lunes, 25 de mayo de 2026

El Señor está atento a nuestro dolor

 Temprano a la mañana siguiente, la familia se levantó y una vez más fue a adorar al Señor. Después regresaron a su casa en Ramá. Ahora bien, cuando Elcana se acostó con Ana, el Señor se acordó de la súplica de ella, y a su debido tiempo dio a luz un hijo a quien le puso por nombre Samuel, porque dijo: -Se lo pedí al Señor. 

1 Samuel 1:19-20. NTV.


Lectura: 1 Samuel 1:1-20.  Versículos del día: 1 Samuel 1:19-20.


MEDITACIÓN DIARIA


A veces creemos que el Señor no contesta las oraciones; pero miremos, Ana, una mujer humilde pero devota, era estéril. Su esposo Elcana tenía otra esposa que sí tenía hijos y por esto humillaba y molestaba a Ana. Ana llorando le suplicó al Señor: “Ana, con una profunda angustia, lloraba amargamente mientras oraba al Señor e hizo el siguiente voto: -Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, si miras mi dolor y contestas mi oración y me das un hijo, entonces te lo devolveré. Él será tuyo durante toda su vida, y como señal de que fue dedicado al Señor, nunca se le cortará el cabello” (vv. 10 y 11 en la lectura). Dice el versículo del día, que el Señor se acordó de la súplica de Ana y le concedió su petición (v. 20).

Miremos lo que dice su Palabra: “Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos”. Hebreos 4:16. NTV. Y esto fue lo que hizo Ana; se acercó a Dios y puso delante de Él su ruego. “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado” (Salmo 34:18 NTV). No dudemos en acercarnos a nuestro Señor cuando tengamos roto el corazón y el espíritu destrozado. El Señor está atento a nuestro dolor.

Bendito Señor Jesús: gracias, gracias por mostrarnos cuan interesado estás en cada uno de los tuyos, que sin vacilar estás presto a tendernos tu mano; estás listo para escucharnos, levantarnos y renovarnos hasta que podamos entender cuál es el propósito Tuyo, así estemos pasando momentos de dificultad que se agolpan en nuestras vidas y no nos dejan pensar con claridad. Sabemos buen Señor, que tu deseo es que crezcamos Contigo y demos mucho fruto. No permitas que las vicisitudes de la vida nos alejen de tu lado; al contrario, pon en nosotros, un espíritu nuevo que se levante victorioso a alabar y dar gloria a Tu Nombre. Gracias, muchas gracias, Bendito Señor y Dios nuestro.


Un abrazo y bendiciones.

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