Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en la oscuridad y la oscuridad no ha podido apagarla.
Juan 1:3-5. NVI.
Lectura: Juan 1:1-5. Versículos del día; Juan 1: 3-5.
MEDITACIÓN DIARIA
Me fascina el Evangelio de Juan;
tal vez, porque desde mis comienzos me dijeron que era el Evangelio del amor; y
bueno, con el tiempo he aprendido a entenderlo mucho más. ¿Qué nos comienza
diciendo este Evangelio? Miremos los dos primeros versículos: “En el principio
ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio” (vv. 1-2).
El Señor Jesucristo es el Verbo hecho hombre (Juan 1:14).
El Señor Jesús estaba desde la
creación del mundo y todo fue creado por Él. En Él estaba la vida y esa vida
era la luz de la humanidad. Sin embargo, todos nosotros nacimos sin tener el menor
conocimiento de lo que esa luz representaba en nuestras vidas. La única manera
de entender esa vida con la luz que resplandece en la oscuridad es cuando nos
rendimos al que es la Vida y la Luz. Él mismo dijo ser la vida (Juan
14:6); y dijo ser la luz (Juan 8:12). Jesús es la fuente, el
sostén y la definición misma de la existencia verdadera y eterna. Jesús es el
Dios encarnado y ofrece esa vida (no solamente una vida aquí en la tierra sino
también en la eternidad), a quienes creen en Él y le siguen. Jesús, es la vida
y la luz que tú necesitas para andar por este mundo; además Él te ofrece vida
eterna a su lado. ¿Deseas conocerle y seguirle? Te invito a orarle así:
Señor Jesús:
hoy entiendo que Eres la Vida y la Luz verdadera; ¡yo te necesito! confieso que
soy pecador y te pido perdón por mis pecados. Te abro la puerta de mi vida para
que vengas a morar conmigo y te acepto como mi Señor y Salvador. Gracias Jesús
por perdonarme, limpiarme, hacerme entender quién Eres y por darme la vida
eterna a tu lado. Amén.
Un abrazo y bendiciones.