Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que la deshonra por causa de Cristo era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey y se mantuvo firme, pues había visto a aquel que es invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel.
Hebreos 11:24-28.
Lectura: Hebreos 11:17-29. Versículos del día: Hebreos 11:24-28.
MEDITACIÓN DIARIA
La lectura de Hebreos nos habla
sobre la verdadera fe que implica obedecer sin entender el “cómo” o el “por
qué” inmediato. Igualmente, implica tomar decisiones difíciles poniendo la
mirada en la recompensa eterna, en lugar de los tesoros terrenales. Destaca la
fe activa de los patriarcas y de Moisés demostrando obediencia absoluta a Dios
incluso ante pruebas extremas o lo invisible. (Esta es la apreciación que da
Google sobre Hebreos 11, según la visión general creada por la Inteligencia
Artificial). Y bueno, a decir verdad, me pareció muy acertada porque eso fue lo
que hizo Moisés. Él no le refutó a Dios absolutamente nada; simplemente
obedeció; igualmente lo hizo Abraham. Creo que, a través de la Palabra de Dios,
aprendemos a obedecer a medida que nuestra fe se va fortaleciendo; Por eso, en
mi concepto es imprescindible tener la Biblia a nuestro lado, porque es en
verdad, como me enseñaron en mis primeros años de cristiana: “el manual de
vida”. En conclusión, es la fe, el motor que nos impulsa a obedecer.
Amado Señor Jesús: no me canso de darte gracias por haberte conocido y por encontrar en Tu Palabra, la razón, el fundamento y la enseñanza que tienes para mi vida, aunque crea muchas veces que el tiempo se está acabando y que todavía no alcanzo a discernir claramente tu propósito. Pero de lo que sí estoy segura mi Señor es que éste se cumplirá. O tal vez, ya lo has ido manifestando y yo, ciega espiritualmente no lo he identificado. Pero mi Señor, gracias, gracias por mi vida y por poner tus ojos sobre mí. ¡Te amo mi Señor!
Un abrazo y bendiciones.
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