Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.
Hebreos 4:15. NVI.
Lectura: Hebreos 4:14-16. Versículo del día: Hebreos 4:15.
MEDITACIÓN DIARIA
El Señor Jesús está listo para tendernos
la mano cuando lo buscamos. A Él le gusta que le hablemos como al mejor hermano
o amigo de confianza que tenemos y le fascina escucharnos. “Así que, cuando
tengamos alguna necesidad, acerquémonos con confianza al trono de Dios. Él nos
ayudará, porque es bueno y nos ama” (v. 16 en la lectura). Acerquémonos a
Él y hablémosle con tranquilidad; no creamos que se va a aburrir o que nos va a
dejar de lado sin querer escucharnos; no, no. La tierna misericordia del Señor,
la vemos claramente en Lucas 23:34: “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque
no saben lo que hacen”.
No dudemos en ir al Señor en
cualquier situación; no nos va a rechazar. Por el contrario, estará gozoso de
saber que acudimos a Él; que lo buscamos, que lo anhelamos. Es el mejor Amigo del
mundo y en quien podemos confiar plenamente.
Amado Señor Jesús: gracias por darnos esa confianza especial que nos das para dirigirnos al Padre por tu intermedio. Gracias por estar siempre ahí, pendiente de cada uno, no solamente para escucharnos sino para levantarnos, animarnos y consentirnos. Gracias mi Buen Señor. Gracias porque nos podemos acercar a Ti, sin temor alguno, sabiendo que nos envolverás en tus brazos para darnos el mejor abrazo cuando decaídos estamos. ¡Te amamos bendito Señor! Gracias por tenernos en cuenta siempre y nunca aburrirte de nosotros. ¡Toda gloria y honra son Tuyas! ¡Aleluya!
Un abrazo y bendiciones.
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