lunes, 6 de marzo de 2017

Un corazón firme dispuesto a alabar y adorar al Señor

Firme está, oh Dios, mi corazón; ¡voy a cantarte salmos, gloria mía! 
Salmo 108:1.

Lectura: Salmo 108:1-13.  Versículo del día: Salmo 108:1.

MEDITACIÓN DIARIO

Qué bueno que nuestro caminar con el Señor siempre esté firme. Eso es lo que deberíamos anhelar y como David  entenderlo muy bien. Él despertaba cada nuevo día con arpa y lira entonando sus cantos de agradecimiento al Señor. No le importaba si se encontraba en medio de la gente; de todas maneras proclamaba que su amor y fidelidad son inagotables. ¿Cuántos seríamos capaces de salir a cantar de su amor en las calles y a proclamar al gran Dios como nuestro Rey y Señor? ¡Es que se nos olvidan tantos favores recibidos! Se nos olvida que nos ha sacado de la esclavitud del pecado. Se nos olvida que aun en tiempos del desierto, cuando estábamos sedientos y sin fuerzas, fue Él quien nos vino a refrescar con su agua de vida, a rescatar y levantar.
Oremos al Señor porque nos dé un corazón firme como el del Rey David, completamente agradecido y volcado a ofrecerle sacrificios de alabanza y adoración en todo momento.

Amado Señor: Te damos gracias por nuestras vidas; queremos poner delante de Ti nuestro corazón para que seas Tú mismo ministrando en él y formándolo cada día más a la estatura tuya. Señor que no nos cansemos nunca de decir las maravillas que has hecho para sacarnos adelante y a la vez para poder glorificar tu Nombre. ¡Te alabamos y te damos toda la honra y la gloria! ¡Solamente Tú la mereces!

Un abrazo y bendiciones.

sábado, 4 de marzo de 2017

Mi tiempo de despedida

Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse. 
Eclesiastés 3:1 y 5.

Lectura: Eclesiastés 3:1-8.  Versículos del día: Eclesiastés 3:1 y 5.

MEDITACIÓN DIARIA

Es muy agradable visitar la familia cuando se está lejos de ella. Las llegadas generalmente son alegres, más las despedidas son de tristeza, llanto y nostalgia. Nos queda la satisfacción de haber podido gozar al lado de los seres queridos, hasta el momento más ínfimo. El tiempo con la familia y los amigos debe ser de entrega total con amor, abrazos, mimos, palabras fraternas, halagos y tolerancia. Todo esto redunda en la buena convivencia. Por eso siempre debemos aprovechar y manejar bien el tiempo que tengamos junto a los nuestros. Cada minuto cuenta como para dejarlo pasar desapercibido. Mi tiempo de abrazar pasó y ahora tengo que marchar; lo hago con total agradecimiento a mi Dios quien me llevó de su mano en todo instante y me dio más de lo esperado. Desde aquí también mi agradecimiento a todos en general, por las atenciones recibidas y el cariño demostrado. Dios bendiga sus vidas y les multiplique lo hecho por mí.

Amado Señor: Gracias por enseñarnos a valorar el tiempo que nos regalas junto a nuestros familiares y amistades. Personalmente estoy tan agradecida Contigo porque en el viaje a mi país, me diste más de lo que podía imaginar. Me sorprendiste y me llevaste de tal manera a cada sitio con el poder y el amor tuyo, para permitirme disfrutar días maravillosos al lado de los míos. Te doy gracias por cada una de las personas con las que pude compartir y te ruego mi Señor, una bendición especial para ellas. Te alabo y te honro por tanta bondad tuya demostrada a lo largo de mi travesía. ¡Eres Inigualable bendito Dios!

Un abrazo y bendiciones.

viernes, 3 de marzo de 2017

No le demos cabida a la envidia

Disgustado por lo que decían, Saúl se enfureció y protestó: A David le dan crédito por diez miles, pero a mí por miles. ¡Lo único que falta es que le den el reino! 
1 Samuel 18:8.

Lectura: 1Samuel 18:1-30.  Versículo del día: 1 Samuel 18:8.

MEDITACIÓN DIARIA

El Señor le había quitado el trono a Saúl y en su reemplazo hizo que Samuel ungiera a David, aunque él todavía no había empezado a reinar. El antecedente de David derrotando a Goliat, permitió que las mujeres le reconocieran y cantaran dando más tributo a David que a Saúl y esto lo mortificó al punto de querer matarlo; se dejó llevar por el pecado de envidia. La RAE la define como: ‘Tristeza o pesar del bien ajeno; deseo de algo que no se posee’. La envidia es una de las emociones negativas que más daño hace a su poseedor. Afecta no solamente su área emocional sino también la física y lógicamente la espiritual. Genera resentimientos en la persona, lo cual produce que se debilite causando dolores  gastrointestinales, respiratorios y musculares porque es carcoma de los huesos (Proverbios 14:30); los va desgastando poco a poco. Las consecuencias que deja la envidia son altamente catastróficas. El ejemplo lo tenemos en Saúl: su área espiritual se fue al piso afectándolo mentalmente y por ende quiso matar; más tarde incluso lo llevó al pecado de adivinación y espiritismo. La envidia desarrolló en él una cadena de pecado tras pecado. La envidia hace estragos. Es la madre de todos los defectos y la raíz de los vicios.
Si hemos dejado que la envidia entre a nuestras vidas, lo primero que debemos hacer es reconocerla y pedirle perdón al Señor por este pecado. Teniendo en cuenta que la envidia es obra de la carne (Gálatas 5:21), busquemos la ayuda del Espíritu Santo que nos convencerá de ese pecado, nos dará las armas para luchar y no  llenará de todo su  fruto. No le demos cabida a la envidia.

Precioso Espíritu Santo: Te pedimos perdón por ser débiles a la carne y te rogamos que hagas un recorrido en todo nuestro ser para detectar algún indicio de envidia que pueda estar anidado en nuestro corazón y nos esté haciendo daño. Límpianos, regenéranos y transfórmanos de manera que el mundo nos vea diferentes y podamos dar testimonio sincero como cristianos que somos. Gracias bendito Espíritu de Dios por tenerte como nuestro Gran Ayudador. ¡Te alabamos y te honramos!

Un abrazo y bendiciones.

jueves, 2 de marzo de 2017

La dicha de ser abuelos

La corona del anciano son sus nietos; el orgullo de los hijos son sus padres. 
Proverbios 17:6.

Lectura: Proverbios 17:1-28. Versículo del día: Proverbios 17:6.

MEDITACIÓN DIARIA

Poder gozar a los nietos es una bendición. Una bendición que va de la mano de la promesa de honrar a padre y madre que afirma que por esto tendremos larga vida. De Job dice la Biblia, que vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos hasta la cuarta generación (Job 42:16-17).
Creo que así como los hijos se sienten orgullosos de sus padres, los abuelos se sienten adornados con los nietos. Escuchaba de diferentes personas el amor que se le tenía a los nietos pero eso no se sabe hasta que no se experimenta. De verdad que ellos son  el aderezo, el ingrediente balsámico que llegan en el ocaso de nuestras vidas para refrescarlas y volverlas a llenar de ilusión. Ellos son la savia que viene a nutrir el árbol genealógico del que también fuimos formados. Transportan en sus genes parte de nuestro carácter, nuestros gustos, nuestros sueños e ilusiones. El amor de los abuelos por los nietos, es un amor relajado, sin compromiso porque ya la obligación de formarlos y educarlos recae básicamente en los padres y nosotros estamos ahí, solamente para dar amor y mimos.
Si ya tenemos nietos gocémonos con ellos todo el tiempo que tengamos disponible; y si no se tienen, empecemos por cumplir con el mandato de honrar a los padres para alcanzar la dicha de tener en nuestros brazos a esos pequeños que en últimas serán la continuidad de la fe que profesamos y esto es algo muy importante que debemos aportar como los ancestros de estas nuevas generaciones. Ser abuelo es el regalo último de Dios; es el premio obtenido en la carrera de la vida. ¡Dios bendiga a nuestros nietos!   

Amado Señor: Te damos gracias por la vida de nuestros nietecitos y permite que podamos gozarnos de tenerlos, acariciarlos y consentirlos  de tal manera que siempre seamos el reflejo para ellos, de abuelo(a) bonachón, que con amor los lleva por el sendero que nos has enseñado y que queremos dejarles como herencia. ¡Gracias buen Dios!

Un abrazo y bendiciones.

miércoles, 1 de marzo de 2017

Es con la fuerza de tu Santo Espíritu

David le contestó: ―Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien has desafiado. 
1 Samuel 17:45.

Lectura: 1 Samuel 17:1-58.  Versículo del día: 1 Samuel 17:45

MEDITACIÓN DIARIA

Muy seguramente nos llegarán momentos en donde tenemos que enfrentarnos a grandes retos o desafíos y pensamos si seremos capaces de hacerlo o nos dejaremos vencer por el temor. Un filisteo gigante llamado Goliat retaba al pueblo de Israel, para que algún guerrero saliera a pelear contra él, creyéndose poderoso e invencible. “El filisteo salía mañana y tarde a desafiar a los israelitas, y así lo estuvo haciendo durante cuarenta días” (v. 16). Hasta que sucedió que el joven David quien era pastor de las ovejas de su padre, fue a llevarle a sus hermanos al campo de batalla provisiones y escuchó al fiisteo. “¿Quién se cree este filisteo pagano, que se atreve a desafiar al ejército del Dios viviente?” (v. 26b). David, le dijo al rey Saúl: “¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo! Yo mismo iré a pelear contra él” (v. 32).
David no resistió el traje de campaña. Él se enfrentaba al gigante simplemente con cinco piedras y una honda (vv.38-40), y en el nombre del Señor Todopoderoso (v. 45). Así fue como lo venció. David tenía un corazón como Dios lo deseaba y dependía totalmente de Él. Esa confianza salió a relucir en el momento preciso.
La lección para nosotros es bien clara: ¿Cuántas veces nos amilanamos ante situaciones incluso menos complicadas y no sabemos enfrentar a las personas? Creo que esto nos pasa por no depender del Señor totalmente e ir en nuestras propias fuerzas. Busquemos el rostro del Señor y tendremos la certeza que no necesitamos espadas ni ejército alguno, porque será el Espíritu del Señor Todopoderoso quien peleará y vencerá por nosotros (Zacarías 4:6).

Amado Señor: Te pedimos nos enseñes a buscar continuamente tu rostro y depender de Ti en todos nuestros asuntos para que en el día malo podamos enfrentar también  a los gigantes que se nos presenten con el valor y la fuerza que provienen de Tu Santo Espíritu, y no con las nuestras que son humanas y fallan. Gracias por permitir que tu Santo Espíritu nos enseñe a través de tu Palabra para cimentarnos y afianzarnos más en la fe que profesamos.

Un abrazo y bendiciones.

martes, 28 de febrero de 2017

Dios mira el corazón no la apariencia

Pero el Señor le dijo a Samuel: No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón. 
1 Samuel 16:7.

Lectura: 1 Samuel 16:1-13.  Versículo del día: 1 Samuel 16:7.

MEDITACIÓN DIARIA

La apariencia externa no cuenta para Dios. Casos se ven de niñas muy bonitas, actores simpáticos y hombres de negocios muy pudientes, pero todos con el corazón vacío. Es muy agradable encontrarnos con personas que son atractivas, cordiales y alegres pero con  temor al Señor en su corazón. Qué satisfactorio es saber que a Dios no le interesa la belleza física. Sí debemos cuidar nuestros cuerpos porque es templo del Espíritu Santo y es responsabilidad hacerlo; pero eso es muy diferente a darle culto al cuerpo. Por otro lado, cuántas veces por mirar las apariencias físicas juzgamos mal. Nos dejamos llevar por sentimientos y no por razonamientos. Aprendamos con la lectura, a no ser ligeros para juzgar a los demás.
Aprendamos también, a hablarle al Señor sin tapujos, rodeos o fingimientos. Dios no va con la hipocresía. “Tenía razón Isaías cuando profetizó de ustedes: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:7-8);  “Aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad. ¡Con esa gente ni te metas!” (2 Timoteo 3:5).

Amado Señor: permite que nuestro corazón sea sincero contigo. Que estemos limpios, agradables y bien presentados no solamente por fuera sino especialmente por dentro. Gracias buen Dios porque para Ti es más importante lo lindo que hay en el corazón que la belleza física, con una apariencia hipócrita y falsa. Enséñanos a nosotros también, a no dejarnos llevar por las apariencias. ¡Gracias Señor!

Un abrazo y bendiciones.

lunes, 27 de febrero de 2017

Un oasis en medio del desierto

Yo sé que mi redentor vive, y que al final triunfará sobre la muerte. 
Job 19:25.

Lectura: Job 19:1-29.  Versículo del día: Job 19:25.

MEDITACIÓN DIARIA

Job estaba pasando por uno de sus peores momentos. Su aflicción no era para menos: sus hijos murieron, su esposa lo repudiaba, sus bienes perdidos y encima de eso, los que creía eran sus amigos, solo iban para injuriarlo. Sin embargo en medio de la gran prueba ve una luz y como una predicción de lo que sería Jesucristo dice: “Yo sé que mi redentor vive, y que al final triunfará sobre la muerte”. “Y, cuando mi piel haya sido destruida, todavía veré a Dios con mis propios ojos. Yo mismo espero verlo; espero ser yo quien lo vea, y no otro. ¡Este anhelo me consume las entrañas!” (vv. 26-27). Fue una revelación divina, donde entiende que no importa lo que sufra aquí porque la gloria futura será incomparable. Tal como está escrito en romanos 8:18; anhela con todo su ser, ver con sus propios ojos al Dios de su vida.
Reflexiona sobre la lectura y si estás pasando por un desierto de nunca acabar,  te queda rendirte ante el Señor y humillarte si es necesario con llanto y clamor. Sé que en medio de la prueba Él se manifestará tal como lo hizo con Job y te dará el gozo de entender que en realidad esto es pasajero y que lo que vale es lo eterno. Tenemos una esperanza que nada ni nadie nos podrán arrebatar y ésta será la que nos llevará a encontrar un oasis en medio del desierto.

Amado Señor: Gracias porque estás en medio de la prueba sosteniéndonos y puliéndonos de tal manera que brillemos en el mundo y podamos cumplir con el propósito de llevar esa luz a los que andan en oscuridad. Todo lo que nos pasa está en tus manos y sabes perfectamente hacia donde nos conducirás con tal de completar tu buena obra en cada uno de nosotros. Esa fe refrescada y renovada en el oasis demuestra tu amor entrañable y nos hace confesar y proclamar: ¡Mi Redentor vive y ha triunfado sobre la muerte! Te damos gracias buen Señor porque si no fuera por las aflicciones no podríamos dar testimonio de que eres el Hijo de Dios hecho hombre, que moriste en la cruz para salvarnos y resucitaste para darnos vida eterna. 

Un abrazo y bendiciones.

Pablo predica en Roma

  Les pedí a ustedes que vinieran hoy aquí para que nos conociéramos y para que yo pudiera explicarles que estoy atado con esta cadena porqu...