lunes, 23 de marzo de 2026

Si has puesto tu mirada en el arado no vuelvas atrás

Piensen, pues, cuánto mayor será el castigo para quienes han pisoteado al Hijo de Dios y han considerado la sangre del pacto—la cual nos hizo santos—como si fuera algo vulgar e inmundo, y han insultado y despreciado al Espíritu Santo que nos trae la misericordia de Dios. 

Hebreos 10: 29. NTV.


Lectura del día: Hebreos 10:26-30.  Versículo del día; Hebreos 10:29.


MEDITACIÓN DIARIA


¡Qué dura Palabra es esta! Y se refiere cuando se ha conocido al Señor Jesús, se le ha entregado la vida y se vuelve atrás. Miremos lo que nos dice el Señor: “Queridos amigos, si seguimos pecando a propósito después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificio que cubra esos pecados. Solo queda la terrible expectativa del juicio de Dios y el fuego violento que consumirá a sus enemigos” (vv. 26-27 en la lectura). Muy terrible conocer al Señor y volver atrás; si menospreciamos la sangre derramada del Señor por nosotros, ¡que esperanza nos queda! Debe ser muy duro haber experimentado su amor, su perdón y reconciliación y de pronto botar todo por la borda. Por eso dice aquí el versículo del día, y repitámoslo para que nos quede claro: “Piensen, pues, cuánto mayor será el castigo para quienes han pisoteado al Hijo de Dios y han considerado la sangre del pacto—la cual nos hizo santos—como si fuera algo vulgar e inmundo, y han insultado y despreciado al Espíritu Santo que nos trae la misericordia de Dios” (v. 29), y lo que es peor: “¡Es algo aterrador caer en manos del Dios vivo!” (v.31). Recién convertida al Señor, encontré este versito: “Ya que has puesto tu mirada en el arado, no tornes tu mirada hacia atrás; sigue a Cristo como buen soldado y un día recompensa tú tendrás”. Oremos:

Amado Señor Jesús: gracias por un día haber puesto tus ojos en mí; gracias por perdonarme, limpiarme y renovarme para Ti. Bendito Señor oro por todos los que te conocen y han experimentado tu gran amor; síguelos llevando de tu mano y guárdalos de caer y volver atrás. Gracias bendito Señor y Dios mío. ¡Te amo mi Jesús!


Un abrazo y bendiciones.

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