Acuérdense de los primeros tiempos, cuando recién aprendían acerca de Cristo. Recuerden cómo permanecieron fieles aunque tuvieron que soportar terrible sufrimiento.
Hebreos 10:32. NTV.
Lectura: Hebreos 10:31-39. Versículo del día: Hebreos 10:32.
MEDITACIÓN DIARIA
Si; yo creo que para todos los
que hemos recibido a Jesús como Señor y Salvador de la vida, no fueron fáciles
los primeros comienzos, especialmente en tiempo anterior. Puedo dar fe sobre
eso, porque mi país, Colombia ha sido por muchos años influenciado por la
religión tradicional y en las antiguas familias no era permitido hablar sino
solamente lo que se llevaba por tradición. Sin embargo, poco a poco el
cristianismo se ha ido posicionando y gracias a los innumerables testimonios y
cambios de vida en jóvenes y adultos el Nombre del Señor Jesucristo ha sido
revelado en diferentes hogares y comunidades por el poder del Espíritu Santo, para
gloria de Dios Padre. Esta revelación se establece a través de una relación
personal con el Señor Jesús, para salvación y vida eterna por medio del nuevo
nacimiento con Él.
Hoy te hablo a ti, que estás
leyendo este Devocional. La biblia que es la Palabra de Dios dice que todos
hemos pecado y estamos separados de Dios (Romanos 3:23); por tal motivo se
necesita un mediador entre el hombre pecador y Dios Padre. Jesucristo es la
única provisión de Dios para el pecador porque Él murió en nuestro lugar, aun siendo
nosotros pecadores (Romanos 5:8); y Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad,
y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6); Entonces, debemos
recibir a Jesús de manera personal: “Mas a todos los que le recibieron, a los
que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan
1:12); recibimos a Cristo por medio de la fe y a través de una oración: “Porque
por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don
de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9); orar es
hablar con Dios y Él no está interesado en la belleza de nuestras palabras sino
en la sinceridad y actitud del corazón. Si ese es tu deseo, te puedo guiar con
una oración, dile así:
Señor Jesús,
entiendo que te necesito, que me amas y que viniste a morir en mi lugar. Hoy
reconozco que soy pecador y te pido perdón por todos mis pecados. Te abro la
puerta de mi vida y te recibo como mi Señor y Salvador. ¡Ven a morar conmigo
Jesús! Toma el control del trono que yo manejo y hazme la persona que deseas
que yo sea. Gracias por perdonarme, limpiarme y darme la vida eterna a tu lado;
amén.
Un abrazo y bendiciones.
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