Llegará el tiempo cuando pondré fin a tu familia para que ya no me sirva en el sacerdocio. Todos los miembros de tu familia morirán antes de tiempo; ninguno llegará a viejo.
1 Samuel 2:31. NTV.
Lectura: 1 Samuel 2:27-34. Versículo
del día: 1 Samuel 2:31.
MEDITACIÓN DIARIA
Esto fue lo que el Señor le dijo al sacerdote Elí, por intermedio de un
hombre de Dios. Su pecado fue, dejar que sus hijos menospreciaran los
sacrificios al Señor. “Entonces, ¿por qué menosprecian mis sacrificios y
ofrendas? ¿Por qué les das más honor a tus hijos que a mí? ¡Pues tú y ellos han
engordado con lo mejor de las ofrendas de mi pueblo Israel! (v. 29 en la lectura);
y el hombre de Dios, agregó: 30 “Por lo tanto,
el Señor, Dios de Israel, dice: prometí que los de tu rama de la
tribu de Leví me servirían siempre como
sacerdotes. Sin embargo, honraré a los que me honran y despreciaré a los que me
menosprecian. Llegará el tiempo cuando pondré fin a tu
familia para que ya no me sirva en el sacerdocio. Todos los miembros de tu
familia morirán antes de tiempo; ninguno llegará a viejo” (vv. 30-31).
Todo
esto sucedió porque el sacerdote Elí, no supo corregir a sus hijos y criarlos
en el temor del Señor. La lectura me hace pensar en la obligación tan grande
que tenemos como padres, en dirigir a nuestros hijos en el camino del Señor. La
Palabra de Dios es completa y deja instrucciones tanto para los padres como
para los hijos: “Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es
justo. «Honra a tu padre y a tu madre» —que es el
primer mandamiento con promesa— «para que te vaya
bien y disfrutes de una larga vida en la tierra» Y
ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina
e instrucción del Señor” (Efesios 6;1-4 NVI). Muy claros son estos mandatos.
Amado
Señor: gracias porque nunca dejamos de aprender de tu Palabra; gracias porque
para Ti los mandatos son claros y justos. Te rogamos que este Devocional llegue
a tantos jóvenes que son padres y no han logrado instruir a sus hijos en el
temor Tuyo y menos en el de sus padres. Señor, oramos porque Tu Palabra sea
difundida por doquier y que estas verdades penetren hasta el fondo de los
corazones para que se puedan levantar niños y jóvenes en el temor Tuyo, donde
apliquen tu Palabra para una vida en familia, y reinen la paz, la justicia, el
amor y la cordialidad. Gracias, gracias por todos los hogares que están a mi
alrededor; y gracias por la instrucción dada. ¡Te adoramos Señor!
Un abrazo y bendiciones.