Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Isaías 53:3. RVR1960.
Lectura: Isaías 53:1-12. Versículo del día: Isaías 53:3.
MEDITACIÓN DIARIA
Aun desde los tiempos de Isaías
en el Antiguo Testamento, Dios le reveló al profeta, lo que sufriría el Señor
Jesúcristo y cómo sería rechazado, con desprecio profundo y un sufrimiento al límite,
al punto de que el Señor sudó gotas de sangre en sus manos y su piel. Siendo el
Rey de reyes, el Mesías prometido, su apariencia no fue majestuosa, al revés: “no
hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le
deseemos” (v. 2b en la lectura). Siendo quien era y que su misión fue dar la vida
en rescate por muchos, este Jesús vino a la tierra humildemente y lleno de
amor. Eligió la humildad y el sufrimiento en lujar de la gloria terrenal.
Amado Señor
Jesús: es que cada día, concientizándome más sobre lo que fue tu obra en la
Cruz, no encuentro más que sublime amor de tu parte. al experimentar ese dolor
que no debió ser solamente físico sino emocional y psicológico. Sentirte
rechazado por los tuyos, con miradas de indiferencia que ni siquiera deseaban
observarte, después de haber sido martirizado y humillado solamente por querer
cargas sobre tu cuerpo todo el peso del pecado de esta humanidad caída. Gracias
mi Jesús, muchas gracias por tan loable amor; no somos dignos de Ti; solo tu
gracia nos hace aceptables y sin mancha para acercarnos a tu altar. ¡Te amamos
buen Señor!
Un abrazo y bendiciones.