También sé que todo lo que Dios hace es definitivo. No se le puede agregar ni quitar nada. El propósito de Dios es que el ser humano le tema.
Eclesiastés 3:14. NTV.
Lectura: Eclesiastés 3:9-15. Versículo del día: Eclesiastés 3:14.
MEDITACIÓN DIARIA
La Palabra nos dice que Dios ha
puesto sobre nuestros hombros la carga del trabajo. “Sin embargo, Dios lo hizo
todo hermoso para el momento apropiado” (v. 11 en la lectura). O sea, como
conclusión, que el trabajo también es hermoso y creo que somos muchos los que
lo vemos de este modo, porque en sí, tener trabajo es una bendición. Y si
continuamos la lectura, nos damos cuenta de que hagamos lo que hagamos, lo más
importante es que le temamos. Recordemos que “El principio de la sabiduría es
el temor al Señor” (Proverbios 1:7 RVC). Así que ese temor no es de miedo, es
un temor reverente; un temor que nos hace reconocer que no somos nada y Él lo
es Todo. Un todo, tal como lo dice el versículo del día: un todo definitivo; un todo
al que no se le quita ni se le agrega.
Yo te invito a temer al Señor
nuestro Dios y aceptar el regalo maravilloso que nos da a través de su Hijo
Jesucristo, que a pesar de ser nosotros pecadores, Él vino a morir en nuestro
lugar. Jesucristo es el Todo definitivo que necesitamos para
alcanzar la salvación. Si tu sentir es aceptarlo en tu vida, podemos orar así:
Señor
Jesucristo, entiendo que te necesito y que viniste a morir por mí para darme la
salvación. Gracias, buen Señor, porque en la cruz del Calvario te llevaste todo
el peso de mis pecados. Por esto, hoy decido Señor entregarte mi vida para que
vengas a morar conmigo y seas mi Señor y Salvador. Te pido perdón por todos mis
pecados; Toma el control del trono que yo manejo y hazme la persona que deseas
que yo sea. Gracias Señor Jesús por perdonarme, limpiarme y darme la vida
eterna a tu lado. Amén.
Un abrazo y bendiciones.
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