Contesta a mis oraciones, oh Señor, pues tu amor inagotable es maravilloso; cuida de mí, pues tu misericordia es muy abundante.
Salmo 69:16. NTV.
Lectura: Salmo 69:16-34.
Versículo del día: Salmo 69:16.
MEDITACIÓN DIARIA
Les recomiendo hacer la lectura
del día; pues en este Salmo de David, podemos notar que él le habla al Señor
con todo su corazón, no le esconde nada de lo que le hacen sus enemigos e incluso
su oración es: “Que la abundante mesa servida ante ellos se convierta en una
trampa, y que su prosperidad se vuelva un engaño” (v. 22). Sin embargo, Dios
calificó a David, como un hombre conforme a su corazón (1 Samuel 13:14; Hechos
13:22). Esto me hace reflexionar y entender que al Señor le gusta que le
hablemos francamente; pero no confundamos hablarle al Señor francamente con no perdonar
al que nos ha hecho daño. El Señor cambió las reglas del juego; lo dejó muy
claro: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen,
haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os
persiguen” (Mateo 5:43-44 RVR1960). Claro podemos desgarrar nuestro corazón
ante el Señor y de paso pedirle que nos de la capacidad de perdonar.
Amado Señor
Jesús: así como Tú amas y perdonas a toda la humanidad que se acerca a Ti,
queremos también del mismo modo, hacerlo nosotros. Gracias bendito Señor por darnos
la oportunidad de perdonar, cada vez que alguien nos insulte o atropelle. Y te
doy gracias porque es la manera de entender también tu amor; no somos
infalibles, también pecamos y Tú estás listo a perdonarnos y restaurarnos. Gracias,
gracias buen Señor y Dios.
Un abrazo y bendiciones.
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