miércoles, 11 de marzo de 2026

Jesús ya pagó el precio de nuestros pecados con su preciosa sangre

Pero nuestro Sumo Sacerdote se ofreció a sí mismo a Dios como un solo sacrificio por los pecados, válido para siempre. Luego se sentó en el lugar de honor, a la derecha de Dios. 

Hebreos 10:12. NTV.


Lectura: Hebreos 10:11-18.  Versículo del día: Hebreos 10:12.


MEDITACIÓN DIARIA


Solamente nuestro buen Señor Jesús pudo haber hecho algo tan sublime: ofrecerse Él mismo como sacrificio por nuestros pecados y no por un tiempo determinado, como si cada vez que pecáramos tuviera que volver al sacrificio. No, no; su sacrificio fue para siempre. Por esta razón es que tenemos que valorar ese hecho; su sacrificio no solo cubre el pecado, sino que lo quita. No hubo más necesidad de sacrificios repetitivos como sucedía en el Antiguo Testamento; su obra redentora fue concluida con éxito, estableciendo un nuevo pacto de gracia y santificación eterna para todos los creyentes en Cristo Jesús. ¿No es esto maravilloso? Por eso no podemos volver a la naturaleza pecaminosa: si lo hacemos es como si le dijéramos que su sacrificio no fue suficiente. Sin embargo, nos sucede como nos lo dijo el mismo apóstol Pablo: “Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa no existe nada bueno. Quiero hacer lo que es correcto, pero no puedo” (Romanos 7:18 NTV). Nuestra carne siempre se va a interponer para no dejarnos hacer lo correcto, pero gracias a la sangre derramada por nuestro Señor, Dios ya no mira el pecado nuestro. Nos mira cubiertos con la sangre de su Hijo y nos dice: ¡ya están limpios!

Gracias bendito Señor Jesús, por venir a pagar por nosotros pecadores, sin tener Tú, pecado alguno; sin embargo, quisiste por nuestro bien, asumir todas las consecuencias que recaían en nosotros, solamente con el deseo de darnos la salvación y estar a tu lado por siempre en la eternidad. Mi buen Jesús, no tenemos palabras para agradecerte tan sublime sacrificio. Solo nos queda asumirlo con gran devoción a Ti y el deseo de estar por siempre Contigo, cuando nos llames hacia la patria eterna. ¡Gracias, gracias amado Señor!


Un abrazo y bendiciones.

No hay comentarios:

Amemos la disciplina porque proviene de Dios

Para aprender, hay que amar la disciplina; es tonto despreciar la corrección.  Proverbios 12:1. NTV. Lectura: Proverbios 12:1-4.   Versícu...