sábado, 5 de enero de 2013

Nos corresponde hacer el bien



No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos
Gálatas 6:9.


Lectura: Gálatas 6:1-10. Versículo del día: Gálatas 6:9.

MEDITACIÓN DIARIA

Dios nos manda a hacer bien cualquiera que sea la situación sin mirar a quién y por qué.  Todo cristiano debe tener en mente que si pertenece al Señor Jesucristo, su vida debe de estar llena de Él: “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica” (Efesios 2:10). 
Si bien es cierto que a veces el hacer el bien, agota, dice la Palabra que cuando lo hacemos, cosecharemos.  Cualquier obra que hagamos tiene su recompensa; quizá no veamos sus frutos o les corresponda a los nuestros verlos y disfrutarlos, porque todo lo que sembremos tendrá su cosecha, sea para bien o sea para mal.  Nos incumbe por lo tanto actuar siempre deseando el bien del prójimo, así en ocasiones se sienta agotamiento o frustración por la labor desarrollada.  Preguntémonos entonces: ¿por qué el hombre de bien se cansa de realizar buenas obras, mientras que el malvado no se cansa de hacer el mal?  Si somos su hechura tenemos que marcar la diferencia. 
Actuemos como nos corresponde: una palabra de ánimo, un detalle demostrando nuestra solidaridad, un abrazo, una oración; todo esto cuenta.  Somos llamados a estar en las buenas y en las malas: “Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe” (v. 10 en la lectura).  No dejemos pasar un solo día, sin realizar nuestra buena obra.   

Amado Señor: En tu paso por la tierra siempre hiciste lo bueno con las personas atribuladas de una u otra forma para demostrarnos cómo debe de ser el comportamiento nuestro hacia el prójimo.  Si somos tu hechura permite que también tengamos el mismo proceder.  Pon en nosotros el querer como el hacer por tu buena voluntad.

Un abrazo y bendiciones.   

viernes, 4 de enero de 2013

Pecadores pero justificados



Ahora bien, cuando buscamos ser justificados por Cristo, se hace evidente que nosotros mismos somos pecadores.  
 Gálatas 2:17.


Lectura: Gálatas 2:15-21.  Versículo del día: Gálatas 2:17.

MEDITACIÓN DIARIA

Nos encontramos a menudo con personas que consideran que si somos cristianos es porque nos volvimos perfectos o porque desde antes éramos “demasiado buenos” para recibir esa gracia.  En ambas situaciones se está errado: no somos perfectos; lo que sucede es que el Señor va haciendo una regeneración en el nuevo creyente: “Si alguno está en Cristo, es una nueva creación.  ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” (2 Corintios 5:17) y por otro lado, no existe nadie bueno que pueda decir lo contrario: “No hay un solo justo, ni siquiera uno;… No hay nadie que haga lo bueno, ¡no hay uno solo!”; “pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios” (Romanos 3:10-12 y 23).  El cielo va a estar lleno de pecadores, pero de pecadores arrepentidos.  Justificados ya, con la sangre de Cristo.
En resumen: Dios ya no mirará más nuestros pecados porque todos estos estarán cubiertos con la preciosa sangre derramada en la cruz. “Hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la ley” (v. 16 en la lectura).  Simplemente no somos justos, somos justificados por el Señor Jesucristo cuando nacimos de nuevo con Él (Juan 3:3).

Amado Dios: Gracias por permitirnos entrar a tu redil ya justificados por la sangre de tu Hijo amado.  Gracias porque nos ves con tus ojos divinos y para ti somos especiales aunque el mundo nos mire de otro modo. 

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 3 de enero de 2013

El tiempo tiene un valor incalculable



Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.  
 Salmo 90:12.


Lectura: Salmo 90:1-17.  Versículo del día: Salmo 90:12.

MEDITACIÓN DIARIA

Hay que aprender a administrar bien el tiempo de manera que todo lo que se haga durante el día sea fructífero.  El tiempo no se puede coger para guardarlo en una cajita porque no es tangible, es una percepción subjetiva. Lo que sí nos corresponde es darle el uso correcto y para esto es necesario saber programar bien las actividades y entender que cada una de ellas debe ser hecha de la mejor manera.  Algo útil para valorar al respecto sería el tiempo consagrado a los seres queridos disfrutando cada minuto y segundo como si fuera el último.  
Propongámonos  que dentro de las intenciones para este nuevo año estén: el ser buenos administradores del tiempo y que el dedicado a los que amamos sea un tiempo de calidad inigualable.

Señor: El tiempo avanza asombrosamente y no podemos hacer nada para detenerlo.  Enséñanos a valorarlo sabiamente de manera que podamos día a día sacarle el mayor provecho.

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 2 de enero de 2013

El cambio tiene que suceder



Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador, él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia.   
Tito 3:4-5.


Lectura: Tito 3:1-11. Versículos del día: Tito 3:4-5.

MEDITACIÓN DIARIA

Antes de conocer y recibir al Señor actuábamos bajo los efectos del pecado, por eso para el creyente existe un: “antes de” y un “después de”.  Indudablemente que el nuevo cristiano tiene un cambio que debe ser notado por quienes lo rodean porque es precisamente el Señor manifestándose a través de su Santo Espíritu, regenerando y renovando de un modo integral todas las áreas de su vida (v.5).  Así lo hizo el Señor con el fin de justificarnos con su gracia y ser herederos de una vida eterna (v. 7).
Dios por amor a la humanidad envió a su Hijo al mundo y el Señor Jesucristo vino a dar su vida por el hombre pecador; sufrió y llevó sobre su cuerpo todo el peso de sus pecados.  Lo hizo no porque lo mereciera ni porque sus obras fueran las mejores: simplemente actuaron su amor y misericordia.  Para lograr este cambio se debe ser sensible a la voz del Señor y dispuestos a hacer lo bueno (vv 1 y 2).
Sí es necesario el compartir pero dejemos que nuestras propias actuaciones hablen por sí solas del Dios que nos redimió.

Amado Señor: Gracias por el amor y la bondad que has puesto en nuestros corazones.  Permítenos valorar el sacrificio tuyo y dejarnos llenar por tu Santo Espíritu de tal modo que el fruto sirva para regenerarnos y renovarnos diariamente.

Un abrazo y bendiciones.

martes, 1 de enero de 2013

Sus planes siempre son de bienestar



Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. 
Jeremías 29:11.


Lectura: Jeremías 29:4-14.  Versículo del día: Jeremías 29:11.

MEDITACIÓN DIARIA

Comienza un nuevo año, con nuevos proyectos y planes; con expectativas múltiples frente a lo que será el 2013.  Aunque la lectura va dirigida a los judíos cautivos en Babilonia, son palabras de Dios a través del profeta Jeremías y que también podemos apropiárnoslas en este tiempo.  Ahora nosotros somos su pueblo y en verdad, debemos seguir el transcurso de la vida sin importar el lugar donde nos encontremos.  Quizá haya cambios fundamentales por un nuevo trabajo o porque las circunstancias así lo exijan; lo importante es reconocer que el Señor va adelante abriendo puertas por más difíciles que parezcan, porque lo que tiene es superior a lo esperado y llenará todas las expectativas nuestras.
Confiemos en su promesa y permanezcamos caminando de su mano.  La vida continúa con todos sus pormenores: Construyan casas, planten huertos, cásense y cansen a sus hijos. Además busquen el bienestar de la ciudad y oren por ella (vv. 5-7); esto quiere decir simplemente: “sigan viviendo”. Donde el Señor nos lleve, seguro que será el lugar apropiado para cumplir sus planes de bienestar.

Señor y Dios: Doblegamos nuestra vida hacia ti. Te entregamos todos los anhelos y deseos que tenemos en el corazón para este nuevo año, con la certeza de que si hay un camino errado, nos guiarás por el correcto hasta llegar al lugar donde manifestaras nuevamente todo tu poder y gloria. Gracias Señor por estar pendiente de nosotros y demostrarnos incondicionalmente tu amor.

Un abrazo y bendiciones.

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