miércoles, 26 de mayo de 2010

La sabiduría que procede del Espíritu

Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios.
1ª. Corintios 2:10.


Lectura diaria: 1ª. Corintios 2:6-16. Versículo del día: 1ª. Corintios 2:10.

ENSEÑANZA

Continuando con el mismo tema del devocional anterior, Pablo nos enseña que no hablamos a los demás con nuestras propias palabras sabias y elocuentes sino con el poder del Espíritu. No hablamos con la sabiduría del mundo porque esta termina en nada. “Más bien, exponemos el misterio de la sabiduría de Dios, una sabiduría que ha estado escondida y que Dios había destinado para nuestra gloria desde la eternidad” (v. 7). “Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido” (v. 12). Y Pablo nos lleva a entender que precisamente no hablamos con la sabiduría humana sino son la sabiduría que nos enseña el Espíritu, de tal modo que lo expresado son verdades espirituales. De todas maneras el que no tiene el Espíritu no va a aceptar lo que procede del Espíritu de Dios porque para él, esto es locura, mientras que el espiritual tiene la mente de Cristo. Lo anterior nos lleva a concluir que la sabiduría de Dios, la que nos fue otorgada a nosotros sus hijos, quienes lo buscamos y amamos es la que nos motiva a llevar su mensaje y hablar con decisión del Dios que transforma vidas a través de Jesucristo regalándonos toda la sabiduría que proviene de su Espíritu, sabiendo que en nada mentimos porque es la verdad que nos da su deidad y la que compartimos a un mundo abatido y sediento de Dios.

Un abrazo y bendiciones.

martes, 25 de mayo de 2010

Cristo fuente de toda sabiduría

Pero gracias a él ustedes están unidos a Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría –es decir, nuestra justificación, santificación y redención–
1ª. Corintios 1:30.


Lectura diaria: 1ª. Corintios 1:18-31. Versículo del día: 1ª. Corintios 1:30.

ENSEÑANZA

Como lo dice Pablo, el mensaje de la cruz es el poder de Dios para los que se salvan (v. 18). A lo largo de mi vida cristiana he conocido hombres y mujeres demasiado humildes, quienes han tenido poca formación académica pero quienes les ganan en sabiduría a muchos letrados. Esto no quiere decir que sobra la preparación ética y religiosa para el pueblo de Dios; sin embargo como está escrito: “Destruiré la sabiduría de los sabios; frustraré la inteligencia de los inteligentes” (v. 19). No por ser ilustrado e inteligente y creerse el sabelotodo, se es sabio. La sabiduría proviene de Dios y si no la tenemos debemos pedírsela al Señor para que a través de su Santo Espíritu la obtengamos. “Dios escogió a lo insensato del mundo para avergonzar a los poderosos” (V. 27). También dice que escogió a lo más bajo, a lo despreciado y a lo que no es nada, para anular lo que es (v. 28). El Señor lo hizo de esta manera para que nadie tenga que jactarse en su presencia; para que reconozcamos que solamente a través de Jesucristo por el amor infinito de Dios somos justificados, santificados y redimidos. Cristo pues, encierra en nosotros toda la sabiduría, porque solamente Él, quien estaba presente desde la formación del mundo, vino a constituir la sabiduría como primicia de sus obras (Pr. 8:22), con el fin de dejarla como legado a aquellos que se aferran a Él y a quienes no les importa que por su nombre les crean locos. “Pues la locura de Dios es más sabia que la sabiduría humana, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza humana” (v. 25). Entonces, busquemos de corazón al Señor Jesús, para que seamos llenos de toda sabiduría que nos lleve a discernir los caminos, donde podamos ser verdaderos testigos suyos para la honra y gloria de su nombre.

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 24 de mayo de 2010

Cada quien es responsable de sus actos

Todo El que peque, merece la muerte, pero ningún hijo cargará con la culpa de su padre,ni ningún padre con la del hijo: al justo se le pagará con justicia y al malvado se le pagará con maldad.
Ezequiel 18:20.


Lectura diaria: Ezequiel 18:1-32. Versículo del día: Ezequiel 18:2

ENSEÑANZA

A través del profeta Ezequiel, el Señor nos tranquiliza al saber que nadie puede cargar con las culpas de otros. Cada persona es dueña de sus actos y por consiguiente cada uno tiene que darle cuentas a Dios. Los padres, pudieron hacer lo mejor con los hijos, pero si un hijo en su rebeldía y desobediencia no quiso oírle ni poner en práctica lo enseñado, sino que al contrario, es un hijo violento y homicida que no sigue su ejemplo, Dios dice aquí en su Palabra lo siguiente: “¿Tal hijo merece vivir? ¡Claro que no! Por haber incurrido en estos actos asquerosos, será condenado a muerte, y de su muerte sólo él es responsable” (v. 13). “Quien es justo practica el derecho y la justicia” (v. 5). Esta misma justicia lo lleva a comportarse de manera recta (no oprime, no roba, devuelve lo prestado, no es usurero, es misericordioso, se abstiene de hacer el mal y cumple fielmente los decretos de Dios). De igual modo, si este hijo a su vez tiene un hijo que por más que observe el pecado de su padre no seguirá su ejemplo sino que se apartará del pecado, no merece morir por la maldad de su padre, merece vivir (v. 17). Recordemos que la paga del pecado es muerte y que la muerte tanto física como espiritual entró al mundo por causa del pecado. Gracias a Dios que nos envió a su Hijo Jesús para que por Él tengamos la vida eterna. En conclusión, Dios no quiere que nadie perezca sino que todos lleguen al arrepentimiento. “Yo no quiero la muerte de nadie. ¡Conviértanse, y vivirán! Lo afirma el Señor Omnipotente (v. 32). Cristo Jesús triunfó sobre la muerte; si volteas los ojos a Él y le aceptas como Señor y Salvador no importa que grandes hayan sido tus pecados ni los de tus padres. Él te perdonará porque a eso vino, a vencer la muerte y darte vida eterna.

Un abrazo y bendiciones.

domingo, 23 de mayo de 2010

Tenemos un ministerio para cumplir

Les ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que se unan conmigo en esta lucha y que oren a Dios por mí.
Romanos 15:30.


Lectura diaria: Romanos 15:14-33. Versículo del día: Romanos 15:30.

ENSEÑANZA

A veces creemos que con ir a la Iglesia y hacer el devocional basta, pero aquí todos somos semillas puestas por Dios para continuar la labranza. Todos debemos velar porque esa cosecha de fruto y fruto que permanezca para continuar nuevamente con el mismo ciclo. El querer hacer este Devocional y compartirlo, ha sido para mí un estímulo en mi vida y le pido al Señor dos cosas: una que me permita continuarlo todos los días de mi existencia y la segunda, que logre esparcirse aún a lugares muy remotos usando la herramienta del internet. Gracias de antemano por sus oraciones, sin ellas no hubiera logrado seguir adelante, máxime en momentos que he soportado aflicciones bastante difíciles. El llevar el Evangelio a otros es muy satisfactorio. Saber que cada mañana le pido al Espíritu Santo su guía para realizarlo y llegar al corazón necesitado exactamente con el mensaje esperado, me llena de alegría porque sé, entonces, que el Señor ha obrado y su Santo Espíritu ha tocado vidas para la honra y gloria de Él. Les insto para que de alguna u otra manera lo que hemos recibido gratuitamente, también lo compartamos gratuitamente. El mundo está agobiado bajo tanta presión de una u otra índole y muchas veces nos equivocamos creyendo que tal persona es feliz, quizá porque la vemos con un físico agradable, con dinero y fama sin saber que por dentro a gritos reclama amor, comprensión y tiempo. Está vacía y ese vacío sólo lo puede llenar Dios a través de su Hijo Jesús. No nos detengamos ante nada ni ante nadie, ni dejemos que los quehaceres y deseos nuestros nos pierdan la mirada. La fama y las riquezas cosechadas aquí se van a carcomer y son una ilusión. “No te fanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas. ¿Acaso has podido verlas? ¡No existen! Es como si les salieran alas, pues se van volando como las águilas” (Proverbios 23:4-5). Entonces, cosechemos para el reino de Dios, donde la polilla y el orín no corrompen. Termino deseándoles las mismas palabras del apóstol Pablo: “Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Ro. 15:13).

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 22 de mayo de 2010

Esforcémonos en promover la mutua edificación

Reciban al que es débil en la fe, pero no para entrar en discusiones.


Romanos 14:1.


Lectura diaria: Romanos 14:1-23. Versículo del día: Romanos 14:1.

ENSEÑANZA

El apóstol Pablo nos deja en este capítulo una enseñanza de tolerancia mutua entre los mismos hermanos cristianos. Es importante tenerlas en cuenta puesto que conllevan a la mutua edificación. Así, si vemos que un hermano de otra Iglesia e incluso de la nuestra no cree conveniente por sus convicciones comer ciertos alimentos, no debemos menospreciarlo sino entenderlo. Otros piensan que deben guardar un día de reposo diferente al nuestro. Estos son los ejemplos que nos describe Pablo, pero si vamos a la actualidad, pensemos en aquellos que critican a las mujeres, bien sea porque tienen el pelo largo o lo llevan corto; porque se maquillan o porque no lo hacen. Se critica a los jóvenes por su cabellera o por su indumentaria, o porque usan un arete. Todas estas cosas alejan en vez de unir. “¿Quién eres tú para juzgar al siervo de otro?” (v. 4). Nos dice Pablo algo que deberíamos tener siempre presente cuando queramos sacar el dedo acusador: “Por tanto, dejemos de juzgarnos unos a otros. Más bien, propónganse no poner tropiezos ni obstáculos al hermano” (v. 13). El reino de Dios, como lo dice el apóstol no es de comidas o bebidas; no es de apegarnos a lo superfluo, es de convicciones firmes con un corazón limpio ante el Señor. El reino de Dios es de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo (v. 17). “Por lo tanto, esforcémonos en promover todo lo que conduzca a la paz y a la mutua edificación” (v. 19). Entendamos al débil en la fe, no creyéndonos los “sabelotodo” y juzgando a priori, porque más nos demoramos en criticar y juzgar que en caer en lo mismo.

Un abrazo y bendiciones.

Necesitamos un toque especial del Espíritu Santo

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