jueves, 11 de junio de 2026

Aprendamos a ofrecer a Dios sacrificio de alabanza

 Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre. 

Hebreos 13:15. NVI.



Lectura: Hebreos 13:1-16.  Versículo del día: Hebreos 13:15.


MEDITACIÓN DIARIA


Desde siempre me ha gustado este versículo porque me parecía muy bonito darle gracias al Señor y alabarlo por lo que Él es y por lo que ha hecho en mí. Pero profundizando un poco más, encontré algo que me cuestionó y fue como si el mismo Señor me dijera: ¿es cierto eso Dora? ¿También ofreces alabanza cuando estás decaída o cuando las cosas no te salen como deseas? Y sí; no es fácil alegrarnos y rendir alabanza a nuestro Señor cuando pasamos por un momento doloroso o cuando estamos al borde de una cirugía y no sabemos si volveremos a despertar. Yo he tenido dos momentos difíciles en cuanto a mi salud para afrontar y si no estoy mal, le he orado al Señor, le he pedido que me guarde, que me vuelva a levantar, pero honestamente no recuerdo haberle adorado y agradecerle por esas situaciones. Hoy el Señor me hace caer en cuenta que he sido una desagradecida con Él. El Señor siempre llevándome de su mano y yo, claro, sí le di las gracias como porque sí, pero no como debiera de haberlo hecho: como un sacrificio de alabanza, con alegría, con regocijo, con gratitud y no como un sacrificio de quejabanza.

Amado Dios y Padre mío: gracias por enseñarme y exhortarme a rendirte culto de adoración y gratitud, no solamente en momentos alegres y fáciles, sino en toda situación. Perdóname porque en vez de alabarte me dejo llevar por la queja, la tristeza, la incertidumbre y no te honro como lo mereces. Mi buen Papito, aunque sea tarde, hoy quiero rendirte culto con todo mi ser; con toda mi alma, con toda mi voluntad y todos mis sentimientos. Gracias por estar conmigo siempre, por no soltarme de tu mano, por amarme a pesar de. Gracias, gracias mi Padre Eterno. Gracias Señor Jesús por interceder por mí ante el trono de la gracia, allá arriba, al lado de mi Padre Celestial. Te amo Padre mío; te amo mi Dulce Señor, te amo Precioso Espíritu Santo porque Eres Tú quien me redarguyes de pecado y me llenas para ofrecer la verdadera adoración a la Amada Trinidad.


Un abrazo y bendiciones.

No hay comentarios:

Aprendamos a ofrecer a Dios sacrificio de alabanza

  Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesa...