Entonces pregunté: ‘¿Quién eres, Señor?’. ‘Yo soy Jesús, a quien tú persigues —me contestó el Señor—”.
Hechos 26:15. NVI.
Lectura: Hechos 26:1-18. Versículo del día: Hechos 26:15.
MEDITACIÓN DIARIA
En la lectura se nos narra el
encuentro directo entre el Señor y Pablo de Tarso. Pablo relata este encuentro
ante el rey Agripa y el gobernador Festo, asumiendo su defensa personalmente.
Explica Pablo que él era un fariseo extremista, que odiaba a los del Camino,
que eran los cristianos y cómo el Señor lo había llamado para ser un
instrumento útil, en la predicación del Mensaje de salvación. Pablo reconoció
que le hablaba alguien superior y por eso le pregunta: ¿Quién eres Señor? Y el
Señor le responde: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”. Miremos: Pablo
pregunta y el Señor se le revela. No solamente le responde su pregunta, sino
que además de eso, de una vez, lo comisiona para ir a predicarle a los gentiles
(vv. 16-18).
Quizá a ti no se te ha presentado
directamente el Señor, pero sí ha utilizado a algunos de sus discípulos para
que se te acerque y te comparta el mensaje de salvación. Tal vez, no lo has
entendido o no se te revelado, pero déjame decirte hoy, que Jesús te ama y no
puedes ya dejar pasar desapercibido este mensaje. Te invito para que le abras
la puerta a Jesús y lo dejes seguir para que sea Él tomando el control de tu
vida. Si lo deseas hacer, te puedo guiar con una corta, pero sincera oración de
tu parte. Dile así:
Señor Jesús, sé que me amas y entiendo que te necesito. Gracias porque moriste en la cruz por mis pecados. Hoy decido abrirte la puerta de mi vida, para que vengas a morar conmigo y seas mi Señor y Salvador; perdona mis pecados y dame el gozo de la salvación. Toma Señor el trono que yo manejo y hazme la persona que deseas que yo sea. Gracias Señor por perdonarme, limpiarme y darme la vida eterna a tu lado; amén.
Un abrazo y bendiciones.
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