Jesús permanece para siempre, su sacerdocio es imperecedero. Por eso también puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, ya que vive siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:24-25). ¡Qué belleza de Dios tenemos! Ahora entiendo más, el porqué, nosotros no perdemos la salvación. No quiere decir que no tengamos tentaciones y no caigamos; claro que sí. Pero hay algo extraordinario en esto: El Señor no nos deja caídos, porque primero que todo, está el Espíritu Santo que intercede por nosotros en nuestra debilidad con gemidos indecibles (Romanos 8:26). También, nuestro buen Jesús que ejerce un sacerdocio imperecedero, vive siempre intercediendo por nosotros. De ahí que nos exhorta a acercarnos confiadamente al trono de nuestro Dios amoroso, para que Él en su misericordia y bondad nos ayude en el momento que más la necesitemos. Y lógico los momentos más difíciles, creo yo, son los de resistir la tentación; pero ahí está nuestro buen Señor, por eso también nos afirma: “Te basta Mi gracia, pues Mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9a. NBLA). Así es, su gracia es todo lo que necesitamos, nada más, ¡su bendita gracia! ¡Gloria a Dios! Como decía Pablo, me gloriaré en mi debilidad para que se manifieste el poder de Cristo en mí.


¡Oh gran Señor y Dios bueno! Entender tu bendita gracia de esta manera es descargarnos completamente en Ti; es despojarnos del peso de la culpa que nos agobia. Gracias, gracias Señor por enseñarnos a verla a tu manera, no a la nuestra donde le ponemos peros y trabas. No tenemos por qué acercarnos al trono de tu gracia con temor y desconfianza. Tú nos has abierto de par en par las puertas del Lugar Santísimo para entrar con plena libertad y hablar Contigo como con el Mejor de los Amigos. ¡Tu superabundante gracia, lo es todo!


Un abrazo y bendiciones.

sábado, 4 de septiembre de 2021

El Señor sí cumple lo que promete

Todas las promesas que ha hecho Dios son ‘sí’ en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos ‘amén’ para la gloria de Dios. 

2 Corintios 1:20. NVI.


Lectura: 2 Corintios 1:18-22.  Versículos del día: 2 Corintios 1:10


MEDITACIÓN DIARIA


Me voy a centrar únicamente en el énfasis de que Dios cumple lo que promete. Nosotros como humanos somos los que no cumplimos, por eso es mejor no pronunciarle a Dios vanas palabras: “No te apresures, ni con la boca ni con la mente, a proferir ante Dios palabra alguna; él está en el cielo y tú estás en la tierra. Mide, pues, tus palabras”; “Cuando hagas un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple tus votos: Vale más no hacer votos que hacerlos y no cumplirlos” (Eclesiastés 5:2 y 4-5). Muy diferente a Dios que sí cumple lo que promete. Si el Señor promete algo, simplemente hay que creerle, porque bien nos afirma también la Palabra de Dios lo siguiente: “Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que promete ni lleva a cabo lo que dice?” (Números 23:19). Dios no fue ‘sí’ y ‘no’; en él siempre ha sido sí” (v. 19 en la lectura). “Él siempre ha sido sí”; que esto no se nos olvide.

Si el Señor te regaló alguna promesa espérala con gozo. Si es una promesa a través de una visión, de un sueño, no dudes: “Pues la visión se realizará en el tiempo señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá” (Habacuc 2:3). Yo sigo esperando la promesa que el Señor me dio hace unos años en Hageo 2:6-9 y confieso, creo y proclamo que se realizará en el tiempo señalado; que marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. La espero porque sin falta vendrá. ¡Gloria a Dios!


Amado Señor mío y Dios mío: te doy gracias porque sé en quien he creído. Eres el Dios Todopoderoso, Sabio, Misericordioso, Bondadoso y Omnipotente. Gracias porque Tú no Eres como nosotros que fallamos al hablar. Tú cumples lo que prometes a los tuyos porque tus Palabras son fieles y verdaderas. Gracias Señor; esperamos gozosos tus benditas promesas.


Un abrazo y bendiciones. 

viernes, 3 de septiembre de 2021

No somos nada y sin embargo, ¡cuánto nos ama!

Como un pastor que cuida su rebaño, recoge los corderos en sus brazos; los lleva junto a su pecho, y guía con cuidado a las recién paridas. 

Isaías 40:11. NVI.


Lectura: Isaías 40:6-31. Versículo del día: Isaías 40:11.


MEDITACIÓN DIARIA


Continuamos con más promesas para levantar nuestro ánimo y entender que no estamos solos. Este es nuestro Señor. El que llega con poder; el que ha medido las aguas en la palma de su mano y abarcado entre sus dedos los cielos (v. 12). El Señor es quien ordena a la multitud de estrellas una por una y llama a cada una por su nombre y no falta ninguna de ellas (v. 26). Nosotros, no tenemos ningún derecho a reclamarle porque si no lo sabias: “El Señor es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable” (v. 28). Así es nuestro Dios que nadie puede igualar ni comparar; es el mismo que está pendiente de cada una de sus ovejas. Es el que busca a la perdida y recoge a la extraviada; el que venda sus heridas y fortalece a las débiles (Ezequiel 34:16). Definitivamente como lo dijo David: “¿Qué es el hombre, para que en él pienses?” (Salmo 8:4). No somos nada y sin embargo ¡cuánto nos ama!

Y nos cierra el Señor este capítulo con broche de oro afirmando: “Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán” (vv. 29-31). Igualmente, no importa si te sientes alejado, perdido, cansado, agobiado; si te consideras viejo y que ya las fuerzas no alcanzan. Esta es Palabra de Dios y es para ti y para mí: nos tomará en sus brazos para devolvernos al redil; volaremos como las águilas y correremos sin fatigarnos ni cansarnos. El Creador de cielos, mares y tierra no miente y nos ama más que nadie. ¡Creámosle!


Amado Dios y Señor nuestro: no tenemos palabras para decirte lo agradecidos que estamos Contigo. A veces nos cuesta entender como Tú, un Dios tan Omnipotente y Soberano, te fijas en nosotros que lo único que hacemos es fallarte. Gracias, muchas gracias buen Dios y Señor. Gracias por tomar nuestra debilidad, nuestras fallas, nuestro cansancio y fatiga y levantarnos tan alto como el vuelo de las águilas. Gracias por buscarnos, alzarnos junto a tu pecho, restaurarnos y pastorearnos como a lo más precioso de tu redil. ¡Te amamos Señor!


Un abrazo y bendiciones.

jueves, 2 de septiembre de 2021

Linda promesa para ti y para mí

No tengas miedo, porque yo te he liberado. Te puse tu nombre y me perteneces. 

Isaías 43:1. PDT (Palabra de Dios para todos).


Lectura: Isaías 43:1-5a.  Versículo del día: Isaías 43:1.


MEDITACIÓN DIARIA


¡Qué linda promesa la que el Señor da a través del profeta Isaías! A pesar de las circunstancias, el Señor me ama. Me sigue diciendo: si tienes que atravesar aguas, no te ahogarán; si tienes que caminar en el fuego, no te quemará porque Yo soy tu Dios, soy tu Salvador (vv. 2-3),

No solamente es para mí esta promesa; es para todos nosotros. Si creemos que los problemas nos están ahogando o que el desierto por el cual vamos está demasiado caluroso y árido, no temas. Y vuelve más adelante a repetírnoslo: “Tú vales mucho para mí, te estimo mucho, te amo” (v. 4a). ¡No alanzamos a dimensionar cuánto nos ama el Señor! Si lo entendiéramos, los problemas se verían minúsculos. El gran amor del Señor los opacaría.

No sé cuál sea tu situación hoy; tal vez, una deuda financiera; la pérdida de un ser querido; una relación fracturada; incertidumbre o fracaso; falta de fe, de propósito en tu vida; baja autoestima; te encuentras confundido(a), Cualquiera que sea el motivo de tus problemas y conflictos; Dios, el Dios que te buscó y llamó por tu nombre está presente diciéndote: ¡tú me perteneces! ¡No tengas miedo, yo estoy contigo! (v. 5a).


Mi Señor amado: gracias por ser nosotros tan especiales para Ti. Gracias porque un día nos rescataste de las garras del infierno; nos tomaste en tus brazos y dijiste: ‘eres mío(a); no te asustes ni tengas miedo. Te puse un nombre y nadie te podrá arrebatar de mi mano’. Gracias bendito Señor porque somos Tuyos, te pertenecemos. Nos compraste con tu preciosa sangre y nada ni nadie nos podrá separar ya de tu lado. ¡Te amamos Señor y Dios! ¡Nuestro Redentor, nuestro Benefactor! ¡Nuestro Dios Eterno! ¡Tú Eres Único!


Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Todo lo mío te es conocido, por eso te necesito

 Señor, tú me examinas, tú me conoces. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; aun a la distancia me lees el pensamiento. 

Salmo 139:1-2. NVI


Lectura: Salmo 139: 1-18.  Versículos del día: Salmo 139:1-2.


MEDITACIÓN DIARIA


Cuántas veces sucede que queremos huir, salir corriendo. Si somos sinceros creo que a todos nos ha pasado. Pero cuando ya somos cristianos se nos devuelve la página y nos decimos. ¿A dónde puedo ir Señor que no estés Tú? Bien dice los versículos del día, que nuestro Dios, lo sabe todo; ni siquiera hemos alcanzado a pensar algo, cuando Él ya lo sabe. Dice también este Salmo que mis quehaceres y aun lo que no hago, para dónde voy, y lo que voy a decir, ya lo conoce. No hay sitio donde yo quiera ir que mi Señor no lo sepa; sea que quiera subir al cielo o bajar a lo profundo de la tierra, también allí lo encontraría. Tú me observabas mientras se iban entretejiendo mis huesos; todo mi ser ya lo conocías. Y sí; tengo que reconocer que es maravilloso este conocimiento sobre mí. Así que, si me enfado con Él, nada saco porque no puedo huir de su Presencia.  (vv. 3-16).

Por más que queramos alejarnos, no seguir, renunciar, el amor del Señor y su bendita misericordia no nos dejan, son inalcanzables. Él va adelante llevándonos de su mano y aunque creamos no verlo ni sentirlo, siempre estará ahí. No hay vuelta de hoja, no hay cómo renunciar a tan admirable amor.


Amado Señor: mi oración es que, ya que conoces todo lo mío, no me dejes caer en tentación; no me sueltes de tu mano. Toma todo mi ser y mis deseos; Señor destruyo argumentos, altivez y cualquier muralla que se interponga en mi andar, poniendo todos mis pensamientos en cautiverio para que se sometan a Ti. ¡Te necesito tanto mi Señor! Gracias, gracias mi buen Dios y Señor por escucharme. ¡Te amo!


Un abrazo y bendiciones.

¿Cuál forma de idolatría está reemplazando a Dios?

  ¿Por qué provocan mi enojo quemando incienso a ídolos que ustedes han hecho aquí en Egipto? Lo único que lograrán es destruirse y hacerse ...