Así que una nación entera provino de este solo hombre, quien estaba casi muerto en cuanto a tener hijos; una nación con tantos habitantes que, como las estrellas de los cielos y la arena de la orilla del mar, es imposible contar.
Hebreos 11:12. NTV.
Lectura: Hebreos 11:8-16. Versículo del día: Hebreos 11:12.
MEDITACIÓN DIARIA
Del hombre que habla el versículo
del día es de Abraham, a quien Dios le prometió descendientes como las estrellas
del cielo y arena de la orilla del mar (Génesis 15-5). Abraham simplemente
obedeció: “Fue por la fe que Abraham obedeció cuando Dios lo llamó para que
dejara su tierra y fuera a otra que él le daría por herencia. Se fue sin saber
adónde iba” (v. 8 en la lectura). Abraham demuestra una obediencia incondicional
y una confianza absoluta a Dios dejando su tierra natal y sin objetar la orden,
sin saber a dónde iba. Nos deja un claro ejemplo de su fe inquebrantable. “Abraham
esperaba con confianza una ciudad de cimientos eternos, una ciudad diseñada y
construida por Dios” (v. 10). Dice la Biblia que todas estas personas murieron
sin ver cumplida la promesa. “Sin embargo, buscaban un lugar mejor, una patria
celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de ser llamado el Dios de ellos, pues
les ha preparado una ciudad” (v. 16 en la lectura). Abraham le creyó a Dios y
esto le fue contado por justicia.
Amado Señor
Jesús. Gracias por la enseñanza sobre la fe que nos has dejado en tu Palabra. Yo
personalmente, te sigo pidiendo que aumentes mi fe. Sí mi Señor, ¡auméntala
como un grano de mostaza! Una fe con la certeza de que Tú vas conmigo y de que cumples
lo que prometes. Gracias, muchas gracias mi Señor.
Un abrazo y bendiciones.
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