Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa.
Hebreos 11:39. NVI.
Lectura: Hebreos 11:30-40. Versículo del día: Hebreos 11:39.
MEDITACIÓN DIARIA
En la lectura seguimos viendo el
don de la fe en personajes antepasados y lo acontecido por esa misma fe
manifestada en ellos. Sin embargo, la Palabra nos dice que ninguno de ellos vio
el cumplimiento de la promesa. Promesa que, sin lugar a duda alguna, se refiere
a la llegada del Mesías, el Salvador del mundo. La verdad, siendo sincera, no
entendí mucho el versículo 40 que dice: “Esto sucedió para que ellos no
llegaran a ser perfectos sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor”
(Hebreos 11:40); entonces tuve que buscar una ayuda y como la interpreté es que tanto los que
confiaron en la promesa de un Mesías como Salvador en el Antiguo Pacto, como
nosotros, los que en el Nuevo creemos firmemente en ese Salvador que es el
Señor Jesucristo vamos a gozar juntos de esa vida gloriosa junto al Rey de
reyes y Señor de señores. Puedo concluir diciendo, que me siento privilegiada
al haber nacido en este tiempo. Como dice la canción de Marcela Gándara: “Que,
para esta hora, he llegado Para este tiempo, nací En Sus propósitos eternos, yo
me vi”. ¡Gloria al Señor!
Mi buen Señor
Jesús: siempre tengo que decirte, ¡gracias, mi Señor! Cada nuevo día, cada
nuevo acontecer, cada nuevo aprender y cada nuevo entender es para que me
regocije en Ti mi Dios y Salvador. Tengo la certeza de esperar por Ti y si me
llamas antes de tu regreso, también sé que estarás ahí para recibirme,
abrazarme y tenerme a tu lado. Gracias porque, aunque no te vi nacer, morir y
resucitar por mí, sé que Eres el Dios de mi salvación. Gracias, mi Señor:
aumenta cada día más mi fe. ¡Te amo mi Jesús! ¡Te amo buen Señor y Dios mío!
Un abrazo y bendiciones.
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