Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios.
Salmo 103:1-2.
Lectura: Salmo 103:1-22. Versículos del día: Salmo 103:2.
MEDITACIÓN DIARIA
Este Salmo es tan bonito y
completo que con solo recitar los
primeros dos versículos ya la alabanza continúa brotando fácilmente de nuestro
ser. Sí alma mía, no olvides ninguno de sus beneficios. A diario el Señor nos
llena con sus grandes bendiciones; es que el solo hecho de estar escribiendo
este Devocional y tú estar leyéndolo es ya un gran beneficio que aparentemente
es diminuto, pero que bien sabemos es transcendental para nuestra vida
espiritual. El hecho de tener una cama para dormir, un pan encima de la mesa
para comer, un familiar o allegado para compartir. Tener alguien que te brinde
un abrazo, una sonrisa; o a una persona que te diga: ‘buenos días’ ¿cómo estás?
Todos estos pequeños regalos son grandes muestras del amor del Señor por
nosotros. Él perdona todos nuestros pecados; sana todas nuestras dolencias, nos
da un techo para vivir, una cama para dormir e incluso nos ofrece otros
pequeños detalles que en realidad son grandes. Una buena amistad, privilegios
en cuanto a la salud, los hermanos de la Iglesia, los líderes o pastores que
siempre están dispuestos a escuchar. La sonrisa de los niños, la tierna caricia
de una madre, el sol que nos levanta y la luna que nos acuesta. La lluvia, el
sol, la belleza de una noche estrellada, el murmullo del mar y la suave brisa
del viento. ¡Son tantos los beneficios del Señor!
Gracias,
muchas gracias mi Señor. No hay palabras para expresar tanto bien ofrecido en
cada nuevo día. Tu bondad, misericordia, amor, compasión y ternura nos dejan
sin palabra alguna. Eres Todo lo que necesitamos y anhelamos. Eres nuestro
Papito Dios amoroso e incondicional; Eres el Dios que me perdona, me sana, me
libera y me renueva. Eres el Dios que me rescata y me colma de bienes. Eres
quien está atento a mis años y los pasas por encima para rejuvenecerme como al
águila, para sanarme de cualquier dolencia. Tú me coronas con amor y
misericordia. ¡Te amo mi Señor!
Un abrazo y bendiciones.