Ahora escúchenme ustedes, los ricos: lloren y griten de dolor por todo lo que muy pronto van a sufrir. Sus riquezas se pudrirán, y la polilla les comerá la ropa.
Santiago 5:1-2. TLA.
Lectura: Santiago 5:1-6. Versículos del día: Santiago 5:1-2.
MEDITACIÓN DIARIA
En la lectura vemos que el Señor
les habla a los ricos por intermedio del apóstol Santiago y les advierte
claramente sobre el trato que les deben dar a los que trabajan con ellos. O
sea, el problema no es de esta época, siempre se ha visto oprimir a los
asalariados. Con razón el Señor dijo que era más fácil pasar un camello por el
ojo de una aguja que un rico entrar al reino de los cielos. “Así que ¡escuchen!
Oigan las protestas de los obreros del campo a quienes estafaron con el
salario. Los reclamos de quienes les cosechan sus campos han llegado a los
oídos del Señor de los Ejércitos Celestiales” (v. 4 en la lectura). Es que el
querer acumular y acumular riquezas solo trae destrucción. El ansia de riqueza
nunca se sacia; de ahí el dicho “La avaricia es como el fuego, cuanta más leña,
más arde”. Y no es que el dinero sea malo; lo malo es lo que se hace con el
dinero. El dinero puede servir para cosas muy buenas, pero desafortunadamente,
el rico avaro, solo piensa en tener más y más así sea pasando por encima de los
desprotegidos. La Biblia dice: “Pues el amor al dinero es la raíz de toda clase
de mal; y algunas personas, en su intenso deseo por el dinero, se han desviado
de la fe verdadera y se han causado muchas heridas dolorosas” (1 Timoteo 6:10
NTV).
Amado Señor:
gracias por tu Palabra que a diario nos da instrucciones para saber
comportarnos de acuerdo con lo que Tú deseas que hagamos. Gracias por
enseñarnos que el dinero en sí no es malo; lo malo es el uso que hagamos de él.
No permitas que se nos olvide esta instrucción para que no caigamos y pequemos
por ser avaros y te olvidemos a Ti, por el dios dinero. Gracias, muchas gracias,
mi Señor y Dios.
Un abrazo y bendiciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario