Disfruta de la prosperidad mientras puedas, pero cuando lleguen los tiempos difíciles, reconoce que ambas cosas provienen de Dios. Recuerda que nada es seguro en esta vida.
Eclesiastés 7:14. NTV.
Lectura: Eclesiastés 7:13-17. Versículos del día: Eclesiastés 7:13-14.
MEDITACIÓN DIARIA
Miremos el versículo del día, en
otra versión; mirémoslo desde el anterior: “Fíjate en lo que Dios ha hecho, y
verás que nadie puede enderezar lo que él ha torcido. Por eso, cuando vengan
los buenos tiempos, disfrútalos; pero cuando lleguen los tiempos malos ponte a
pensar que todo viene de Dios, y que nunca sabemos lo que nos espera”.
Eclesiastés 7:13-14. TLA. Es tal como lo dice el dicho de siempre: “La hoja del
árbol no se cae sin la voluntad de Dios”. Este dicho es muy conocido y nos
muestra la soberanía de Dios en toda su creación. Dios es Soberano y tiene el
control absoluto de todo el universo; entendamos, no solamente de la tierra, es
de todo el universo. ¿Nosotros como humanos lo entendemos? Claro que no;
pero por fe sabemos que así es; por eso nos dice el versículo del día que hay
que reconocerlo en tiempos buenos y en tiempos malos. Añadiría, lo que dice
otro versículo en el Nuevo Testamento: “Sean agradecidos en toda circunstancia,
pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo
Jesús” (1 Tesalonicenses 5:18 NTV). O sea, demos gracias en todo tiempo. Precisamente
en estos momentos están pasando una noticia en un canal que yo escucho, en que
dicen que puede suceder la Tercera Guerra Mundial y si esto sucede, ya está escrito
en Apocalipsis. Y bueno, terrible sería; pero bien sabemos que para allá va el
mundo. Dios nos manda entonces a orar, porque los designios de Dios son
inescrutables y nunca sabemos lo que nos espera.
Amado Señor:
te damos gracias porque Tú Eres Soberano, Omnipotente, Omnipresente, Eterno, Fiel
e Inmutable. Tú sabes exactamente Señor lo que nos espera; todos los tiempos
son Tuyos. Llénanos de tu Presencia y permite que estemos preparados para
cuando lleguen los días malos. Bendito Señor, mi corazón sufre por tantos que
no te conocen; danos el denuedo para compartirles de tu reino, te conozcan y
lleguen a encontrar tu camino que es el único que lleva a la vida eterna.
Gracias, muchas gracias mi Señor y Dios. ¡Te adoramos!
Un abrazo y bendiciones.
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