viernes, 31 de diciembre de 2021

Gracias, muchas gracias Señor por este 2021 que termina

El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! 

Lamentaciones 3:22-23. NVI.


Lectura: Lamentaciones 3:19-24.  Versículos del día: Lamentaciones 3:22-23.


MEDITACIÓN DIARIA


Al ver correr este año 2021 con altibajos como fue; no puedo dejar de exclamar como Jeremías: ¡muy grande es su fidelidad! Así es: su amor, su compasión, su misericordia, su bondad jamás se agotan. Un año para levantar la mirada hacia el Señor y decirle: gracias, muchas gracias mi Señor. ¡Tu fidelidad es grande! Un año donde hubo errores cometidos con experiencias aprendidas. Un año en que amigos y familiares partieron para siempre. Un año de momentos alegres como tristes también. De todas maneras, si fueron días difíciles, el mismo Señor se encargó de levantarnos. Al final, nos mostró que no solamente eso era su voluntad, sino que, además lo permitió porque era lo mejor. ¿Y qué de nosotros? ¿Le hemos cumplido al Señor? Creo que fueron tantas las veces que le fallamos que precisamente su bondad y misericordia no cambian; porque si dejamos de ser fiel, Él sigue siéndolo (Romanos 3:3-4).


Dios: ¡Tú has sido bueno con nosotros! No podemos dejar terminar este año sin darte las gracias porque hemos visto tu amor. Jamás nos has dejado. Podemos acostarnos abrumados pero el nuevo amanecer Contigo es renovador. Tus bondades nos levantan y con tu fidelidad emprendemos la jornada. Señor, bendito Señor: no tenemos más que decirte gracias, gracias. Muchas gracias buen Dios y Señor nuestro.


LES DESEO A TODOS UN FELIZ AÑO 2021 EN CRISTO JESÚS.


Un abrazo y bendiciones.

jueves, 30 de diciembre de 2021

El año llega a su fin y por donde quiera que pasas está lleno de bendiciones

 Tú coronas el año con tus bondades, y tus carretas se desbordan de abundancia”. Salmo 65:11 NVI.


Lectura: Salmo 65:1-13.  Versículo del día: Salmo 65:11


MEDITACIÓN DIARIA


Dice el Salmo que la alabanza le pertenece a Dios y a Él se le deben cumplir los votos porque escucha las oraciones. “Tú, oh Dios y Salvador nuestro, nos respondes con imponentes obras de justicia; tú eres la esperanza de los confines de la tierra y de los más lejanos mares” (v. 6). Definitivamente sí, sí y sí; la fidelidad del Señor es tal que en ocasiones me siento abrumada de tanto amor y misericordia derramada, aun sin merecerlo.

Es el Señor quien va regando poco a poco nuestro caminar y con sus cuidados nos va preparando el campo. “Rebosan los prados del desierto; las colinas se visten de alegría. Pobladas de rebaños las praderas, y cubiertos los valles de trigales, cantan y lanzan voces de alegría” (vv. 12-13). Él tiene tantas maneras de hacerse notar. Con el Señor no hay pierde. Alabémoslo y honremos su Nombre. ¡Hay tanto favor recibido durante este 2021 para agradecer!


Amado Dios: no hay palabras para expresarte nuestro agradecimiento en este año que termina. Hemos visto tu mano prodigiosa levantándonos; tomando nuestros tiempos de tristeza y devolviéndonos el gozo Tuyo. Hemos visto también cómo encauzas nuestro andar, de manera que las fichas se mueven al vaivén de tu pasar, sólo para darnos lo mejor de Ti. Gracias, muchas gracias mi Señor. El año llega a su fin y por donde quiera vemos tus grandes bendiciones. ¡Tu Nombre sea exaltado por siempre! ¡Nuestra alabanza te pertenece!


Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

Dejemos al Señor actuar como el Rey que es

Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios se habían burlado de él, se enfureció y mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y en sus alrededores, de acuerdo con el tiempo que había averiguado de los sabios. 

Mateo 2:16. NVI.


Lectura: Mateo 2:13-18.  Versículo del día: Mateo 2:16.


MEDITACIÓN DIARIA


Según la historia, este rey es nombrado como Herodes el Grande y bien le cabe el adjetivo, porque era grande en deseos de poder el cual lo llevó a ser grande en crueldad y maldad, al punto que pensando que el niño nacido sería el rey de los judíos mandó asesinar a todos los niños menores de dos años, de Belén y sus alrededores. Entonces un ángel del Señor se le apareció a José en sueños y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo” (v. 13). Así que José obedeció la orden del ángel.

Reflexionemos sobre el tema: le dijimos a Jesús cuando lo conocimos, que lo aceptábamos como nuestro Señor y Salvador; aceptamos que era el Rey de reyes, pero muy fácilmente lo bajamos del trono y lo usurpamos también. Es más, en ocasiones pareciese que nuestra oración no fuera de: ‘haz tu voluntad’ sino ‘haz mi voluntad’. También nuestra naturaleza pecaminosa nos hace perder el objetivo con el Señor y las ansias de poder y de riqueza nos alejan del verdadero propósito que Él nos tiene. Que la lectura de hoy nos sirva para dejar al Señor actuar como el Rey que es. Oremos:


Amado Jesús: perdona la cantidad de veces que te hemos despojado del trono de nuestra vida para volver a ocuparlo permitiendo que sea nuestro ego dirigiendo lo nuestro. Límpianos buen Señor y retoma Tú nuestras vidas. Haznos las personas que deseas que seamos para que el plan de vida que nos has preparado, se lleve a cabo. Pon un espíritu obediente en cada uno de los escogidos para Ti. ¡Te amamos Señor!


Un abrazo y bendiciones.

martes, 28 de diciembre de 2021

¿Qué le ofreces al Rey, Dios y Señor?

Cuando llegaron a la casa, vieron al niño con María, su madre; y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le presentaron como regalos oro, incienso y mirra. 

Mateo 2:11. NVI




Lectura: Mateo 2:1-12.  Versículo del día: Mateo 2:11.

MEDITACIÓN DIARIA

Los sabios procedentes de Oriente, denominados tradicionalmente como magos, llegaron a Belén siguiendo la estrella vista. Al verlo, se postraron, lo adoraron y le regalaron oro, incienso y mirra. Bien entendieron ellos que no era un niño como el común; el oro ofrecido era un regalo típico ofrecido a los reyes; simboliza señorío y grandeza, Bien sabían que era el Rey de reyes (1 Timoteo 6:15). El incienso era símbolo del sacerdocio que representaría siendo el Cordero inmolado por el pecado de toda la humanidad (Juan 1:29); un homenaje supremo a su divinidad. Y la mirra entregada como hombre que también era; anuncio a los padecimientos como Redentor. Resumiendo: oro como Rey, incienso como Dios y mirra como hombre.

¿Tú qué deseas ofrecerle? Mira, si algo quiere el Señor Jesús es tu propia vida; tu corazón arrepentido reconociéndolo a Él como el Hijo de Dios que es, que se hizo hombre para salvarte de las garras del pecado y del infierno. ¿Cómo se lo puedes ofrecer? Simplemente hablándole, diciéndole con tus propias palabras lo que significa toda su esencia para ti. Te sugiero una oración; si te parece la puedes repetir o busca la tuya propia:


Señor Jesús: vengo ante Ti reconociendo que Eres el Rey de reyes y Señor de señores; que Eres el hijo de Dios muerto y resucitado; que viniste a este mundo a llevar todo el peso de mis pecados. Perdóname Señor. Te entrego mi vida para que vengas a morar en mí y seas mi Señor y Salvador personal. Hazme una persona nueva en Ti. Muchas gracias Jesús por hacerlo y escuchar mi oración. Amén.


Un abrazo y bendiciones.

lunes, 27 de diciembre de 2021

También adoremos al Rey de Gloria y Majestad

 Porque han visto mis ojos tu salvación, que has preparado a la vista de todos los pueblos: luz que ilumina a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. 

Lucas 2:30-32. NVI.


Lectura: Lucas 2:21-35.  Versículos del día: Lucas 2:30-32.


MEDITACIÓN DIARIA


José y María llevaron el niño a Jerusalén para presentarlo en el templo, según lo decía la ley y cumplieron con todo lo establecido (vv. 21-24). El Espíritu Santo le había revelado a Simeón, un hombre justo y bueno que no moriría sin ver antes al Mesías. Ese día, el Espíritu lo guio hacia el templo. Cuando sus padres llegaron con el niño, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios diciendo: “Según tu palabra, Soberano Señor, ya puedes despedir a tu siervo en paz. Porque han visto mis ojos tu salvación” (vv. 29-30). Sí, sí. Dios cumple lo que promete y Simeón vio su promesa cumplida. “Simeón les dio su bendición y le dijo a María, la madre de Jesús: ‘Este niño está destinado a causar la caída y el levantamiento de muchos en Israel, y a crear mucha oposición, a fin de que se manifiesten las intenciones de muchos corazones. En cuanto a ti, una espada te atravesará el alma” (vv. 34-35). Este buen hombre profetizó exactamente lo que sucedería con el Señor Jesús y lo que sufriría María al ver el padecimiento y muerte de su hijito Jesús.

No solamente Simeón habló del niño Jesús. Una profetisa llamada Ana que había enviudado muy joven, permanecía desde ese tiempo en el templo y empezó a hablar del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén (vv. 36-38). Adoremos al Rey Celestial; al Mesías prometido que vino a redimirnos.


Soberano Señor: es asombroso ver cómo Tú vas encajando todos los planes prometidos y a tu manera. Gracias porque no solo les permitiste ver y palpar al Mesías prometido a Simeón y a Ana, sino a tenerlo en el corazón todos aquellos que también aceptan tu redención. Gracias Padre Eterno. Gracias mi Jesús, muchas gracias porque desde tu mismo nacimiento no has hecho más que bendecirnos. ¡Te adoramos oh Rey de Gloria y Majestad!


Un abrazo y bendiciones.

sábado, 25 de diciembre de 2021

Jesús: el Salvador que necesita esta tierra

 

Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. 

Isaías 9:6. NVI


Lectura: Isaías 9:1-7.  Versículo del día: Isaías 9:6.


MEDITACIÓN DIARIA


El profeta Isaías había anunciado como quinientos años atrás, el nacimiento del Niño Jesús. Y dice la lectura que Dios honrará a Galilea, tierra de paganos. Un pueblo que andaba en completa oscuridad. Sería allí en Nazaret donde el Señor Jesús empezaría su ministerio.

El pueblo cristiano está de fiesta celebrando el nacimiento de Jesús. Sin embargo, ahora reina más la costumbre o la tradición, pero si vamos al fondo de la lectura, el nacimiento del Señor en Belén, honró más tarde a una tierra de paganos: Galilea. En los tiempos actuales, la tecnología desarrollada y los avances científicos desvían a las personas de lo que en realidad celebramos. Las mismas sociedades de consumo venden más la imagen de Santa, del árbol de Navidad, de los regalos sin fin e incluso de la misma cena y se olvida el verdadero significado de lo que celebramos en esta fecha.

Mi reflexión va para que todos los cristianos que profesamos el amor al Señor Jesús empecemos a proclamar al Salvador que es y que puede cambiar vidas cuando le abrimos la puerta de nuestra vida. La tierra toda está envuelta en completa oscuridad; así que sea donde sea que vivamos es el momento de anunciar que el Niño nacido es Jesús de Nazaret, el Salvador enviado por Dios y profetizado desde tiempos antiguos. El mundo necesita un Salvador; todos lo necesitamos. Jesús es el puente para reconciliarnos con Dios Padre. Los invito a orar:


Señor Jesús: Tú Eres el Salvador enviado por Dios para que el mundo volviera nuevamente a tener una relación perfecta de Padre e hijo. Pon en cada uno de los Tuyos el ser obediente a tu mandato y llevar el mensaje de salvación a toda creatura. Permite Señor que, si hay una persona que esté leyendo este devocional, pueda encontrarse Contigo y decirte sinceramente que te necesita como Señor y Salvador de su vida. Te agradezco mi Señor y te doy toda la honra y gloria a Ti que Eres el Consejero admirable, el Dios fuerte, el Padre eterno, el Príncipe de paz. La Trinidad Divina completa en Ti. ¡Que los cielos proclamen tu Gloria y la tierra se regocije en tu amor!


Un abrazo y bendiciones.

viernes, 24 de diciembre de 2021

Doble regalo: Jesús y su paz inigualable

Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad. 

Lucas 2:14. NVI.


Lectura: Lucas 2:13-20.  Versículo del día: Lucas 2:14.


MEDITACIÓN DIARIA


El Niño esperado por cuatro mil años llega a la tierra. Hay júbilo en el cielo; multitud de ángeles alaban y proclaman a Dios. Y para los hombres en quienes Dios se complace: paz.  Otras versiones dicen: “¡Paz en la tierra a todos los que gozan de su favor!” (v. 14 RVC). Esto me hace pensar que la paz que nos ofrece el Señor es muy diferente a la que el mundo pregona. Nuestra paz, es la que sobrepasa todo entendimiento y solo es para los hijos del Señor.

Ahora entiendo la vez que mi vida estaba pasando por una situación bien crítica y el Señor me dijo: ‘Busca la paz y síguela’ (Salmo 34:14); y en el Evangelio de Juan: “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden” (Juan 14:27). Si la quiero más explicativa: “Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo” (Juan 14:27 NTV). Claro, es un precioso regalo. No solo necesitamos saber que el Señor nos da su paz, sino que la graba en el corazón. ¡Qué belleza! El Salvador viene a nosotros y aparte de esto, nos da su paz; ¡doble regalo! Es admirable ver cómo Dios obra completamente en cada uno de quienes lo buscan; en cada quien ha aceptado y recibido a Jesús como su Salvador personal.

Hoy en Navidad es costumbre hacernos regalos mutuamente; pero miremos, Dios nos manda el mejor regalo que podamos tener y ese es Jesús. Y de ñapa nos ofrece también una paz inigualable.


Amado Señor: no tenemos palabras para agradecerte tanto favor de tu parte. Eres el Dios por excelencia, que nos brinda amor, perdón, reconciliación, paz y salvación. ¡Con razón te aman y te dan todo loor a Ti Rey y Señor! Nosotros nos unimos a los coros celestiales para alabarte y adorarte: ¡Gloria a Dios en el cielo más alto y paz en la tierra para aquellos en quienes Dios se complace!


¡Feliz Navidad para todos! Permítele a Jesús nacer en el pesebre de tu corazón.


Un abrazo y bendiciones,

Dora C.

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