Echaron al olvido sus proezas, las maravillas que les había mostrado, los milagros que hizo a la vista de sus antepasados en la tierra de Egipto, en la región de Zoán.
Salmo 78:11-12. NVI.
Lectura: Salmo 78:8-31. Versículos del día: Salmo 78:11-12.
MEDITACIÓN DIARIA
A través del salmista Asaf, el
Señor les recuerda a los de su pueblo, especialmente a los de la tribu de
Efrain, las proezas que ha realizado delante de ellos. Los alimentó con aves
que cayeron en el campamento y agua que brotó de las nubes: “Desde lo alto dio
una orden a las nubes, y se abrieron las puertas de los cielos. Hizo que les
lloviera maná para que comieran; les dio a comer trigo del cielo. Todos ellos
comieron pan de ángeles; Dios les envió comida hasta saciarlos” (vv. 23-25 en
la lectura), sin embargo, volvieron al pecado. “A pesar de todo, siguieron
pecando y no creyeron en sus maravillas” (v. 32), pero yo me pregunto: ¿no nos
pasa a nosotros exactamente igual? Vemos día tras día sus maravillas, su amor incomparable,
su misericordia perdonándonos una y otra vez; vemos a diario su provisión, su
ternura consolándonos. Y… volvemos a la indiferencia, al olvido, al pecado.
A veces creemos que la Biblia son
historias de otro tiempo, pero no. Son exactamente para este mismo tiempo. El
Señor ahora nos está revelando que la naturaleza pecaminosa siempre ha existido
y que muchas veces, aunque ya conocemos al Señor como nuestro suficiente
Salvador, nos dejamos llevar por la tentación y se nos olvida todo lo que Él a
través de su Santo Espíritu nos ha enseñado y revelado. Oro al Señor para que
este Devocional, sea una lección tanto para mí, como para todos los que lo
siguen.
Amado Señor Jesús:
gracias te damos porque tus enseñanzas son verdad. Verdad para tener en cuenta;
grabarlas en nuestra mente y bajarlas al corazón para aprender a seguirte con
obediencia y lealtad. Aleja de nosotros la tentación y el pecado. Permite buen
Señor, que te sigamos con corazón sincero y dispuestos a dar lo mejor en
nuestros hogares, en la Iglesia, en el trabajo. en el estudio o donde quiera
que nos encontremos. Enséñanos a ser un faro de luz en medio de la oscuridad
que se ha ido levantando a nuestro alrededor. Gracias, muchas gracias, Bendito
Señor y Dios nuestro.
Un abrazo y bendiciones.