Al que no cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios.
2 Corintios 5:21. NVI.
Lectura: 2 Corintios 5:11-21. Versículo del día: 2 Corintios 5:21.
MEDITACIÓN DIARIA
La lectura nos habla de la
inmensa responsabilidad que tenemos de llevar el mensaje de salvación a toda la
humanidad. Como dice la Nueva Traducción Viviente (NTV), somos embajadores de
Dios, y es que el mismo amor a Cristo, nos obliga a no quedarnos callados sino
a tratar de persuadir a otros para que entiendan el ministerio de la
reconciliación. El amor de Cristo motiva a todo creyente a vivir para Él y ese
vivir para Él nos demanda contarles a otros, lo que Jesús hizo, al asumir
nuestro pecado y pagar por él, incluso hasta llegar a la muerte y muerte de
cruz; Jesús se hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuéramos hechos
justicia de Dios en Él. Por esto somos salvos es por gracia, no por obras; nuestra
reconciliación con Dios se basa únicamente en ese acto. Un acto sublime, donde
Él no tenía que pagar nuestra culpa; “Mas Dios muestra su amor para con
nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8
RVR1960). Por esto, Dios nos ve como si nunca hubiéramos pecado, porque Jesús
tomó nuestro lugar y todo el peso nuestro recayó sobre Él.
Amable lector: todos somos
pecadores y este tiempo es muy propicio para que entendamos lo que el Señor
Jesús vino a hacer por cada uno de nosotros, pecadores. Yo te invito para que
hoy le entregues tu vida a Él y le permitas que sea tu Señor y Salvador; una
decisión que te dará la salvación. Si
este es el deseo de tu corazón, oremos:
Amado Señor
Jesús: Tú, sin cometer pecado alguno pagaste un precio muy alto en mi lugar,
solamente con el fin de recibir yo, la justicia de Dios. Hoy entiendo lo que hiciste
por mí, al llevar todo el peso de mi pecado. Te pido perdón por todos mis
pecados; ¡Te necesito Jesús! Ven, te abro la puerta de mi vida para que seas mi
Señor y Salvador; toma el control del trono que yo manejo y hazme la persona
que deseas que yo sea. Gracias, muchas gracias por perdonarme, limpiarme y
darme la vida eterna a tu lado. Amén.
Un abrazo y bendiciones.
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