viernes, 8 de mayo de 2026

Día a día Tú enseñándome a andar

 

Tú, oh Dios, me enseñaste desde mi juventud y aún hoy anuncio todos tus prodigios. 

Salmo 71:17. NVI.


Lectura: Salmo 71:17-24.  Versículo del día: Salmo 71:17.


MEDITACIÓN DIARIA


Qué bonito este Salmo con el que me puedo identificar. Bien recuerdo cuando conocí al Señor, todo brillaba para mí. Diría que fue un primer amor donde nada me impedía hablar de Él, así tuviera reprensiones y regaños. Y los tuve, porque en esa época no se podía hablar de cristianismo en un país tan católico, apostólico y romano, como bien me lo decían fuertemente tanto en mi casa como en la de muchos conocidos, cuando íbamos a compartir del Señor. Gracias a Dios, los tiempos han cambiado y ya hay más libertad y amplitud para llevar la semilla del Evangelio. Por eso también puedo afirmar lo que sigue: “Aun cuando sea yo anciano y peine canas, no me abandones, oh Dios, hasta que anuncie tu poder a la generación venidera, y dé a conocer tus proezas a los que aún no han nacido” (v. 18). Sí, deseo que mis nietos se enteren un día, de las maravillas que realiza el Señor entre los suyos.  Y también, son muchos años ya pasados y a través de ellos he tenido días de regocijo como días de tribulación empezando por los dos problemas de salud que me aquejaron fuertemente: el cáncer de seno y la pancreatitis aguda que padecí. Sin embargo, tengo que decir, que fue mi Buen Señor, quién se apiadó de mí y en ambas situaciones, su mano prodigiosa se posó y me sanó. Todo para la gloria y honra de su Nombre; ¡Aleluya!

Amado Señor Jesús: muchas gracias por permitirme llegar a este tiempo. Gracias porque a lo lago de los años he aprendido a acrecentar mi fe, a madurar mi carácter, a reconocer errores y algo muy especial que me has enseñado es a amar por encima de mis apreciaciones, de mis equivocaciones y de mis faltas; me has enseñado a dejar a un lado ese falso orgullo; a ser humilde y sensible al dolor ajeno. Me has enseñado a ponerme en los zapatos de otras personas y llegar a entenderlas. Gracias, muchas gracias, buen Señor y Dios. ¡Toda  mi vida te pertenece!


Un abrazo y bendiciones.

No hay comentarios:

Día a día Tú enseñándome a andar

  Tú, oh Dios, me enseñaste desde mi juventud y aún hoy anuncio todos tus prodigios.  Salmo 71:17. NVI. Lectura: Salmo 71:17-24.   Versícu...