viernes, 5 de octubre de 2018

Salgamos a hablar de Jesús como es su deseo


Al oírlos, Jesús les contestó: No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores. 
Marcos 2:17. NVI.

Lectura: Marcos 2:13-17.  Versículo del día: Marcos 2:17.

MEDITACIÓN DIARIA

Los maestros de la ley y los fariseos al ver que Jesús comía con los recaudadores de impuestos que eran los peores vistos se preguntaban: “¿Y este come con recaudadores de impuestos y con pecadores?” (v. 16). Muy seguramente es la misma pregunta que se hacen los legalistas y religiosos de esta época. Muchos quisieran ver a los cristianos volando en el aire en vez de dejarlos tocar tierra porque consideran que cualquier cosa que tenga que ver con el mundo ya es de condenación. Así no es. El mismo Señor Jesús nos da con Mateo ese ejemplo. Si nosotros pisamos aire, ¿quién irá a llevar el mensaje de las Buenas Nuevas de salvación? El Señor le oró al Padre por nosotros así: “No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno” (Juan 17:15). Muy explícita su oración por nosotros. Es que estamos en este mundo y tenemos que tocar tierra y defendernos de los dardos del Maligno aquí en donde estamos.
De verdad que mi parecer es dar testimonio con los de afuera; porque si solamente nos vemos con los de la Iglesia entramos en un círculo vicioso que tarde o tempano se romperá. Lo mejor es salir y hablar de la vida de Jesús a los que no están con nosotros, para que ellos también tengan la oportunidad de conocerle y salvarse. El Señor nos dejó encomendada la gran comisión (Mateo 28:19-20); no temas salir a hablar de Jesús; lo máximo que te pueden decir es no; y si aceptan al Señor en sus vidas has puesto tu granito de arena para que haya fiesta en el cielo por uno más que entra al reino de Jesús.

Amado Señor: permite que no nos dejemos engañar por el enemigo cuando nos pongan obstáculos para hablar de Ti. Danos valor, discernimiento y denuedo para salir a predicar lo que también un día nos compartieron y llegar a entender tu buena voluntad para quien se acerque a Ti.

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 4 de octubre de 2018

Demos testimonio practicando la misericordia


Defiendan la causa del huérfano y del desvalido; al pobre y al oprimido háganles justicia. 
Salmo 82:3. NVI.

Lectura: Salmo 82:1-8.   Versículo del día: Salo 83:3.

MEDITACIÓN DIARIA

En estos tiempos en que el orden del día es la corrupción, los más indefensos como los pobres, desvalidos y oprimidos son los más afectados. Se les considera incluso como menos y se maltratan sin ninguna consideración. Vemos cantidad de niños huérfanos y viudas sin ninguna ayuda por parte del Estado pasando necesidades. Es con ellos en especial, que el Señor nos manda a obrar con justicia y no seguir la corriente de los demás. Nosotros debemos demostrar que somos diferentes y practicar la misericordia con el menesteroso y el necesitado; librarlos de las artimañas de los impíos y defenderlos en lo que esté a nuestro alcance (vv.4-5).
Aprendamos a practicar el amor incondicional. No porque estemos sentados sobre laureles olvidarnos de los desprovistos. A lo largo de la Biblia, Dios recomienda a las viudas y huérfanos; así que acatemos el deseo de Dios de tenderles la mano. Demos testimonio practicando la misericordia.

Amado Dios: gracias por tu Palabra que nos edifica cada día y nos recuerda muchos valores quizá ya aprendidos pero fáciles de olvidar en este mundo insensible en que vivimos. Queremos ser verdaderos cristianos ofreciendo al prójimo un amor tan incondicional como el tuyo. ¡Te alabamos Señor!

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Sembrar la semilla de tu Palabra en los pequeños


Enséñenselas a sus hijos y repítanselas cuando estén en su casa y cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten. 
Deuteronomio 11:19. NVI.

Lectura: Deuteronomio 11:16-32.  Versículo del día: Deuteronomio 11:19.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor Dios no solamente les dice a los de su pueblo que se graben en el corazón y la mente sus palabras (v. 18), sino que también se las inculquen a los que vienen, a las generaciones posteriores. Agrega el versículo que sigue al del día: “escríbanlas en los postes de su casa y en los portones de sus ciudades” (v. 20). Muy seguramente ya no se escribirán en los postes y portones pero si tenemos acceso a muchos cuadros y adornos muy bonitos e ilustrativos que podemos colgar en sus alcobas y resto de los hogares, que además sirven de hermosa decoración.  Por eso, de igual manera manda lo siguiente la Palabra de Dios: “Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará” (Proverbios 22:6).
Me alegró ver que mi nietecita de dos añitos y ocho meses, va entendiendo el camino del Señor y como solución a sus problemas pide que se le ore a Papito Dios. Lloró porque se despertó, no vió a sus papis que estaban comprando unas cosas y al llegar ellos a consolarla le decían que no tenía por qué llorar así, que estaba con los abuelitos y el tío; además ellos jamás la dejarían. La niña solo le musito a su papi: ‘ora para que se me pase el miedo’. También vio al caminar una palomita herida en una patica y pidió a sus papitos orar para que la palomita se sanara. Esas actuaciones me hicieron comprender más profundamente, la necesidad de enseñarle a los niños el camino de Dios y la obligación que tenemos con Dios de hacerlo correctamente.

Amado Dios: Gracias por la linda labor que tenemos como padres, abuelos y educadores de los que empiezan a vivir. Te rogamos Señor que nos llenes de tu Santo Espíritu con sabiduría, discernimiento y amor hacia los pequeños, para sembrar en ellos la semilla de tu Palabra. ¡Bendito eres buen Dios y Señor!

Un abrazo y bendiciones.

martes, 2 de octubre de 2018

La sabiduría que Dios ofrece

Porque el Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios” 
Proverbios 2:6. NVI.

Lectura: Proverbios 2:1-22.  Versículo del día: Proverbios 2:6.

MEDITACIÓN DIARIA

Sí; el Señor da la sabiduría y si no la tenemos podemos pedirla: “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” (Santiago 1:5). Todos podemos gozar de ese don divino; es un don porque es un regalo más que el Señor quiere darnos. Cundo Dios nos declara justos por la obra inmerecida a la humanidad por Cristo el Señor, podemos acercarnos al trono de la gracia y pedirle lo que necesitamos. “Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la equidad y todo buen camino; la sabiduría vendrá a tu corazón, y el conocimiento te endulzará la vida” (vv. 8-10 en la lectura). Entonces, llegamos a comprender lo que es la verdadera justicia y el derecho, entendemos el porqué del Señor al darla a los que quizá son menospreciados. Dios mira el corazón de las personas y cuando este le agrada, Dios se encarga de derramar todo su potencial en él.
La sabiduría del mundo, dice Pablo, es locura; por eso Dios “tuvo a bien salvar, mediante la locura de la predicación, a los que creen”; “pero para los que Dios ha llamado, lo mismo judíos que gentiles, Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios” (1 Corintios 1: 22 y 24). Así que de ahora en adelante no puedes creerte el cuento del enemigo diciéndote: ‘no eres digno’, no eres apto’, no puedes,’ porque así no tengas los títulos que exige el mundo, tienes al más Grande de los Sabios, al que es la Sabiduría perfecta: Cristo Jesús. Dios te puede hacer más sabio que alguno de ellos. “Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es” (1 Corintios 1:27-28).

Amado Dios: Gracias por el enorme privilegio de ser un hijo tuyo por la obra redentora de Jesús en la cruz. Gracias porque juntamente con el regalo de la salvación, me ofreces la sabiduría divina para aplicarla en mi vida cotidiana y glorificar tu Nombre. ¡En verdad, Eres el Más Grande, Poderoso y Sabio! ¡Te amo buen Dios!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 1 de octubre de 2018

Los detalles de mi Sanador


A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 
Marcos 2:11.

Lectura: Marcos 2:1-12.  Versículo del día: Marcos 2:11.

MEDITACIÓN DIARIA

Siempre recordaré este versículo que estaba en la puerta de mi habitación cuando me hicieron la cirugía de mastectomía total por el cáncer en mi seno izquierdo. Había tenido una noche muy difícil y era el segundo día después, y yo quería salir ya de esa clínica. Pasó a visitarme una médica amiga y le dije que me ayudara a levantarme para que cuando pasara el médico de turno, me viera con fuerzas y autorizara la salida. Recuerdo que ella lo hizo con cierto temor porque sabía lo delicado que había sido el proceso, pero me ayudó. Yo le había pedido al Señor que me llevara para mi casa pero en medio de mi deseo no quería hacer algo que más allá fuera en contra de mi recuperación. Me levanté hacia el baño y al voltear la mirada hacia la puerta me encontré con este pasaje: “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”. Fue para mí la confirmación de parte de Dios que me podía ir. En efecto el médico pasó y dijo que tenía que esperar a mi cirujano para que el diera el visto bueno y así sucedió.
Le doy gracias al Señor porque en momentos de confusión e incertidumbre Él siempre está presente. Jamás nos deja; sea en el momento que sea aparece para brindarnos su mano protectora y como en mi caso: levantarme. Estos pequeños detalles son los que en realidad han ayudado a acrecentar mi fe y confianza en mi Dios y Sanador.

Mi Señor y Dios: nunca dejaré de agradecerte tanta bondad para conmigo. Te alabo y doy honor y gloria a Ti que has sido el Dador de mi vida y mi Dios en quien puedo confiar plenamente. Gracias bendito Señor porque solo tu mano prodigiosa puede hacer las maravillas que Tú has realizado en mi vida. ¡A Ti todo loor y honra!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 29 de septiembre de 2018

La restauración cambia nuestro rostro


Restáuranos, oh Dios Todopoderoso; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros y sálvanos. 
Salmo 80:7. NVI.

Lectura: Salmo 80:1-19.   Versículo del día: Salmo 80:7.

MEDITACIÓN DIARIA

Hermoso Salmo pidiendo al Señor por la restauración del pueblo judío; tal parece, que hace alusión al tiempo en que estuvieron cautivos en Babilonia. Si lo aplicamos a nuestras vidas, también podemos decir que el atravesar aflicciones y penas difíciles, nos hacen humillados o sometidos a personas o entidades bien sea por deudas o por la misma situación vivida. Igual como el Salmista clamamos: “¿Hasta cuándo, Señor Dios Todopoderoso, arderá tu ira contra las oraciones de tu pueblo?  Por comida, le has dado pan de lágrimas; por bebida, lágrimas en abundancia. Nos has hecho motivo de contienda para nuestros vecinos; nuestros enemigos se burlan de nosotros” (vv. 4-6). Creo que nadie puede ufanarse de no haber vivido situaciones parecidas: unos en el campo físico, otros en el financiero y hasta en el área emocional; y es ahí cuando volteamos los ojos al Dador de la vida para clamarle por nuestras angustias.
Cuando por fin llega el momento de la restauración, nuestras acciones demuestran regocijo y paz. El rostro que es el primero en demostrar las dificultades cambia totalmente; se llena de júbilo y las facciones se distensionan. La restauración nos da júbilo, alegría, gozo, paz y bienestar. Cuando llega esa bendita restauración podemos mostrar una cara feliz, que rebosa en optimismo y agradecimiento a Dios. Aprendamos a ser agradecidos con nuestro buen Dios. Si no fuera por los momentos de crisis vividos no podríamos dar fe en lo que Él es capaz de hacer. Toda tribulación se convierte en motivo de exaltación de su poder y de su fidelidad.

Amado Señor: Sí, hemos estado cautivos en medio de desiertos secos y sedientos, pero Tú siempre nos has respondido con amor y misericordia para restaurarnos y llevarnos hacia un camino despejado, limpio y sosegado. Gracias bendito Señor porque tu fidelidad nunca se agota. Oro por las personas que hoy se encuentran atrapadas en enfermedades, deudas, atravesando el dolor de una pérdida familiar o crisis de divorcio, para que ellas vuelvan los ojos hacia Ti,  vean tu mano protectora sobre sus vidas, y sus rostros cambien el dolor por alegría. Gracias buen Dios.

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Solamente Tú eres Dios y Señor


Por eso, despójate de lo pagano que hay en tu corazón, y ya no seas terco. Porque el Señor tu Dios es Dios de dioses y Señor de señores; él es el gran Dios, poderoso y terrible, que no actúa con parcialidad ni acepta sobornos. 
Deuteronomio 10:16-17. NVI.

Lectura: Deuteronomio 10:10-22.  Versículos del día: Deuteronomio 10:16-17.

MEDITACIÓN DIARIA

Si eres parte del pueblo de Dios, por lo tanto, estás en la tierra prometida. Así que ya es hora de no seguir con todas esas prácticas que solías hacer. “Nadie entre los tuyos deberá sacrificar a su hijo o hija en el fuego; ni practicar adivinación, brujería o hechicería; ni hacer conjuros, servir de médium espiritista o consultar a los muertos. Cualquiera que practique estas costumbres se hará abominable al Señor” (Deuteronomio 18:10-12). Dios demanda de ti, toda tu atención hacia Él. Olvídate de las prácticas paganas que hasta ahora has venido haciendo. Puedes pensar que jamás has dejado a Dios porque simplemente practicas una religión, pero Dios quiere de ti, mucho más. Él desea toda tu atención. Todo lo escrito en el Antiguo Testamento está corroborado en el Nuevo. El Señor te permitió conocerle para que también lo proclames como Dios de dioses y Señor de señores; para que lo ames con todo el corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas (Marcos 12:30). Si lo haces de esta manera, no tienes por qué tener otros dioses. Ya es hora de dejar atrás todo lo que te aleje de Él.
Recuerda que el Señor Jesús vino a salvarte del pecado y a darte libertad (Juan 8:32). Si en verdad reconoces a Jesús como tu Dios, tu Señor y Salvador, no vuelvas a tus prácticas de antaño.

Amado Señor: Enséñame a no ser terco(a) y sentarme en mi propia opinión desconociendo lo que dice tu Palabra. Hoy confieso que he sido débil y no me he despojado de prácticas paganas que me alejan de Ti. Señor Jesús, deseo conocerte plenamente para gozar de la libertad que solamente Tú puedes darme. Toma mi vida y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias por perdonar mi infidelidad y mi pecado de idolatría. Reconozco que solamente Tú eres Dios, Señor y Salvador. ¡Te amo Señor!

Un abrazo y bendiciones.

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