viernes, 11 de noviembre de 2016

La victoria es tuya Señor

Entonces me dijo: No tengas miedo, Daniel. Tu petición fue escuchada desde el primer día en que te propusiste ganar entendimiento y humillarte ante tu Dios. 

Daniel 10:12.

Lectura: Daniel 10:1-21.  Versículo del día: Daniel 10:12.

MEDITACIÓN DIARIA

Si bien es cierto que tenemos que humillarnos ante Dios y que muchas veces, considero, que nuestras oraciones no son escuchadas, es porque quizá nos postramos ante el Señor pero como aquel niño al que le mandaban: ‘arrodíllate, arrodíllate” y no lo hacía, hasta que por fin se arrodilló y declaró: ‘estoy arrodillado pero con el corazón de pie’. Lo que quiero decir es que podemos decir que estamos orando y orando sin cesar por una petición, pero nuestro corazón no se ha humillado de verdad ante Dios. Y es que como vemos en la lectura, las fuerzas del mal están siempre ahí para no dejarnos avanzar (v. 13). Satanás no se quedará quieto y hará lo imposible para vernos arruinados y caídos, entonces vienen los pensamiento negativos, el temor, la desilusión, el desánimo, la depresión y la duda de será que sí o será que no: “Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales” (Efesios 6:12). Entonces tenemos que vestirnos con la armadura de Dios  para ganarle la batalla a Satanás y no dejar amedrentarnos (Efesios 6:13-18).
Si nuestra oración no ha sido contestada tenemos que insistir, persistir y no desistir. El desánimo no tiene cabida en nosotros. No estamos solos, tenemos al Rey de reyes y Señor de señores y es Él quien peleará la batalla y nos dará la victoria. Hay que perseverar en la oración.

Amado Señor: Muchas gracias por estar siempre a nuestro lado así no te veamos. Danos tu fuerza y poder para proseguir sin desmayar. Vístenos con la armadura tuya para hacerle frente a Satanás y sus secuaces. ¡La victoria es tuya Señor!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 10 de noviembre de 2016

La salvación: un regalo para tomarlo

¡La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero! 
Apocalipsis 7:10.

Lectura: Apocalipsis 7:9-17.  Versículo del día: Apocalipsis 7:10.

MEDITACIÓN DIARIA

El amor del Padre manifestado al mundo en su Hijo Jesucristo: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). Su bendita gracia derramada a toda la humanidad y la que debemos aprovechar en este tiempo, porque después ya no estará. Por eso dice Efesios 2:8-9: “Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes, sino que es el regalo de Dios, no por obras, para que nadie se jacte”. Somos salvos por la fe en Jesucristo. Estamos en el periodo de la gracia. Personalmente creo que el Libro del Apocalipsis nos revela que en el tiempo de la tribulación el hombre que quiera seguir al Señor lo pagará con su propia vida: “Él me dijo: —Aquéllos son los que están saliendo de la gran tribulación; han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero” (v. 14 en la lectura).
No desaprovechemos este regalo inmenso de la salvación. Es obra de Dios Padre y del Cordero inmolado por nuestros pecados. Es hora de decirle a Jesús que aceptamos lo hecho en esa cruz para pagar todas nuestras transgresiones.
Mi oración es porque tú y yo podamos estar allí en el cielo alabando y dando gloria a Dios.

Amado Señor: Oro por todos los que estén leyendo este devocional; por los que ya te conocen como Señor y Salvador y por los que hoy rendirán su vida a Ti. Gracias buen Señor por una salvación tan grande. Enséñanos a ser portadores de ella con la dignidad y respeto que mereces por tan sublime sacrificio en el que te entregaste a la humanidad, sin pedir nada a cambio. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza son de nuestro Dios por los siglos de los siglos. ¡Amén!

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Oremos por nuestros pueblos

Préstanos oído, Dios nuestro; abre los ojos y mira nuestra desolación y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre. Al hacerte estas peticiones, no apelamos a nuestra rectitud sino a tu gran misericordia. 
Daniel 9:18.

Lectura: Daniel 9:1-19.  Versículo del día: Daniel 9:18.

MEDITACIÓN DIARIA

Creo que así como en Jerusalén se invocaba el nombre del Señor, de igual manera diferentes países nacieron y crecieron invocando su Nombre pero con el correr del tiempo sus raíces han cambiado y se han desviado de la verdad.
Considero que en estos lugares hay que orar igual como Daniel: “¡Señor, escúchanos! ¡Señor, perdónanos! ¡Señor, atiéndenos y actúa! Dios mío, haz honor a tu nombre y no tardes más; ¡tu nombre se invoca sobre tu ciudad y sobre tu pueblo!” (v. 19). Hay que pedir perdón por las injusticias y transgresiones de nuestros pueblos para que el Señor atienda y escuche las oraciones. Recordemos que la Iglesia juega un papel importante para que nuestras tierras sean perdonadas y sanadas  (1 Crónicas 7:14). Aparte de esto, es un deber de todo cristiano estar orando por el lugar donde habitemos: “Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad” (Jeremías 29:7).
Así que oremos doble: por nuestra tierra natal sin olvidar nuestra tierra emigrante.

Amado Señor: oramos por nuestras naciones de origen para que reine la paz, la justicia y la concordia. Oramos por la nación que nos ha acogido y abierto sus puertas para vivir allí. Pedimos perdón por ellas porque se han olvidado de buscar tu rostro y seguir tus leyes. Bendice Señor nuestras ciudades y naciones y permite que en estos lugares tu Nombre sea exaltado. Gracias buen Dios por escuchar nuestras plegarias.

Un abrazo y bendiciones. 

martes, 8 de noviembre de 2016

No es posible enumerar tus bondades

Muchas son, Señor mi Dios, las maravillas que tú has hecho. No es posible enumerar tus bondades en favor nuestro. Si quisiera anunciarlas y proclamarlas, serían más de lo que puedo contar. 
Salmo 40:5.

Lectura: Salmo 40:1- 17.  Versículo del día: Salmo 40:5.

MEDITACIÓN DIARIA

La sapiencia del Señor que no se puede cuestionar, nos hace reflexionar y en medio de las nuevas dificultades que se presenten, nos recuerda a su manera benévola y diciente, que ya son muchas las maravillas que nos ha demostrado como para que ahora desfallezcamos.
Así es. Considero que Dios lo permite para que en vez de estarnos quejando, estemos alabándole reconociendo que es nuestro Amo y Señor. Para que nuestra fe y confianza crezcan sabiendo que todo nos ayuda a bien, así no lo entendamos. Para que recordemos situaciones anteriores más difíciles quizá, pero de las cuales ya nos libró porque para El nada se queda en lo imposible. Tenemos que afianzar nuestra fe y no olvidarnos de su gran amor siempre manifestado. Su fidelidad nunca termina; hagamos memoria entonces, si en circunstancias anteriores nos dejó alguna vez. “Muchas son, Señor mi Dios, las maravillas que tú has hecho”; hay que tenerlas bien presente para fortalecer nuestra confianza.

Buen Señor: cómo no estar agradecida por tus bondades, serían más de lo que puedo contar. aun cuando me encuentro desconsolada y triste, vienes a mí y me levantas si es necesario cargándome en tus brazos y diciéndome: ‘no temas, aquí estoy’.

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Mi esperanza está en ti

Hazme saber, Señor, el límite de mis días, y el tiempo que me queda por vivir; hazme saber lo efímero que soy. 
Salmo 39:4.

Lectura: Salmo 39:1-13.  Versículo del día: Salmo 39:4.

MEDITACIÓN DIARIA

Siendo bien sincera creo que somos muchas las personas que nos cuestionamos cuando no entendemos los designios de Dios. En mi parecer quizá David vivía un momento parecido al escribir este Salmo y por eso, no viendo una salida a sus aflicciones resuelve decirle al Señor que le muestre el límite de sus días; y reconoce que los años no son nada, que el hombre es un soplo nada más (v. 5), y la riqueza: “un suspiro que se pierde entre las sombras” (v. 6). Ante esto, David le cuestiona: “¿qué esperanza me queda? ¡Mi esperanza he puesto en ti!” (v. 7). Como diciéndole igual que Pedro: ¿A quién más iré Señor? Y es lo mismo que en ocasiones le indago y cuando creo que es una reprensión también le digo: “Ya no me castigues, que los golpes de tu mano me aniquilan” (v. 10).  
Termino hablándole a mi Señor igual que David; te invito a que le hables también con el corazón. Estoy segura que a Él le gusta nuestra sinceridad.

Sí Señor, escucha mi oración y atiende a mi clamor; no cierres tus oídos ni me mires con enojo, y volveré a alegrarme antes que me muera y deje de existir. ¡Mi esperanza en Ti es el consuelo que me invita a seguir! ¡Gracias por ser mi Dios y Salvador!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Que tu nombre quede escrito

Uno de los ancianos me dijo: ¡Deja de llorar, que ya el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido! Él sí puede abrir el rollo y sus siete sellos. 
Apocalipsis 5:5.

Lectura: Apocalipsis 5:1-14.  Versículo del día: Apocalipsis 5:5.

MEDITACIÓN DIARIA

Puedo leer esto vez tras vez y no dejar de darle gracias al Señor Jesús por su sacrificio por mí en la cruz. ¡La raíz de David venció! Y gracias a Él ya soy justificada por su sangre derramada y en ese libro que abrirá, mi nombre estará escrito. ¡Gloria a Dios! Yo también exclamo y proclamo: “Digno eres de recibir el rollo escrito y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda raza, lengua, pueblo y nación” (v. 9).
Creo que solamente cuando nos concientizamos de cuál fue el sacrificio del Señor, es que verdaderamente le adoramos y añoramos. Cuando recibimos a Jesús en nuestras vidas, o sea en el momento en que sinceramente le dijimos que entrara a morar con nosotros, es que nos hacemos hijos de Dios. Eso dice la Biblia que es Palabra de Dios en el Evangelio de Juan 1:12. Aparte de eso, el Señor va escribiendo de una vez, nuestro nombre en el Libro de la Vida y nunca lo borrará (Apocalipsis 3:5).
Mi deseo es que tu nombre también se encuentre ahí. Es el mejor regalo que alguien te puede ofrecer: la salvación. Estamos en el periodo de la gracia y a ti no te cuesta nada y sin embargo ganarás mucho. Una oración sincera te dará ese derecho. Si te  parece podemos orar así:

Señor Jesucristo, yo te necesito. Te abro la puerta de mi corazón y te recibo como mi Señor y Salvador. Reconozco que eres el Hijo de Dios, que moriste por mí y resucitaste para darme vida eterna a tu lado. Ven a mi vida y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias por perdonar mis pecados y escribir mi nombre en el Libro de la Vida. Amén.

Un abrazo y bendiciones. 

viernes, 4 de noviembre de 2016

No existe nadie más importante que nuestro Dios

Entonces los administradores y los sátrapas empezaron a buscar algún motivo para acusar a Daniel de malos manejos en los negocios del reino. Sin embargo, no encontraron de qué acusarlo porque, lejos de ser corrupto o negligente, Daniel era un hombre digno de confianza. 
Daniel 6:4. 

Lectura: Daniel 6:1-28.  Versículo del día: Daniel 6:4.

MEDITACIÓN DIARIA

¡La envidia haciendo estragos! El corazón del hombre egocéntrico solo busca sus propios intereses y se propone pasar por encima de quién sea para lograr sus objetivos. Esto le sucedió a Daniel durante el reinado de Darío. Los administradores y sátrapas se unieron para que el rey emitiera un decreto donde se promulgaba echar al foso de los leones a quien no honrara ni adorara al rey. Conociendo Daniel el decreto, se dirigió a quién tenía que hacerlo: ¡Al Dios del cielo! Y esperó confiado en Él. Sus enemigos se salieron con la suya y Daniel fue a parar al lado de los leones. Pero para su sorpresa después de pasar la noche con ellos, no obtuvo ni un solo rasguño; el castigo se convirtió para quienes lo habían acusado injustamente, junto con sus esposas e hijos: no alcanzaron a caer al foso cuando ya los leones habían caído sobre ellos y triturado los huesos.
Podemos seguir aprendiendo de Daniel su persistencia en la oración y su fe arrolladora en su Dios. Su testimonio sirvió para que Darío también enalteciera y decretara que en todo lugar de su reino, la gente honrara y adorara al Dios de Daniel. ¡Lo que Dios puede hacer cuando una persona se propone obedecerle! Sigamos su ejemplo y no temamos al hombre por más poder y riqueza que tenga. No existe nadie más importante que nuestro Dios.

Amado Señor: Enséñanos a no tenerle temor a los hombres por muy importante que sea su cargo ni anteponerlos por encima de Ti. Queremos rendirte adoración y pleitesía, porque Tú  solamente eres nuestro Rey soberano. Que nuestra oración sea el arma que continuamente usemos y tengamos a la mano, para hacerte conocer nuestras angustias y afanes como también nuestras alegrías y éxitos. Gracias buen Señor.

Un abrazo y bendiciones.


No permitas Señor que volvamos a los necios caminos

Presto mucha atención a lo que dice Dios el Señor, pues él da palabras de paz a su pueblo fiel. Pero no le permitas volver a sus necios cami...