jueves, 6 de septiembre de 2018

Compartir de Cristo es la gran comisión

Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. 
Mateo 28:19-20.

Lectura: Mateo 28:11-20.  Versículos del día: Mateo 28:19-20.

MEDITACIÓN DIARIA

Después de su resurrección el Señor Jesús se encontró con sus once discípulos en Galilea en el monte que Él les había indicado y allí les dio una misión para cumplir. Misión que para todo cristiano está vigente porque si en realidad somos discípulos del Señor, debemos cumplirla también.
Hay que ir a evangelizar; o sea, a llevar el evangelio de Cristo a toda persona. He visto en campañas de predicadores que, en vez de compartir la historia de Cristo Jesús, llaman a sus auditorios para sanación, liberación y otros rituales que si bien son dones para utilizar, no son los que en últimas van a llevarlos a la vida eterna.  Personalmente considero que la gran comisión es el mandato directo del Señor y por consiguiente exige de parte nuestra, el mayor empeño para cumplirlo a cabalidad. A veces resulta más fructífero compartir persona a persona que a un grupo entero. Esto no quiere decir, que desechemos las oportunidades que se nos presentan como quizá, cuando nos dan la palabra en un velorio o incluso al término de una reunión cristiana. Cumplir con la gran comisión es para mí, el objetivo claro de cualquier tema cristiano. Obedezcámosle a nuestro buen Jesús, llevando el Evangelio de las Buenas Nuevas a toda criatura.

Amado Señor Jesús: Te rogamos que pongas en cada corazón de los que son tus discípulos, el deseo ardiente de atraer a tu redil seguidores que encuentren en el mensaje de las Buenas Nuevas una forma de vida diferente llenando completamente Tú, ese vacío que todo ser humano tiene. Pon por favor, tanto el querer como el hacer por tu buena voluntad. Muchas gracias buen Señor. ¡Te alabamos y adoramos por siempre!

Un abrazo y bendiciones.  

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Desde mi juventud te conozco, Tú desde siempre


Tú, Soberano Señor, has sido mi esperanza; en ti he confiado desde mi juventud. 
Salmo 71:5. NVI.

Lectura: Salmo 71:1-24.  Versículo del día: Salmo 71.5.

MEDITACIÓN DIARIA

Es hermoso saber que desde tiempos juveniles cuando conocí al Señor, supe que Él desde siempre ha estado a mi lado. Y digo siempre porque en su agenda ya estaba listada. Él ya aun comenzando en el vientre de mi madre y sin conocerlo, me resguardaba: “Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos” (Salmo 139:16). El Señor ya sabía de mi infancia, de mis años mozos; ya conocía mis debilidades y tropiezos. Si; Él me conoció desde mucho antes de mi nacimiento: “Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1:4), por lo tanto, ya nada de lo mío le era extraño. Al morir Jesús en la cruz pagó por todos mis pecados; o sea que hace dos mil años, sin haber nacido todavía, murió por mis pecados pasados, presentes y futuros.
Ya habiendo pasado la adultez y en los años dorados que me encuentro, mi oración es como la del Salmista: “Aun cuando sea yo anciano y peine canas, no me abandones, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a la generación venidera, y dé a conocer tus proezas a los que aún no han nacido” (v. 18 en la lectura). Mi oración es porque el Señor me dé licencia de contemplar a todos mis nietos. Así es; hay mucho qué contar a los que ya están y a los que vendrán más tarde para que vean su gloria y se entreguen al buen Dios. “Me has hecho pasar por muchos infortunios, pero volverás a darme vida; de las profundidades de la tierra volverás a levantarme” (v. 20). ¡Cómo no alabar a un Dios tan maravilloso y misericordioso! ¡Imposible no hacerlo! “Gritarán de júbilo mis labios cuando yo te cante salmos, pues me has salvado la vida. Todo el día repetirá mi lengua la historia de tus justas acciones” (vv. 23-24).

Bendito Señor: ¡Te alabo Dios bueno y misericordioso! Gracias por tantos favores recibidos a lo largo de mi vida. Eres grande y maravilloso. Gracias porque cada aflicción por la que me has pasado ha sido para honrarte y para enseñarme lo poderoso que Eres. En tu omnisciencia mostraste tu soberanía sobre todo mi ser para darme vida juntamente con Jesús el Señor y hacerme partícipe de la gloria celestial. Así como de siempre me has conocido, yo te digo que mientras viva por siempre cantaré tus maravillas.

Un abrazo y bendiciones.

martes, 4 de septiembre de 2018

El Señor es Dios


Investiga los tiempos pasados, desde el día que Dios creó al ser humano en la tierra, y examina la tierra de un extremo a otro del cielo. ¿Ha sucedido algo así de grandioso, o se ha sabido alguna vez de algo semejante? 
Deuteronomio 4:32 NVI.

Lectura: Deuteronomio 4:32-40.  Versículo del día: Deuteronomio 4:32.

MEDITACIÓN DIARIA

Podemos preguntar: ¿para ti quién es Dios? Muy seguramente dirás el Ser Supremo, el que hizo los cielos y la tierra; es el amor total; es un Dios Misericordioso, perdonador y también decir: es el Gran Yo Soy. Todas estas respuestas son válidas. Ahora como en los tiempos de Israel cuando Moisés ya casi para morir le recordó a ese pueblo todas las cosas por las que habían pasado desde que salieron de Egipto, y el gran poder de Dios para sacarlos de allí y velar por ellos por cuarenta años cruzando un desierto árido, caluroso y sediento, podemos entonces tomar esta lección igual para nosotros. También estábamos sumidos en el pecado y esclavizados por él. Quizá se cruzaron desiertos oscuros, largos, difíciles de transitar, pero ya se está o al menos se divisa la tierra prometida que nos ofrece el Señor. Hemos pasado pruebas, pero hemos visto su poder obrando en nuestras vidas; hemos sido testigos no solamente en nuestra propia vida sino en la de otros de sus milagros, su perdón y misericordia inmensa para alcanzarnos y hacernos parte de su reino. Todo esto lo hace nuestro buen Dios y Señor por cada uno siendo aún pecadores, para darnos a conocer quién en verdad es Él. “A ti se te ha mostrado todo esto para que sepas que el Señor es Dios, y que no hay otro fuera de él. Desde el cielo te permitió escuchar su voz, para instruirte. Y en la tierra te permitió ver su gran fuego, desde el cual te habló” (vv. 35-36 en la lectura).
Reflexiona y responde la pregunta: ¿quién es para ti, Dios? “Reconoce y considera seriamente hoy que el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y que no hay otro” (v.39).

Amado Señor: Sí mi Dios; no hay ni habrá ningún otro Dios como Tú. muchas gracias por revelarte de ese modo a nosotros. Te adoramos y bendecimos tu Precioso Nombre. Los cielos y la tierra cuentan tu gloria y nos hacen partícipes de tu grandeza y majestad. Tú Eres nuestra Roca eterna, el Dios que nos salvas y levantas. A Ti te damos todo loor y honra por siempre.

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 3 de septiembre de 2018

Es una manera de demostrar el verdadero amor


No niegues un favor a quien te lo pida si en tu mano está el otorgarlo. 
Proverbios 3:27.

Lectura: Proverbios 3:27-35.  Versículo del día: Proverbios 3:27.

MEDITACIÓN DIARIA

Sí que es importante este versículo de la Biblia y tan poca importancia que se le da. Dios no solamente nos mandó amar al prójimo en general, sino que también nos dejó el mandato de amar a nuestros enemigos y si se olvida cumplirlo con los que nos hacen bien, mucho más con los que nos hacen mal. Igual olvidamos que dentro del prójimo están incluidos los enemigos. “Antes bien, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta” (Romanos 12:20).
Otra cosa importante que dice la lectura del día es lo siguiente: “Nunca digas a tu prójimo: vuelve más tarde; te ayudaré mañana, si hoy tienes con qué ayudarlo” (v. 28). Siempre he pensado y he escrito que, si para una persona es duro solicitar un favor una vez, mucho más volver a repetirlo al día siguiente o más tarde. Así que, si en nuestras manos está hacer el favor inmediatamente, debemos hacerlo o de lo contrario si es porque no se pudo en ese momento, estar pendiente y por cuenta propia ir a ofrecerlo sin necesidad de hacer que la persona que lo solicitó se sienta mal. Estoy convencida que Dios actuará y devolverá con intereses estos favores, Meditemos en esto y pidámosle al Señor sabiduría y amor para otorgar esos favores.

Señor amado: Gracias por hacernos entender cuánto vale el amor al prójimo y la manera correcta de actuar cuando vienen a nosotros pidiendo una ayuda especial. Gracias porque tu Palabra dice que Tú volverás al ciento por uno cualquier muestra de amor que demos al necesitado. Enséñanos a ser sinceros y amplios en este sentido sabiendo que eso es lo que esperas de nosotros. ¡Te alabamos y bendecimos Señor, Dios Ayudador!

Un abrazo y bendiciones.  

sábado, 1 de septiembre de 2018

Jesús: Líder ünico e inigualable


El ángel dijo a las mujeres: —No tengan miedo; sé que ustedes buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como dijo. Vengan a ver el lugar donde lo pusieron. 
Mateo 28:5-6. NVI.

Lectura: Mateo 28:1-10.  Versículos del día: Mateo 28:5-6.

MEDITACIÓN DIARIA

¡Gloria a Dios! Nuestro buen Señor Jesús ha resucitado. Por encima de los jefes de los sacerdotes y especialmente por encima del enemigo Satán, el Señor venció a la muerte y resucitó. ‘¿Dónde está oh muerte tu victoria?’. Fue maltratado, humillado, burlado y sin tener el más leve pecado, murió como el más vil delincuente. Todo esto para abrirnos camino hacia el cielo; la bendita patria celestial que nos espera donde reinaremos juntamente con Él. Jesús, el único líder que tiene la tumba vacía. Se puede creer en Mahoma, en Confucio, en cualquier otro líder espiritual, pero nosotros nos regocijamos en saber que su tumba se encuentra vacía. Ninguno de ellos proclamó ser el único camino para llegar al Padre, Jesús sí (Juan 14:6). Ningún otro padeció y murió con muerte de cruz solamente por amor. Jesús el Mesías prometido, el Salvador de la humanidad. Jesús dijo ser quien en verdad era: el Hijo del Dios vivo. Bendito Pedro que sin ningún preámbulo lo reconoció como tal por revelación Divina (Mateo 16:16). Jesús es nuestro Líder único e inigualable.

Gracias Señor Jesús porque por tu resurrección, ahora nosotros sabemos que también resucitaremos. Gracias por el precio tan alto que pagaste por todos. Llevaste a cuesta nuestros pecados y por tu preciosa sangre derramada ahora tenemos acceso al Padre Celestial.  Gracias Señor porque nuestra fe no es ilusoria y tenemos una esperanza gloriosa que nadie nos puede arrebatar: estaremos Contigo gozando de tu Presencia por toda la eternidad. ¡Alabado sea tu Nombre!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 31 de agosto de 2018

Levanta a los pobres y necesitados


Los pobres verán esto y se alegrarán; ¡reanímense ustedes, los que buscan a Dios!  Porque el Señor oye a los necesitados.  
Salmo 69.32-33a.  

Lectura: Salmo 69:1-36. Versículo del día: Salmo 69:32-33a.

MEDITACIÓN DIARIA   

No creamos que el Señor está pendiente solamente de los pobres material y fisicamente. Igualmente le duele el dolor espiritual de sus hijos como buen Padre que es. “Y a mí, que estoy pobre y adolorido, que me proteja, oh Dios, tu salvación” (v. 29). Pero hay que aprender de David que en medio de la aflicción y del dolor, sacaba más ánimo para reconocer que el Señor su Salvador, era capaz de levantarlo tanto espiritual como físicamente. ¡Reanímense! Exclama el Salmista; ustedes que buscan a Dios. Y ¿a quiénes se refiere? Exactamente a los del pueblo del Señor: los cristianos. Y es que David comienza el Salmo sintiendo que las fuerzas lo delatan fácilmente, por eso con el corazón en la mano tiene el coraje y la sinceridad para sentirse impotente y recurrir al que sabe que todo lo puede. “Estoy en medio de profundas aguas, y me arrastra la corriente” (v. .69:2).
Esto sin duda es lo que nos corresponde hacer cuando estamos débiles; cuando tenemos hambre y sed de justicia; cuando por más empeño que pongamos, las cosas no se nos dan: Abrir el corazón ante el Señor contándole todas nuestras aflicciones y terminar exaltándolo por su Grandeza y Poder: “Que lo alaben los cielos y la tierra, los mares y todo lo que se mueve en ellos” (v. 34).

Amado Señor: cómo quisiéramos tener un corazón igual de sincero al del rey David y hablar Contigo como con el mejor de los amigos. Gracias porque sabemos que, aunque no te veamos estás en medio de toda circunstancia. Gracias, porque Eres Tú quien actúa en nuestras vidas. Ven, llénanos con tu Santo Espíritu y concédenos continuar con la obra que empezaste para alimentarnos cada día de tu Palabra. Bendice igualmente a los pobres que sufren por falta de alimento básico como nuestros hermanos venezolanos. Ten piedad por cada uno de ellos; permite que puedan también levantar su ánimo y glorificar tu Nombre. ¡Gloria a Ti Señor!

Un abrazo y bendiciones.   

jueves, 30 de agosto de 2018

Sin temor alguno por tu perfecto amor

Se me ha ordenado bendecir y, si eso es lo que Dios quiere, yo no puedo hacer otra cosa.  
Números 23:20. NVI.

Lectura: Números 23:1-26. Versículo del día: Números 23:20.

MEDITACIÓN DIARIA

Balac era rey de Moab y temiendo al pueblo de Israel mandó llamar a Balán que parece ser, era un adivino para que maldijera a Israel. Balán pronunció varios oráculos, pero siempre ceñido a lo que Dios le estaba indicando y en el segundo habiendo recibido el reproche de Balac por no haberlos maldecido, en su oración le responde a su actuación: Si Dios lo mandó a bendecir, tenía que obedecer y bendecir.
Todo esto nos indica que una cosa puede ser lo que el enemigo quiera que nos suceda y otra muy especial la que Dios hace por nosotros: “¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra?” (Romanos 8:31 NVI). Además, dice en otra parte la Escritura: “la maldición sin motivo jamás llega a su destino” (Proverbios 26:2 NVI). Dos puntos claros para no temerle a la maldición: sin motivo alguno y con el respaldo de Dios no hay quien pueda hacernos daño. Hay que entender que la maldición es mal decir, hablar mal de otra persona sin necesidad de decir: ‘te maldigo’. Tengamos presente que Dios vela por sus hijos y que estamos escondidos en Cristo Jesús y esa es nuestra confianza.

Amado Dios: muchas gracias por hacernos entender cuánto significamos para Ti que sales a defendernos de las garras del enemigo que quiere destruirnos a costa de lo que sea. Gracias Señor porque como miembro ahora de tu pueblo, tu Iglesia, estamos amparados bajo tu gracia divina y podemos andar seguros sin temor alguno por tu perfecto amor. ¡Aleluya!

Un abrazo y bendiciones.                            

Jesús y sus hermanos

Pero se acercaba el tiempo judío del Festival de las Enramadas, y sus hermanos le dijeron: —¡Sal de aquí y vete a Judea, donde tus seguidore...