martes, 10 de marzo de 2026

Un tiempo de intimidad con nuestro Amado Señor

Hazme saber, oh tú a quien ama mi alma, Dónde apacientas, dónde sesteas al mediodía; Pues ¿por qué había de estar yo como errante Junto a los rebaños de tus compañeros? 

Cantares 1:7. RVR1960.


Lectura: Cantares 1:1-8.  Versículo del día Cantares 1:7.


MEDITACIÓN DIARIA


Cantar de los Cantares es un Libro escrito por el Rey Salomón. Aquí no solamente se muestra lo que debe ser la relación entre esposos, sino que, es mucho más: es la relación de Cristo con su esposa, la Iglesia. Así que cada verso, cada palabra, tómala directamente del Señor Jesús para ti. Cantares es hermoso y saber que el Señor, nuestro Amado nos trata de ese modo tan especial, doblega el corazón y nos enamora cada día más de Jesús, nuestro Señor y Salvador. Lo que después le responde el Señor es completamente cautivador: “Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, Ve, sigue las huellas del rebaño, Y apacienta tus cabritas junto a las cabañas de los pastores” (v. 8). El amado es el Pastor (Jesús), que cuida a sus ovejas; este es el anhelo que debemos tener como cristianos, aspirando la presencia del Señor en lo íntimo de nuestro ser, así sea un minuto nada más, pero un minuto que se alargue en alabanza, reverencia y adoración y no salir a buscar consuelo a lugares equivocados. Nuestro Señor lo llena todo, todo, absolutamente todo. Busquemos esa intimidad con nuestro buen Señor; anhelemos ese tiempo y lugar de descanso y comunión. Es hermoso descansar en sus brazos y dejarnos consentir por Él.

¡Ven amado mío! Tú Eres el perfume que embriaga mi ser, Eres la fuente de mi vida, Eres todo lo que yo había soñado y anhelado. ¿Cómo no decir que Eres el más dulce de los amores? Tu amor es ternura, tu amor es delicadeza, es suavidad; tu amor es saber que siempre estás dispuesto para mí. Nunca me rechazas, siempre me miras con el amor que sobrepasa todo entendimiento. Un amor que ni siquiera yo entiendo, pero que sé, que es el que me ofreces. Gracias, mi Jesús por amarme tanto. Hazme buscarte cuando sola yo me encuentre porque como lo dice tu Palabra, mejores son tus amores que el vino y tu Nombre… tu Nombre esparce suaves olores; tu fragancia es deseable. Gracias, gracias Amado mío. Eres el anhelo de mi corazón. ¡Te amo mi Jesús Admirable! ¡Te amo mi dulce Compañía!


Un abrazo y bendiciones.

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