Qué maravilloso es ser sabio, poder analizar e interpretar las cosas. La sabiduría ilumina el rostro de una persona; suaviza la dureza de sus facciones.
Eclesiastés 8:1. NTV.
Lectura: Eclesiastés 8:1-6. Versículo del día: Eclesiastés 8:1.
MEDITACIÓN DIARIA
Antes de la lectura llevarnos
hacia la obediencia al rey o en nuestra época actual, al mandatario; el autor
del Libro de Eclesiastés hace un preámbulo sobre la persona sabia y nos dice
que ésta se destaca porque sobresale por encima de sus riquezas, del poder y de
los títulos obtenidos. El rostro de la persona sabia es apacible y cuando su
boca se abre, generalmente es para exaltar; más si tiene que hacer una
objeción, la hace con humildad mostrando su sabiduría en cada palabra. Yo tuve
la oportunidad de conocer un líder con estas cualidades. De verdad que es
maravilloso.
Después de este preámbulo, la
lectura nos habla de la obediencia al rey. En tiempos antiguos, esta era una
norma clara que garantizaba la estabilidad política, el orden social y la
cohesión del reino. Actualmente los ciudadanos no deben una obediencia absoluta
al mandatario. Su lealtad y obediencia están sujetos a la Constitución y a las
leyes que rigen cada nación. Como buenos cristianos, debemos ser buenos
ciudadanos.
Amado Señor:
te damos gracias porque a Ti no se te olvidó en tu Palabra dejarnos claramente
lo que deseas que seamos en todos los ámbitos de nuestra vida. Gracias por
enseñarnos sobre la importancia de la sabiduría. Enséñanos a ser prudentes y a comportarnos
con inteligencia y discernimiento frente a las autoridades y leyes que nos
rigen. Haznos entender que como ciudadanos también tenemos reglas que cumplir y
que redundan en un buen ambiente social. Gracias, muchas gracias, buen Señor y
Dios nuestro.
Un abrazo y bendiciones.
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