Pues el Señor mismo descenderá del cielo con un grito de mando, con voz de arcángel y con el llamado de trompeta de Dios. Primero, los creyentes que hayan muerto se levantarán de sus tumbas. Luego, junto con ellos, nosotros, los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Entonces estaremos con el Señor para siempre.
1 Tesalonicenses 4:16-17. NTV.
Lectura: 1 Tesalonicenses
4:13-18. Versículos del día: 1 Tesalonicenses 4:16-17.
MEDITACIÓN DIARIA
Yo me desperté muy de madrugada y
al volver a dormirme, soñé que yo estaba parada, quizá conversando con alguien y
yo dije: “El Señor ya va a venir”, había una niña cerca limpiando como una varando,
me miró y dijo: “yo también creo que el Señor ya va a venir”. El caso es que me
desperté y aunque este no era el devocional que tenía para hoy (pues yo lo
adelanto en las noches), el Espíritu Santo me dirigió a hacerlo. Así que, aquí
estoy escribiendo lo que Él ponga en mi corazón. Tengo que decir que me quedé dormida
escuchando sobre la guerra de Irán e Israel, algo que me llama la atención,
porque sea dicho de paso, desde muy jovencita, sin ni siquiera ser cristiana
todavía, he amado a Israel. Soy consciente de que Israel no es el pueblo que el
Señor espera encontrar porque se ha rebelado contra Dios y a pesar de que hay
ya, muchos judíos mesiánicos (o sea que han entregado su vida a Jesús), el
pecado abunda, pero recordemos que la Palabra de Dios dice: “Pero donde abundó
el pecado, sobreabundó la gracia” (Romanos 5:20b NVI). Y creo que la gracia se
está derramando a borbotones porque esta va a permitir que muchos israelíes se
salven.
Con este preámbulo paso a lo que es
más importante para mí de acuerdo con mi sueño y es hacer un llamado para que
todo aquel que no conoce a Jesús como Señor y Salvador se acerque a Él. El
hombre es pecador (Romanos 3:23), por eso nuestra relación con Dios se
interrumpió. La buena noticia es que Jesús vino a reparar ese daño y murió por
nosotros (Romanos 5:8). Así que hay un camino para llegar a Dios y es
Jesucristo; Él dijo ser ese camino (Juan 14:6). Es por esto amable lector que
en especial me dirijo a ti, porque debemos recibir a Cristo como Señor y
Salvador personal: “Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre,
les dio el derecho de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Tú lo recibes en
tu corazón por fe (Efesios 2:8.9), a través de una corta pero sincera oración.
Si este es tu deseo, te puedo guiar. Por favor dile así:
Señor
Jesucristo, entiendo que te necesito, que soy pecador y que Tú viniste a abrirme
el camino para llegar a Dios Padre y alcanzar la salvación. Te entrego mi vida
y te recibo como mi Señor y Salvador. Toma el trono que yo manejo y hazme la
persona que deseas que yo sea. Gracias Jesús por perdonarme, limpiarme y darme
la vida eterna a tu lado. Amén.
Un abrazo y bendiciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario