Dio la casualidad de que el padre de Publio estaba enfermo con fiebre y disentería. Pablo entró a verlo, oró por él, puso sus manos sobre él y lo sanó. Entonces todos los demás enfermos de la isla también vinieron y fueron sanados.
Hechos 28:8-9. NTV.
Lectura: Hechos 28:1-10. VS. Hechos 28:8-9. NTV.
MEDITACIÓN DIARIA
Como los planes de Dios son
perfectos, al llegar Pablo a la isla de Malta, encontró que el padre de Publio,
quien era el funcionario principal estaba en cama con fiebre y disentería.
Pablo oró por él y fue sanado. Muchos enfermos fueron llevados y también sanaron.
Dios sabía cuál era la misión de Pablo en la isla y movió todas las fichas para
que su propósito se cumpliera.
Esto nos hace recapacitar y
pensar que no porque nuestros planes no resulten como los teníamos planeados, tenemos
que perder la paciencia. A Dios no se le escapa nada de sus manos y cuando esto
sucede, lo mejor es darle gracias al Señor y preguntarle no el por qué sino el
para qué. Seguro que el Señor nos mostrará el propósito en cuestión.
Amado Señor
Jesús: gracias porque cada día nos haces entender mucho mejor, lo que deseas
que seamos como discípulos Tuyos. Es indudable que nos vas puliendo día tras
día para que lleguemos a tener el discernimiento necesario y veamos la gloria Tuya
en nuestro andar cotidiano. Señor no permitas que nos cuestionemos cuando no
resultan las cosas como las hemos organizado. Tú sabes bien por dónde llevarnos
y cuál es el propósito que tienes al respecto. Te damos gracias por enseñarnos a
esperar en Ti. ¡Gloria a Dios!
Un abrazo y bendiciones.
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