Temprano a la mañana siguiente, la familia se levantó y una vez más fue a adorar al Señor. Después regresaron a su casa en Ramá. Ahora bien, cuando Elcana se acostó con Ana, el Señor se acordó de la súplica de ella, y a su debido tiempo dio a luz un hijo a quien le puso por nombre Samuel, porque dijo: -Se lo pedí al Señor.
1 Samuel 1:19-20. NTV.
Lectura: 1 Samuel 1:1-20. Versículos del día: 1 Samuel 1:19-20.
MEDITACIÓN DIARIA
A veces creemos que el Señor no
contesta las oraciones; pero miremos, Ana, una mujer humilde pero devota, era
estéril. Su esposo Elcana tenía otra esposa que sí tenía hijos y por esto humillaba
y molestaba a Ana. Ana llorando le suplicó al Señor: “Ana, con una profunda
angustia, lloraba amargamente mientras oraba al Señor e hizo el siguiente voto:
-Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, si miras mi dolor y contestas mi
oración y me das un hijo, entonces te lo devolveré. Él será tuyo durante toda
su vida, y como señal de que fue dedicado al Señor, nunca se le cortará el
cabello” (vv. 10 y 11 en la lectura). Dice el versículo del día, que el Señor
se acordó de la súplica de Ana y le concedió su petición (v. 20).
Miremos lo que dice su Palabra: “Así
que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí
recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando
más la necesitemos”. Hebreos 4:16. NTV. Y esto fue lo que hizo Ana; se acercó a
Dios y puso delante de Él su ruego. “El Señor está cerca de los que tienen
quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado” (Salmo 34:18
NTV). No dudemos en acercarnos a nuestro Señor cuando tengamos roto el corazón
y el espíritu destrozado. El Señor está atento a nuestro dolor.
Bendito Señor
Jesús: gracias, gracias por mostrarnos cuan interesado estás en cada uno de los
tuyos, que sin vacilar estás presto a tendernos tu mano; estás listo para escucharnos,
levantarnos y renovarnos hasta que podamos entender cuál es el propósito Tuyo,
así estemos pasando momentos de dificultad que se agolpan en nuestras vidas y
no nos dejan pensar con claridad. Sabemos buen Señor, que tu deseo es que
crezcamos Contigo y demos mucho fruto. No permitas que las vicisitudes de la vida
nos alejen de tu lado; al contrario, pon en nosotros, un espíritu nuevo que se
levante victorioso a alabar y dar gloria a Tu Nombre. Gracias, muchas gracias,
Bendito Señor y Dios nuestro.
Un abrazo y bendiciones.