Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí. No me expulses de tu presencia y no me quites tu Espíritu Santo.
Salmo 51:10-11. NTV.
Lectura:
Salmo 51:1-11. Versículos del día: Salmo
51:10-11.
MEDITACIÓN
DIARIA
Este
Salmo es una oración de arrepentimiento del Rey David, después de haber pecado
con Betsabé y haber matado a su esposo Urías. Reconoce que ha pecado y le pide
a Dios un corazón limpio y un espíritu fiel renovado. Ruega que no se aparte Su
presencia ni le quite su Santo Espíritu.
Siendo
David, un hombre conforme al corazón de Dios, se pensaría que sería libre de
pecado, pero precisamente, esto nos enseña que por más espirituales que podamos
ser, la carne es débil y el enemigo se coge de cualquier cosa para hacernos
caer. Por eso el Señor dijo a sus discípulos: “Velen y oren para que no cedan
ante la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil” (Mateo
26:41 NTV).
Amado
Señor Jesús: gracias porque cada día nos enseñas a no confiar en la carne y a
estar orando continuamente porque el enemigo, el diablo anda como león rugiente
buscando a quien devorar. Enséñanos también, buen Señor a depender totalmente
de Ti; a estar alertas y vigilantes; a pedirte perdón cada vez que caigamos.
También te rogamos fortaleza, para mantenernos firmes y no quebrantar tus
mandatos. Danos a cada uno de los que te estamos orando, un corazón limpio y un
espíritu recto. Gracias, gracias, bendito Señor Jesús.
Un abrazo y bendiciones.
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