Luego me fijé en tanta opresión que hay bajo el sol. Vi llorar a los oprimidos y no había quien los consolara; el poder estaba del lado de sus opresores y no había quien los consolara.
Eclesiastés 4:1. NVI.
Lectura: Eclesiastés 4:1-3. Versículo del día: Eclesiastés 4:1.
MEDITACIÓN DIARIA
A veces creemos que la opresión,
la violencia y la violación, son situaciones vividas en tierras lejanas, pero que,
en nuestro entorno o lugar de vivienda, eso no se da ni pasa. ¡Cuán equivocados
estamos! Es triste, muy triste saber, por ejemplo, que en el mismo territorio
donde estamos viviendo, la misma ciudad inclusive, lo que hay y se ve es
completamente de violencia intrafamiliar, violaciones, opresión y prácticamente
secuestro porque pueden ser niñas violadas por su propia familia, pero que
tienen tan amedrantadas y amenazadas que no son capaces de salir y gritar la
verdad de sus vidas. Sí, sí; tal cual lo dice el versículo del día, hay
opresión y los opresores están tan bien resguardados por digamos “una mafia”, que
los esconde mientras que los oprimidos o afectados, son olvidados y dejados de
lado.
Amado Señor:
Tú que viniste a morir por todos nosotros en la cruz del Calvario y que para Ti
no te son indiferentes los niños y adolescentes, nos ponemos delante de tu
trono para clamarte por tantos niños y jóvenes indefensos que son víctimas de depravadores
sexuales, de hombres que no tienen ningún temor hacia Ti y enfermos maniáticos que
van en pos de las niñas y niños para violarlos y calmar sus instintos
malévolos. Señor, Tú que amas a los niños, te pedimos que guardes a todos los
niños de caer en manos de estos malvados. Señor, haz que todos ellos sean
castigados con el peso de la ley y que sepan que, con los niños Tuyos, nadie se
mete. Gracias, muchas gracias, buen Señor, por tu divina intersección. ¡Te
amamos y damos toda la gloria a Ti!
Un abrazo y bendiciones.
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