Ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que gobierna la casa de Dios, entremos directamente a la presencia de Dios con corazón sincero y con plena confianza en él. Pues nuestra conciencia culpable ha sido rociada con la sangre de Cristo a fin de purificarnos, y nuestro cuerpo ha sido lavado con agua pura.
Hebreos 10:21-22. NTV.
Lectura: Hebreos 10:19-25. Versículos del día: Hebreos 10:21-22.
MEDITACIÓN DIARIA
Nuestro Jesús es el Sumo
Sacerdote que gobierna la casa de Dios. Él es el encargado del santuario que
está en el cielo; cuando Jesús murió abrió la cortina que nos impedía el paso;
la sangre que Él derramó nos permite acercarnos a Dios con confianza y mantener
una relación sincera con Él, porque Cristo nos dejó limpios de pecado, como si
nos hubiera lavado con agua pura, y ya estamos libres de culpa (vv. 19-21
resumiendo), y además dice lo siguiente: “Sigamos confiando en que Dios nos
salvará. No lo dudemos ni un instante, porque él cumplirá lo que prometió” (vv.
22-23). Y nuestro Gran Sumo Sacerdote cumplió su misión y nos reconcilió con
Dios Nuestro Señor. ¡Dios nos salvará! ¡No lo dudemos ni un instante! ¡Gloria a
Dios! El Señor, lo que promete, lo cumple.
Amado Señor
Jesús: gracias por ser nuestro Gran Sumo Sacerdote, que nos llevas de tu mano
directamente a la presencia de Dios. Enséñanos a acercarnos a Él confiadamente,
sabiendo que ya estamos limpios de pecado; lavados con agua pura y libres de
culpa. Todo porque tu preciosa sangre nos limpió completamente; todo por tu
bendita gracia derramada sobre cada uno de nosotros. Gracias, bendito Señor, porque
a través de este hecho nos abriste el camino para llegar a Dios Padre. ¡Te
adoramos Señor!
Un abrazo y bendiciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario